Crisis en Salta: las verdulerías venden a pérdida tras desplomarse el consumo un 50%
Las verdulerías de Salta venden por debajo del costo para no tirar la mercadería. ¿Cuál es la cifra exacta de la caída de ventas y qué pasará con los precios?
El sector frutihortícola de Salta está viviendo su peor momento en años. En medio del ajuste que impulsa el gobernador Gustavo Sáenz, las ventas de frutas y verduras cayeron alrededor de un 50% en el último año. Los comerciantes ya no saben cómo hacer para sostener sus negocios y muchos eligen vender por debajo del costo con tal de no tirar toda la mercadería.
Juan Russo, presidente de la Cooperativa COFRUTHOS, fue contundente al describir la situación: “Este último año fue muy bajo el consumo, bajó un 50%”. En diálogo con El Destape, explicó que el deterioro comenzó a notarse a fines de febrero y se profundizó durante el invierno, cuando la demanda se derrumbó de manera considerable.
Vender para no perder
La estrategia de muchos verduleros es resignar ganancias con tal de recuperar algo de lo invertido. “Mucha gente, lamentablemente, tenía que vender al costo sus productos, para poder recuperar y traer mercadería fresca al día siguiente”, señaló Russo. En los casos más extremos, directamente se vende por debajo del costo: “Es para no tirar el 100% de la mercadería, venden por abajo del costo y para poder recuperar algo del producto”, agregó.
El dirigente también admitió que hay semanas en las que las ventas no dan ni para cubrir los gastos y se termina descartando mucha comida. “Semanas que lamentablemente las ventas no ayudan para nadie y se tira mucho”, afirmó.
¿Qué pasa con los consumidores?
La caída del consumo no solo afecta a los comerciantes, sino que también modificó la forma en que la gente compra. Según Russo, tanto los verduleros como los clientes particulares redujeron las cantidades que adquieren. “Hoy en día, el verdulero lleva menos, y esa gente empezó a acercarse al mercado y llevar el producto, pero llevan para el día, un día, dos días”, describió.
Uno de los productos que más sufrió las dificultades de abastecimiento y los cambios de precios fue la papa, cuyo kilo llegó a costar $2.500 en las verdulerías. Russo estimó que el valor podría empezar a bajar recién a fines de agosto o principios de septiembre, cuando ingrese producción proveniente de Jujuy.
El empleo, en la cuerda floja
La crisis también golpea al trabajo. “Muchos chicos vienen a pedir trabajo, trabajan por el día, buscan changas, porque realmente no hay trabajo”, sostuvo Russo. Y alertó que algunos dueños de verdulerías barriales ya decidieron cerrar sus puertas y buscar otras actividades, cansados de sostener pérdidas por mercadería no vendida.
Desde COFRUTHOS remarcaron que el sector no cuenta con ningún programa de asistencia específico por parte del Gobierno provincial, a pesar de la grave situación que atraviesan.
Salta pierde 6.000 empleos privados
La provincia no solo sufre en el sector frutihortícola. Según datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), Salta perdió aproximadamente 6.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado durante 2025.
El informe oficial indica que la provincia cerró diciembre de 2025 con 122.400 trabajadores registrados, lo que representa una caída interanual del 4,7% en comparación con el mismo mes de 2024. Este retroceso coloca a Salta entre las jurisdicciones más afectadas del país, solo superada por distritos patagónicos como Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
El comercio, uno de los sectores que más empleo genera en la provincia, es de los más castigados. Desde la Cámara de Comercio e Industria de Salta advirtieron que la actividad atraviesa un momento crítico por la retracción del consumo y el aumento de costos.
“El cierre de los comercios pasa principalmente porque no hay ventas. La realidad es que no hay plata en la calle”, explicó el presidente de la entidad, Gustavo Herrera, en diálogo con El Tribuno. Según detalló, los consumidores cambiaron sus hábitos: hoy comparan precios, reducen el gasto y evitan acumular productos como en otras épocas.
Frente a este escenario, muchos comerciantes optan por recortar gastos, mudarse a locales con alquileres más bajos o directamente bajar las persianas, lo que impacta de lleno en el empleo local.