Georgina Orellano, dirigente de Ammar, intenta explicar por qué cuatro compañeras fueron asesinadas en un mes. La respuesta que da pone el foco en el Estado y en lo que no se dice de esos crímenes. Este martes, el sindicato hará un paro inédito.
El sindicato Ammar, que agrupa a trabajadoras sexuales de todo el país, convocó para este martes 3 de noviembre un paro inédito en sus 31 años de historia. La medida llega después de que cuatro compañeras fueran asesinadas en el último mes mientras trabajaban: Débora Bordón y Bárbara Aragón en Rosario, Daniela Villalba en Córdoba y Tatiana Fernández en Retiro. “Hay vidas que valen más que otras”, resume Georgina Orellano, dirigente de la organización, para explicar lo que consideran una política de descarte.
Los crímenes que encendieron la alarma
Los cuatro femicidios ocurrieron en contextos de extrema vulnerabilidad. Según Ammar, las víctimas estaban ejerciendo el trabajo sexual cuando fueron atacadas por sus clientes. Para la conducción del sindicato, estos hechos no son episodios aislados sino la consecuencia directa de la precarización laboral, la falta de reconocimiento legal y la pobreza estructural que empuja a muchas trabajadoras a aceptar condiciones inseguras para subsistir.
Orellano cuestionó el tratamiento que dieron los medios a los casos. “Muchos comenzaron a hablar de un asesino serial porque era el mismo femicida en dos casos, pero en los otros dos no hablan de la precariedad laboral y de la desprotección que tenemos”, dijo a El Ciudadano. Y trazó un paralelismo con el crimen de la docente Nancy: “En su caso se habla de precariedad laboral. En el de las trabajadoras sexuales se pone el foco en el femicida o en la decisión de quienes ejercen, pero no se habla del contexto. Es un trabajo precario, sin derechos laborales ni marco jurídico, y está criminalizado”.
La clandestinidad como condena
Para la referente, el aumento de la precariedad está ligado al avance de la violencia institucional. “En la calle, ya sea en Rosario, en la ciudad de Buenos Aires, en alguna zona de la provincia, en Córdoba, en Jujuy, en Salta y en muchas provincias que todavía tienen vigentes los códigos contravencionales, aumentó la violencia policial. Frente a esa escalada de represión, detenciones, acoso y arbitrariedad, muchas compañeras deciden ejercer en su departamento, en la habitación de un hotel o publicando en páginas web, pero tampoco son espacios seguros”, explicó.
La virtualidad, señaló, aparece como una promesa de ascenso social o de emprendedurismo, pero esconde riesgos que no se discuten. Y atribuyó el incremento de la clandestinidad a las políticas estatales: “El Estado prohibió los anuncios en los diarios, cerró los cabarets y las whiskerías. También condena cualquier espacio cerrado donde se lleven adelante actos de prostitución y la grupalidad en un departamento porque la reforma de la ley de trata de 2012 la considera proxenetismo. Cada intervención rompió con las formas de organización de las trabajadoras y lo colectivo fue reemplazado por lo individual. Cuanto menos me vea el Estado, cuanto más en ámbitos cerrados, menos voy a ser alcanzada por el derecho penal. Ese aislamiento pone a las compañeras en contextos de mayor vulnerabilidad”.
Justicia más allá de la cárcel
Respecto de los crímenes, Orellano admitió que en todos los casos hay detenidos, pero remarcó que los femicidios no se detuvieron. “En el primer caso de Débora, en Rosario, hay una persona detenida. Pero eso no impidió que al mes siguiente hubiera una Bárbara casi en el mismo contexto. Pedir justicia no es solamente pedir cárcel, sino exigir que no vuelva a pasar. Tenemos que discutir garantías para las compañeras, porque el trabajo sexual existe y va a seguir existiendo, aunque con formas más inseguras y sin asistencia del Estado”, agregó.
Un paro sin patronal ni reconocimiento
El desafío es mayúsculo: ¿cómo se hace un paro en un trabajo no reconocido, sin derechos laborales y sin una patronal a la que reclamarle? Desde Ammar admiten que no tienen la respuesta, pero sí la convicción de que sus vidas valen y que deben generar una acción colectiva para visibilizarlo. “Vemos una política de descarte. Se construyeron jerarquías sociales donde hay vidas que valen más que otras. Hay femicidios con mayor clamor social, los de la buena víctima, la buena trabajadora; para las otras queda el estigma de pensar que casi se la buscó, que hubiese elegido otro trabajo. Por eso es importante una acción que visibilice y concientice”, afirmó Orellano.
La dirigente sostuvo que hay una disputa en el lenguaje y en lo cultural, con discursos que sostienen la deshumanización permanente. “Somos sujetas políticas, hace 31 años que estamos organizadas y tenemos que seguir pensando de manera colectiva. Por eso decidimos hacer un paro con las características de nuestro sindicato. Esa es la encrucijada del movimiento de la clase trabajadora: ¿quiénes pueden parar efectivamente y quiénes tenemos que ser creativas e inventarnos una forma de paro porque nos están matando?”, reflexionó.
Las actividades previstas
En Rosario, la concentración será en la Plazoleta Sandra Cabrera, junto a la Casa de la Diversidad. Piden llevar fotos de las compañeras asesinadas en el último mes y velas para recordarlas. Acompañará la familia de Paola Vallejos, una trabajadora sexual rosarina encontrada muerta en la Costa Atlántica, donde había ido a trabajar.
En la Ruta 4 habrá un cese de actividades entre las 8 y las 10, con interrupción del tránsito y una asamblea. En Buenos Aires, a las 11, se realizará una intervención frente al Congreso con actrices, mujeres del sindicalismo y referentes de la cultura, que leerán un documento para exigir garantías y el reconocimiento del trabajo. En Córdoba capital harán una radio abierta. En San Luis, quienes trabajan en la ruta pararán una hora y a las 16 se concentrarán en la plaza principal. En San Juan se reunirán a las 20 en la plaza donde trabajan, y en Jujuy marcharán a las 16 hacia la plaza principal, cerca de la terminal.
Quienes ofrecen servicios en plataformas web o redes sociales pedirán a los sitios modificar las fotos de los anuncios el martes y reemplazarlas por la imagen de un zapato de taco con el mensaje: “Ni una menos, basta de femicidios y violencias contra las trabajadoras sexuales”. La idea es replicar esa ilustración por 24 horas en los perfiles de WhatsApp, Telegram y redes sociales.
“El objetivo es visibilizar y concientizar que nuestras vidas valen, que las trabajadoras sexuales existimos, que necesitamos salir de la clandestinidad y tener un marco jurídico y derechos laborales”, concluyó Georgina.