Criaron a los guanacos como un rodeo de ovejas y ahora los abrigos más caros del mundo buscan su fibra
Economía

Criaron a los guanacos como un rodeo de ovejas y ahora los abrigos más caros del mundo buscan su fibra

En la estepa santacruceña amansan guanacos como si fueran un rodeo de ovejas y ya exportan la fibra a una firma italiana de alta costura. El método que quieren replicar en toda la provincia cambia las cuentas del campo, pero depende de un detalle que todavía no está resuelto.

En Gobernador Gregores, Santa Cruz, una pareja de productores lleva años probando un método para esquilar guanacos sin criaderos ni cercos especiales, y ya exporta la fibra a una firma italiana que la usa en abrigos de alta costura.

Mónica Reinsch y Eric Agustín se propusieron algo que en la estepa sonaba a rareza: recolectar guanacos en el campo, amansarlos, esquilarlos y volver a esquilarlos al año siguiente. La prueba piloto de ese esquema se presentó en la Primera Jornada del Guanaco, organizada por Nativa Guanacos SAS en la estancia La Angostura, en Gobernador Gregores.

La pareja lo resume sin vueltas: “Hay que convertir al guanaco en un recurso ganadero, y eso es lo que estamos demostrando”. Y agregan: “El guanaco tiene que ser revolucionario”.

Un método inspirado en el norte andino

El sistema que desarrollan toma como referencia la cría en trashumancia del noroeste argentino, donde el pastor acompaña todo el día a alpacas y llamas, rota los pastizales y las lleva de una aguada a otra, para encerrarlas de noche en los corrales.

Según los productores, no hace falta levantar cercos altos ni instalaciones especiales: alcanza con adaptar las mismas que ya se usan en la actividad ganadera. Para conocer el manejo de los camélidos de cerca, ambos viajaron varias veces al norte argentino, a Bolivia y a Perú, con la idea de replicarlo en la Patagonia.

Durante la jornada hubo demostraciones de arreo de chulengos –la cría de guanacos de un año–, esquila, manejo a campo y una charla sobre fibras finas. El emprendimiento representará a Santa Cruz en el Concurso Emprendimiento Argentino 2026.

Quiénes están detrás del proyecto

Agustín es bisnieto de alemanes que se instalaron en la zona hace más de un siglo y desde chico se volcó al campo, especializándose en el comportamiento y el manejo de los guanacos silvestres. Reinsch, en cambio, se crio en la estancia Marta, cerca de Puerto Santa Cruz, fundada por sus abuelos; es artista, esculpió en hielo, diseña joyas y conserva un amor entrañable por el campo.

“Nuestra propuesta de manejo del guanaco quiere encontrar un punto en el que pueden convivir los dos extremos, los que quieren sacarlos de los campos y los que quieren que solo existan guanacos”, explica Reinsch.

Qué permite el plan provincial y qué proponen ellos

Santa Cruz tiene un Plan de Manejo del Guanaco que habilita la esquila en silvestría o la cría en criaderos. La primera opción no permite la trazabilidad; los criaderos, en cambio, tienen un costo alto de infraestructura y de alimentación.

Por eso la pareja propone un modelo intermedio: un amansamiento mínimo desde que el animal tiene un año y la costumbre de volver a los corrales, lo que les permitiría hacer la trazabilidad de la lana que después esquilan.

La idea es que otros productores copien el esquema: animales libres, con un amansamiento mínimo, que se juntan como un rodeo de ovejas y se esquilan en un corral. “Están habituados a saber que el humano no les hace nada, que los perros tampoco, y tienen un suplemento de forraje en invierno, lo que los hace elegir quedarse ahí”, detalla Reinsch. La estructura social del animal, que se conserva, también ayuda a que regresen.

Dónde se hace la prueba y cómo se maneja el rodeo

El ensayo se lleva adelante en Las Tunas, una estancia de 33.000 hectáreas ubicada a 30 kilómetros de Gregores y a siete de la ruta 40, propiedad de la familia de Agustín. Allí conviven 500 vacunos, 400 ovejas y 200 chulengos amansados. La meta es llegar a 2000 madres mansas. Los primeros encierres de guanaco y el desarrollo de la técnica de amansamiento empezaron en 2018.

Sobre el amanse, Agustín cuenta que los sorprendió lo accesible: “No es tan difícil, es muchas ganas y paciencia, le agarramos la mano”. El primer paso es palenquearlo, como a un caballo. El arreo se hace con perros y durante la demostración llevaron a los animales diez kilómetros desde Las Tunas hasta la estancia La Angostura. Sostienen que, con el cerco abierto, el invierno los trae solos a buscar el alimento.

Del trabajo con los animales se ocupa Emilio, hijo de Eric, de 19 años, que acompaña a su padre desde los 14. Cuando llegan, los animales pasan por un corral de adaptación donde se tranquilizan del viaje, comen avena y pasto y se recuperan. Después se les coloca un bozal hasta que el animal nota el freno, se ablanda y se deja cabrestear. Para Reinsch, el animal comprende que llegó a un lugar seguro.

El cambio de mentalidad que buscan

Para Agustín, la parte central es por qué un productor debería interesarse en este método. “Hay que cambiar la mentalidad del ganadero que lo tiene como un problema y no como un recurso. Pero el ganadero tiene razón, porque hoy pierde con el guanaco”, plantea.

En su opinión, la población solo se va a controlar si se encuentra la forma de ganar dinero con el animal: “Al guanaco no le ganamos más”. Por eso propone sumarlo como recurso a la actividad ganadera a partir del amansamiento y del aprovechamiento de la fibra, en un cruce entre ambientalistas que lo protegen y ganaderos que quieren erradicarlo de los campos: “Meterlo en la lógica ganadera es la única forma de salir adelante”, sostiene.

El productor aclara que la propuesta no apunta a los grandes estancieros, sino “para aquel que se fundió, que tiene al guanaco adentro del campo y puede tenerlo en las mismas instalaciones que las ovejas”. Su mensaje al pequeño productor es el mismo que repitió en la jornada: “Que siga con la oveja, pero que también empiece con el guanaco”.

La fibra, el corazón económico del proyecto

La razón económica es la fibra. Según Reinsch, la de guanaco es equivalente a la de vicuña: los análisis de laboratorio de los animales de Nativa Guanacos dieron entre 13 y 15 micrones, contra los 12 a 13 que se le atribuyen a la vicuña.

Agustín maneja los precios: 250 dólares el kilo de fibra cruda esquilada en silvestría, frente a 580 dólares el kilo de vicuña. Y cuenta que lleva esquilados unos 1200 guanacos desde que empezó en 2019. A los esquilados les hacen un seguimiento con una caravana que les cuelgan en el cuello con los datos del animal, y así van construyendo la trazabilidad del ganado.

Para conocer el origen de la fibra, a la jornada viajó desde Estados Unidos Nicolas Segura, representante de la firma italiana Misciu Gigi, que desde hace cinco años compra fibra de guanaco para confeccionar abrigos de alta costura. “La llevamos a Italia y a partir del material creamos los abrigos”, explicó Segura al canal municipal de Gobernador Gregores, y agregó que se trata de una fibra exótica. El empresario textil remarcó: “Queremos compartir no solo que la fibra es espectacular, sino también que podemos contar al cliente y decirle nos vamos al fin del mundo para aprovechar la fibra de este animal”.

Respaldo institucional y planes a futuro

Agustín remarca que, después de años de trabajar en soledad, ahora empezaron a contar con respaldo institucional, algo que hasta aquí no era habitual. “Antes solo se promocionaba la faena”, dice. Reinsch suma que los compradores piden la fibra descerdada, para lo que una planta en la provincia sería un impulso importante para la actividad; incluso proponen que la fibra de guanaco podría mezclarse con la del merino.

Agustín tiene un objetivo inmediato: llevar sus guanacos mansos a la Exposición Rural de Palermo. Por ahora el plan es llevarlos a la próxima rural que se realice en la provincia, para dar a conocer la técnica y crecer con la actividad. Incluso cree que, a futuro, podría convertirse en proveedor de madres guanacas ya amansadas para el resto de los campos.

“Nuestro objetivo es poder demostrar que es un modelo productivo para Santa Cruz, que puede ser una fibra emblema, incluso con blends que se pueden hacer con merino; sería muy interesante”, concluye Reinsch.

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