Cruzó la Patagonia con una carretilla de 130 kilos: nadie creía que lo lograra
Salió desde un paraje de Santa Cruz con una carretilla de 130 kilos y en alpargatas. Nadie creía que llegara, pero 14 meses después entró a Buenos Aires. La historia del “Vasco de la carretilla”.
Guillermo Isidoro Larregui Ugarte nació en Pamplona, España, el 27 de noviembre de 1885 y a los 15 años cruzó el océano Atlántico. Años después, ya instalado en la Patagonia, se convertiría en una figura que la historia argentina no olvidó: el “Vasco de la carretilla”.
Según el escritor argentino Bruno Galindo, Larregui emigró huyendo de las crisis y las guerras carlistas, del servicio militar obligatorio y de la incertidumbre económica que atravesaba España. Fue marino y carpintero, y más tarde peón de la petrolera Ultramar de Mata Amarilla, subsidiaria de Estándar Oil en la Patagonia, donde trabajó hasta 1935, el año en que inició su primer viaje.
Una apuesta que se convirtió en hazaña
La versión más fuerte sostiene que fue una apuesta lo que lo motivó a lanzarse a la ruta. Otras versiones señalan que tanto él como sus compañeros habían sido despedidos y que la apuesta surgió en ese contexto.
“Yo me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla. Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vieron que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron”, relató el propio Larregui.
El viaje arrancó el 25 de marzo, en alpargatas, desde el paraje Cerro Bagual, a 120 kilómetros de Comandante Luis Piedra Buena, en Santa Cruz, con destino a la Ciudad de Buenos Aires.
En los primeros kilómetros muchos intentaron detenerlo: consideraban imposible que pudiera sobrevivir a una travesía tan larga y en esas condiciones climáticas. Su carretilla pesaba aproximadamente 130 kilos y llevaba una carpa, una cama plegadiza con colchón, utensilios de cocina, ropa, herramientas, un calentador y provisiones que le donaban.
La travesía de 3423 kilómetros le llevó 14 meses y 31 pares de alpargatas, pero lo logró. El 23 de mayo de 1936 llegó a Burzaco; el 24 a Avellaneda, donde el Centro Español lo agasajó con flores y cintas de colores alusivas a las banderas argentina y española; y el 25 armó su carpa frente a la redacción de los diarios Crítica y Ahora.
Tres travesías más
Lejos de cansarse, Larregui llevó adelante tres viajes más. En el primero caminó 4.405 kilómetros entre la localidad bonaerense de Coronel Pringles y La Quiaca.
En el segundo salió desde Villa María, en Córdoba, cruzó la cordillera de los Andes y llegó a Santiago de Chile, con una distancia total de 2.018 kilómetros.
Por último, en 1944, a los 59 años, unió Trenque Lauquen con el Parque Nacional Iguazú, en Misiones. Allí levantó una casa en medio de la selva.
“Vivir el ritmo oculto de los campos abiertos, llenos de sol, la emoción de la tierra argentina llena de generosidades. He ahí mi objetivo. Nadie me podrá quitar la dicha de ser dueño de mi propio destino”, dijo.
Larregui murió a los 78 años, el 5 de junio de 1964. Sus restos descansan en el cementerio de Puerto Iguazú.
