Cuatro detonaciones en Garuhapé: la cámara del kiosco que complicó al único detenido
Se hablaba de cuatro disparos y de una pelea confusa. La cámara del kiosco cambió la reconstrucción y hasta el informe de los forenses terminó por contradecir la primera versión.
La investigación por el homicidio de Marcelo Yonatan Suárez, de 19 años, sumó un elemento que los pesquisas consideran determinante: las imágenes de una cámara de seguridad de un kiosco situado a metros de la escena, en el barrio Municipal de Garuhapé. El registro, según confirmaron fuentes cercanas al expediente, permitió reconstruir el cruce que derivó en el ataque armado y ubicar al presunto autor del disparo.
El caso está en manos del Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico y se cumplió una semana desde el hecho, ocurrido durante la madrugada del sábado 17 de octubre. La pesquisa trabaja sobre la hipótesis de un conflicto entre dos grupos del mismo barrio.
Qué muestra el video del kiosco
De acuerdo con lo que pudieron ver los investigadores en el audiovisual, cinco jóvenes que se movilizaban en tres motocicletas llegaron hasta el detenido para recriminarle algo. El sospechoso estaba acompañado por otros dos muchachos. Después de un intercambio verbal se escuchan con claridad cuatro detonaciones.
Una de esas balas fue la que terminó con la vida de Suárez, que falleció minutos más tarde en el hospital de Puerto Rico.
El mismo registro muestra la secuencia posterior: el presunto agresor se aleja de la escena y un allegado a la víctima, que llevaba un machete, entra al kiosco y pide un encendedor. Segundos después, él y otros acompañantes prenden fuego la moto del detenido.
Los roces que habrían encendido la disputa
Los voceros consultados sostuvieron que el origen del altercado sería anterior. Un par de horas antes del crimen, la madre del detenido se habría quejado con la víctima y sus amigos por ruidos molestos frente a su domicilio. La situación escaló al punto de que una comisión policial intervino en el barrio porque la mujer, con un pico de hipertensión, tuvo que ser trasladada a un centro asistencial para estabilizarse.
A eso se suma otro episodio que se investiga: una mujer que sería familiar del detenido habría sido agredida un día antes por el otro grupo, en el marco de problemas de convivencia vecinal. Para los pesquisas, esos roces funcionaron como combustible del enfrentamiento de la madrugada del sábado.
Indagatoria, silencio e imputación
El jueves se realizó la audiencia indagatoria contra Santiago Ángel A., de 19 años, el único detenido. Por recomendación de su defensor oficial optó por no declarar ante el juez Manuel Balanda Gómez. Tras ser notificado de las pruebas reunidas en su contra, quedó imputado provisoriamente por homicidio simple.
Su defensa presentó un planteo de excarcelación que primero deberá analizar el fiscal Jorge Fernández, que actúa por subrogación, y luego el magistrado instructor.
La lesión en la frente del hermano
En paralelo, los investigadores intentan establecer si el hermano del fallecido también resultó alcanzado por el roce de uno de los cuatro disparos atribuidos al sospechoso. El indicio es una lesión que el joven presenta a la altura de la frente y que será sometida a estudios médicos, además de una futura declaración en sede judicial.
Si las sospechas se confirman, el detenido podría recibir una segunda imputación, por lesiones y por tentativa de homicidio.
Un solo impacto, no cuatro
Esta semana se conoció también el informe de los forenses sobre la causa de muerte: un único impacto de bala. La versión inicial hablaba de cuatro disparos, pero los estudios determinaron una sola lesión de arma de fuego en el pecho, sin orificio de salida y con una leve inclinación de arriba hacia abajo.
Tras el ataque, los familiares de Suárez lo trasladaron a una sala de primeros auxilios de la zona y luego al hospital de Puerto Rico, donde murió por el balazo en el pecho.
El arma y la entrega
Horas después del hecho, ya con la comisaría local a cargo del operativo, familiares del sospechoso entregaron de manera voluntaria un revólver que habría sido utilizado en el crimen. El propio implicado se presentó ante las autoridades policiales y desde entonces permanece alojado en una dependencia de la Unidad Regional IV.
Los peritos tomaron muestras en la zona del incidente que deberán ser cotejadas. También se tomó declaración como testigos sospechosos a los acompañantes de la víctima, y se investiga si habrían intentado agredir al detenido antes o después del homicidio. Se realizaron además pruebas de absorción atómica para detectar rastros de pólvora y otras medidas complementarias dentro del expediente.