Cuarenta y cuatro meses de caída sin freno: el drama silencioso de la metalurgia rosarina
Catorce por ciento menos de facturación real en el primer semestre y un dato que hiela: seis de cada diez máquinas están paradas. La industria metalúrgica de Rosario atraviesa su peor momento en años.
La facturación real de la industria metalúrgica rosarina cayó 14% interanual en el primer semestre y ya suma 44 meses de retroceso ininterrumpido, según el informe difundido por la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de Rosario en el marco del Día de la Industria.
Los números son lapidarios: la actividad del sector es un 53% más baja que en 2022 y el 73% de sus ramas factura por debajo de la inflación. El diagnóstico de la entidad local coincide con el de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), que estima que la utilización de la capacidad instalada en esa rama ronda el 40%. Es decir, seis de cada diez máquinas están paradas. En Rosario, la relación es todavía peor: 38%.
Pocos sobrevivientes
Pocos rubros zafan de la crisis. Uno de ellos es la fabricación de productos de metal para usos estructurales, destinados a la construcción de galpones. “Se junta un cambio en la tecnología de construcción y un aumento de la inversión en galpones como resguardo de valor”, señalaron desde AIM. Esa subrama creció 39% interanual en el primer semestre.
En ese contexto, la asociación rosarina prepara una nueva edición de AIM conecta, que buscará vincular a las empresas socias con potenciales demandantes. El próximo capítulo será con firmas de la construcción. Además, junto a las autoridades provinciales, la entidad impulsa la exploración de canales para que la industria regional se conecte con los pocos sectores que muestran números positivos, fundamentalmente los ligados a petróleo, gas y minería. Pero la reconversión como proveedores de los enclaves cordilleranos no es tarea sencilla.
El camino del petróleo
Durante la presentación del informe, Nicolás Romano expuso el caso de su empresa EMU, una tradicional metalúrgica local que provee recipientes a presión para la industria petrolera. Fundada en 1956 por dos trabajadores del puerto, acompañó el crecimiento del polo petroquímico con la provisión de bienes de capital a Celulosa, Pasa y Refinería YPF, entre otros. “Son sectores muy exigentes, no es tan fácil reconvertirse en poco tiempo”, explicó Romano, y recordó que el primer manual de calidad de la firma se hizo en 1979, cuando trabajó para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
EMU, que provee tanto a la refinación como al upstream, marca un camino para los cerca de 400 industriales que participan de la mesa de gas, petróleo y minería. Esta semana tuvieron una reunión con el ministro de Producción de San Juan, en el marco del Santa Fe Business Forum. La información directa sobre los proyectos mineros de esa provincia les mostró las oportunidades, pero también las dificultades de inserción: proyectos de largo plazo, exigentes en escala y condicionados por la presencia de grandes proveedores globales y las normas de compre local.
Endeudados
Mientras tanto, el día a día de los metalúrgicos se vuelve más áspero. Germán Medina, tesorero de AIM, advirtió sobre el crecimiento de la morosidad. “Hoy la deuda promedio equivale a cuatro meses de facturación, aumentó la presentación de concursos y quiebras y la presión fiscal; pagamos anticipos de Ganancias por resultados que no tenemos y mientras a nosotros nos pagan a 120 días, Arca exige el pago de IVA a los 30 días”, señaló. También apuntó que “aún con el dólar planchado, los costos no dejan de subir”: en el primer semestre la energía eléctrica aumentó 44,6%, mientras que el precio que más subió entre los productos metalúrgicos lo hizo 8,1%.
En Rosario, las últimas treinta mediciones mensuales muestran un contexto generalizado de bajas interanuales en la facturación real de las principales actividades metalúrgicas. Fundición de metales, aparatos de uso doméstico, equipo eléctrico y autopartes están entre las ramas más afectadas.
A nivel nacional, entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, los empleadores asegurados se redujeron 8,2% (-1.291) y las personas trabajadoras cubiertas, 9,3% (-27.283) en la industria metalúrgica del país.