Cuatro aviones sanitarios aterrizaron de noche en Formosa: lo que buscaban

Una joven falleció tras un siniestro vial y su familia tomó una decisión en medio del dolor. Esa noche, cuatro aviones sanitarios aterrizaron en Formosa y siete personas que esperaban un trasplante dejaron de esperar. Lo que dijo el coordinador del CUICAIFor sobre el operativo que movilizó a toda la provincia.

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Cuatro aviones sanitarios aterrizaron de noche en Formosa: lo que buscaban
Cuatro aviones sanitarios aterrizaron de noche en Formosa: lo que buscaban

El cielo de Formosa se pobló de aviones sanitarios durante la noche. Fueron cuatro aeronaves que llegaron y partieron en pocas horas, en un operativo que movilizó a buena parte del sistema de salud provincial y que, según las autoridades, no tiene antecedentes por su volumen. Detrás de ese despliegue hay una donación multiorgánica que terminó cambiando la vida de siete personas que esperaban un trasplante en el país.

El responsable de explicar los detalles fue el doctor Guido Grandberg, coordinador provincial del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de Formosa (CUICAIFor), en una entrevista con los periodistas Fernando López y Daniel Moreira Viera en el programa “Algo Está Pasando”, que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por FM VLU 88.5, del Grupo de Medios TVO.

El origen: un siniestro vial y una muerte encefálica

Todo comenzó con una paciente joven que había sufrido un accidente en la vía pública. Tras su internación, los médicos confirmaron el diagnóstico de muerte encefálica, es decir, la muerte bajo criterios neurológicos.

“Estuvimos en un operativo de donación y ablación multiorgánica con una paciente que había sufrido un accidente vial, un siniestro vial, y que desgraciadamente evolucionó a la muerte encefálica, es decir, la muerte bajo criterios neurológicos y, tras la comunicación familiar, se convirtió en donante y pudimos avanzar en el proceso”, relató Grandberg.

Con el diagnóstico confirmado, se activó el protocolo sanitario: una batería de análisis para verificar que los órganos fueran viables y descartar enfermedades transmisibles. “Después de la evaluación de la paciente, una vez hecho el diagnóstico del fallecimiento de la paciente, procedimos a hacer la evaluación del estado de los órganos de la paciente, evaluar si había alguna contraindicación médica como alguna enfermedad infectocontagiosa como dengue o COVID que contraindica la donación y, tras descartar todas esas situaciones, pudimos avanzar con el operativo e ingresó al Registro Nacional nuestra paciente, donde se hizo la distribución de los órganos”, detalló.

Cuatro equipos, cuatro aviones, una sola noche

Cuando el sistema nacional confirmó la compatibilidad, se desplegó el operativo aéreo. Cada equipo llegó desde un centro de referencia distinto para llevarse un órgano específico.

“Ese movimiento aéreo de la noche tuvo que ver con los equipos que participaron en ese operativo de ablación. Vi un equipo del Hospital Italiano de Buenos Aires que vino a llevar el corazón de la paciente. Vino el equipo de trasplante pulmonar de la Fundación Favaloro a buscar los pulmones. Vino el equipo de trasplante hepático del Hospital Garrahan a buscar el hígado de la paciente y vino el equipo de trasplante reno-pancreático del hospital”, enumeró el especialista.

Pero no todo salió de la provincia: en el Hospital de Alta Complejidad de Formosa se concretó además un trasplante reno-pancreático. “Se pudo concretar, seguido de la ablación, el trasplante reno-pancreático en nuestro hospital”, remarcó Grandberg, que destacó la capacidad del equipo local.

Una red de instituciones y el aval de la Justicia

El procedimiento exigió coordinar en tiempo récord a organismos que exceden lo estrictamente sanitario. Como la paciente había fallecido por un siniestro vial, el caso quedó bajo investigación judicial y se necesitó autorización del juez para avanzar.

“El proceso comienza a partir de la denuncia de un paciente que tiene signos clínicos de haber fallecido bajo criterios neurológicos. Nos llamaron de la terapia intensiva del Hospital Central, fuimos a evaluar a la paciente, se avanzó en el proceso con el diagnóstico, con la certificación de la muerte encefálica y posteriormente trasladamos a la paciente para seguir el proceso acá al Hospital de Alta Complejidad”, repasó.

El coordinador mencionó a todos los que participaron: médicos del Hospital Central y del Hospital de Alta Complejidad, el equipo del CUICAIFor, asesoría del Ministerio de Desarrollo Humano para la comunicación con la Justicia, laboratorio, servicios de imágenes, terapia intensiva, camilleros y policía. “Todos, cuando tenemos un paciente de esto, es el paciente prioridad. Se trabaja en todo el hospital para poder alcanzar estos resultados”, fundamentó.

Contención para la familia y el marco legal

En paralelo a lo clínico, el protocolo incluyó el acompañamiento emocional de los allegados. “Por supuesto, también estuvo el equipo de calidad de vida del hospital haciendo el acompañamiento, brindando ayuda profesional y las herramientas que se pueden dar en este momento para iniciar esta transición de esta etapa que es el duelo ante la pérdida del familiar”, señaló Grandberg.

Consultado sobre el marco legal, explicó que la paciente no había dejado constancia de su voluntad sobre la donación. “No había expresión de la voluntad de la paciente respecto a la donación. Entonces se inició el proceso entendiendo que, al no haber manifestación negativa, la paciente era donante. Se hizo la comunicación familiar y tras eso pudimos iniciar el proceso”, expuso, en referencia al principio de presunción legal de donación que rige en el país cuando no existe una negativa formal previa.

Siete nuevas oportunidades y un llamado a la solidaridad

El impacto del operativo se mide en personas. Según el responsable del CUICAIFor, además de la ablación de tejido de las córneas, siete personas en lista de espera accedieron a una nueva chance.

“La paciente era una paciente joven. Más allá de la edad, no deja de ser una tragedia la pérdida de una vida de alguien bajo estas circunstancias, pero nosotros apelamos a la solidaridad y el saber de que, después de la vida, existen oportunidades para otras personas y en este caso, fíjate que se pudieron ayudar, más allá de la ablación de tejido de las córneas, hay siete personas que a partir de ahora tienen nuevas oportunidades”, ponderó.

En el cierre de la entrevista, Grandberg apeló a la reflexión colectiva: “La donación es un acto voluntario, es la máxima expresión de altruismo y tenemos que ser solidarios. Entender, si querés ponerlo de alguna manera, ¿cómo nos sentiríamos nosotros si estamos en la vereda de enfrente, de depender que nuestra vida dependa de un trasplante, de la solidaridad de otra persona, si le pasa lo mismo a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a nuestros padres? Yo creo que no vamos a dudar en la respuesta. Entonces, si necesitamos una sociedad que entienda esto, que acompañe esto, que apoye, y eso nos va a hacer mejores como sociedad y va a permitir ayudar a muchísimas personas”, concluyó.

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