Crimen de Latiff en Bariloche: la fiscal pidió condena por homicidio simple y reveló cómo fueron las siete puñaladas
La fiscalía pidió que Ismael Choque Vargas sea declarado responsable del crimen de Gastón Latiff, pero la defensa insiste en que actuó por un error invencible. El veredicto se conocerá el miércoles.
La fiscal Betiana Cendón pidió este viernes que Ismael Choque Vargas sea declarado responsable por el crimen de Gastón Latiff, ocurrido en febrero de 2025 en una despensa del barrio San Francisco de Bariloche. En su alegato, la acusadora describió la secuencia del ataque: siete heridas punzocortantes, incluida la mortal en el cuello, que según su lectura demuestran que el imputado “eligió” los blancos hasta encontrar el punto donde causaba más daño.
El tribunal, presidido por el juez Sergio Pichetto e integrado por Martín Arroyo y Bernardo Campana, tiene previsto dar a conocer el veredicto el próximo miércoles al mediodía. La pena mínima para el homicidio simple es de ocho años de prisión.
El alegato de la fiscalía
Cendón enumeró una a una las figuras exculpatorias que se barajaron durante el proceso —legítima defensa, exceso en legítima defensa, legítima defensa “putativa” y trastorno mental transitorio— y las descartó por considerarlas “contradictorias entre sí”. Sostuvo que no hubo una agresión previa contra Choque ni afectación a “bienes legítimos de terceros”, y que “suponer que había un robo y que Latiff tenía un arma no basta para justificar” el ataque.
La fiscal también cuestionó la pericia de la psiquiatra Verónica Martínez, del cuerpo médico forense, que diagnosticó una personalidad paranoide y habló de una posible emoción violenta. Según Cendón, las conclusiones de la profesional se basaron en una sola entrevista y ella misma admitió que el imputado mencionó solo una puñalada, lo que contradice la hipótesis de un “automatismo” inconsciente.
La querella y la defensa
Marcela Fragala, abogada de la madre de la víctima, adhirió al pedido de la fiscalía y fue más allá: consideró demostrado que Choque actuó “con conciencia plena” y que la forma en que atacó a Latiff evidencia “dolo directo”. Recordó que, según la novia de la víctima, el acusado primero apuñaló varias veces la campera de Latiff y, al ver que no perforaba, apuntó al cuello. “Eso es dirección, habla de una persistencia, un ajuste, una selección del blanco”, argumentó.
Por el lado de la defensa, los abogados Nelson Vigueras y Mónica Goye pidieron la absolución. Sostuvieron que Choque actuó bajo un “error invencible”: creyó que todos los presentes eran víctimas de un robo y atacó con el cuchillo que llevaba “por seguridad”. Vigueras cuestionó que no se investigara a las cuatro personas que huyeron de la despensa y que se le atribuyan las siete heridas sin determinar si fueron causadas por la misma arma. “No se buscaron otras armas, y la carga de la prueba corresponde a la acusación”, afirmó.
El defensor también hizo hincapié en el dictamen de la psiquiatra, que diagnosticó un trastorno paranoide, y reclamó la libertad inmediata de su cliente. “Fue una tragedia”, dijo, y señaló que el muerto pudo haber sido Choque si Latiff le arrebataba el arma.
Un punto que no fue discutido: todas las partes aceptaron que Latiff fue víctima de un ataque homicida y que Choque fue el ejecutor. La discusión se centró en si corresponde la condena por homicidio simple o la absolución.
