Criar sola a cuatro hijos y emprender para no soltarle la mano al mayor
Cuatro hijos, un diagnóstico que le cambió los planes y un emprendimiento que nació de la necesidad de estar presente. Roxana cuenta cómo organiza sus días entre turnos médicos, la escuela y la venta de blanquería en la feria del trueque.
Roxana María Valverde tiene cuatro hijos y uno de ellos, el mayor, de 15 años, tiene retraso mental leve. En la previa del Día de la Madre, contó a El Tribuno cómo organiza sus días entre consultas médicas, la escuela, los tratamientos y la necesidad de generar ingresos. Su respuesta fue emprender en una feria del trueque para poder estar presente sin dejar de trabajar.
“Yo decidí ser emprendedora porque a veces la realidad es que cuando uno tiene los chicos no podés laburar las ocho horas todo el día y dejar tus hijos”, explicó Roxana sobre la decisión que cambió su rutina laboral.
La organización de sus propios tiempos no es un capricho: llevar a su hijo al médico, acompañarlo al colegio y atender las situaciones que surgen a diario la llevaron a buscar una alternativa que le permitiera estar cerca. “Por ahí tenés que llevarlo al médico, el colegio y diferentes situaciones que suceden y que eso te lleva, es decir, tengo que depender de mi tiempo”, relató.
Un diagnóstico que reordenó los planes
Al principio, asimilar el diagnóstico de su hijo no fue sencillo. Como muchas madres, Roxana había imaginado un futuro y tuvo que aprender a transitar una realidad distinta, con nuevos desafíos. “En un principio fue difícil porque a veces no sabes que puede pasar y te preguntas, ¿cómo va a ser el futuro de él?”, contó.
Hoy su hijo tiene 15 años, asiste a un colegio común y recibe acompañamiento psicológico y el apoyo de una maestra integradora. Llegar a esas prestaciones implicó un recorrido de trámites, turnos y búsquedas constantes. “Al principio me costó mucho porque era no solamente que te dan el diagnóstico, sino que empezás a decir: bueno, tengo que sacar turnos y eso cuesta”, explicó.
En ese camino se cruzó con personas que la ayudaron y también con obstáculos. “Y te encontrás con un montón de realidades que te cierran las puertas, otras que se abren, en este trayecto conocí un montón de gente buena”, relató.
Más allá de las dificultades, valora que su hijo pueda asistir a la escuela y defiende el derecho de todos los niños a recibir las mismas oportunidades. “Él hoy asiste a un colegio normal y bueno, es el estar presente día a día”, señaló.
También cuestionó las miradas que reducen a los chicos con discapacidad a sus dificultades. “A veces creen que porque dicen: ‘Tiene un niño con discapacidad’, y son niños en realidad con capacidades diferentes, que todos necesitan y merecen sus derechos y merecen lo mismo que los demás”, afirmó.
La red que sostiene la crianza
Roxana sostiene sola la crianza diaria de sus cuatro hijos, pero cuenta con una red familiar que la ayuda a seguir adelante. Su mamá y sus hermanas son una presencia fundamental. “Yo estoy sola con ellos cuatro, pero también tengo mis hermanas, una red, sí, mi mamá”, contó.
Entre todas se apoyan y buscan estar disponibles cuando alguna lo necesita. “Nos hemos apoyado mutuamente, ha sido esto de estar la familia presente”, destacó.
Esa compañía hace una diferencia en el día a día. “Estoy agradecida con mi mamá, con mis hermanas también por la ayuda, porque siempre está esa disponibilidad”, expresó.
El peso de tener que pedir y llegar a fin de mes
Uno de los aspectos que más le duelen es tener que pedir ayuda. La dificultad aparece al solicitar un turno médico, conseguir atención o afrontar los gastos de cada mes. “Una de las cosas que más me duele es el hecho de que a veces tenés que pedir”, dijo.
En el sistema de salud, muchas veces se encuentra con respuestas que no resuelven las necesidades de su hijo. “Al solicitar un turno, ahí veo el tema de salud que no siempre está a disposición”, explicó.
La situación económica también es un desafío permanente. Como emprendedora, hay meses en los que logra sostener los gastos familiares y otros en los que debe hacer un esfuerzo mayor. “Hay veces que uno no llega a fin de mes o llegás como rascuñando”, relató.
Cuando eso sucede, debe buscar nuevas alternativas. “En ese momento uno dice: tengo que ir a ver dónde puedo conseguir una ayuda, dónde podría vender”, contó.
Sin embargo, aclara que muchas madres no quieren limitarse a pedir. También buscan trabajar y contar con oportunidades compatibles con las responsabilidades familiares. “Uno quiere trabajar y buscar trabajo”, afirmó.
Una profesional que eligió el emprendimiento
Roxana estudió Secretariado Jurídico y realizó cursos de Secretariado y Administración de Empresas. Sin embargo, todavía no puede trabajar en esas áreas porque necesita adaptar sus horarios a las necesidades de sus hijos. “Yo estudié secretariado jurídico, hice muchos cursos, hice secretariado, administración de empresas y muchas cosas”, contó.
La dificultad está en encontrar un empleo que le permita acompañar a su hijo al médico, estar presente en el colegio y resolver las situaciones cotidianas. “Hoy por hoy no puedo trabajar sobre lo que estudié porque a veces tengo que pensar en cubrir, en estar presente en la vida de mis hijos”, explicó.
Para Roxana, pedir un horario determinado no es un capricho. “Creo que no es por capricho que uno pide un horario, sino a veces busca ese horario para poder darle ese tiempo a tu hijo”, sostuvo.
Por eso apostó a su propio emprendimiento. Trabajar por cuenta propia le permite organizar sus tiempos y permanecer cerca de su familia. “Eso a mí me llevó a decir: bueno, hoy quiero emprender y trabajar emprendiendo, porque eso es lo que a mí me ayuda por lo menos a organizarme con los horarios”, expresó.
De la ropa usada a la blanquería
Roxana comenzó vendiendo ropa usada en una feria del trueque solidaria. Con los ingresos que obtuvo, ahorró y volvió a invertir. “Yo empecé en la feria vendiendo ropa usada y luego empecé con lo que vendía, ahorré y volví a invertir”, relató.
Con el tiempo cambió de rubro y empezó a vender productos de blanquería para el hogar. “Esta vez vendo todo lo que es blanquería”, explicó.
Su emprendimiento incluye sábanas, acolchados, cortinas, toallones y toallas. “Todo lo que es rubro de casa, digamos, que vendría a ser también toallones, toalla”, detalló.
Cada venta representa una ayuda concreta para sostener el hogar y continuar con sus proyectos, sin descuidar la presencia junto a sus hijos.
Los pequeños grandes logros
Cuando le preguntan qué la hace feliz como mamá, Roxana habla de sus hijos y de los avances que logra junto a ellos. “Lo que me hace feliz es saber que puedo, que estoy avanzando no solo en estar presente con ellos, verlos a ellos bien”, expresó.
Que sus hijos tengan comida, ropa y lo básico es una prioridad. “Que no les falte lo básico, la comida, la ropa”, enumeró.
También se siente orgullosa del avance en la construcción de su casa. Durante un tiempo creyó que no podría concretar ese proyecto, pero poco a poco logró comenzar y continuar la obra. “Antes creía que no podía el tema de la construcción de mi casa y yo digo: le doy gracias a Dios porque puedo”, contó.
Su forma de avanzar consiste en distribuir los ingresos según las necesidades del momento. “Es como un mes con ellos, otro mes invierto un poco y avanzo en la construcción también, en mi casa”, explicó.
Ser mamá en modo automático
Para Roxana, muchas veces la maternidad se vive como una carrera permanente. Hay que levantarse, atender a los chicos, trabajar, salir, volver y resolver todo lo pendiente. “A veces pareciera que sí, pero es como yo digo, detrás está esto de que uno parece que está en modo automático”, reflexionó.
La rutina exige pensar constantemente en las necesidades de cada hijo. “Te levantás, tenés que atender los chicos, trabajar, salir, volver, pensar en qué me falta, qué no me falta y es un todo”, describió.
En ese ritmo, muchas madres postergan sus propios deseos y necesidades para estar presentes en la vida de sus hijos. “Es como que a veces te dejás de lado ciertas cosas para poder estar en todo”, dijo.
El cansancio aparece, pero Roxana sabe que tiene que continuar. “A veces llega ese agotamiento, pero bueno, es continuar, no queda otra, es continuar así, no bajar los brazos”, afirmó.
Un mensaje para todas las madres
En vísperas del Día de la Madre, Roxana saludó a todas las mujeres que cada día sostienen a sus familias y también a su propia mamá. “Feliz día a todas las madres, feliz día a mi mamá también”, expresó.
De ella recibió una enseñanza que intenta transmitir con su propia vida: no rendirse. “Algo muy hermoso que me dejó fue el hecho de no rendirse, de trabajar más allá de todo”, contó.
Para Roxana, proyectar metas y seguir trabajando son formas de avanzar incluso en los momentos más difíciles. “Siempre es trabajar y salir adelante trabajando, proyectándote metas, y no bajar los brazos, no rendirse”, sostuvo.
Su mensaje está dirigido especialmente a las madres que tienen un hijo con discapacidad. “Conocí muchas mamás que tienen sus niños con discapacidad y que no bajan los brazos y están ahí presentes con sus niños”, destacó.
También sabe que no siempre es fácil explicar lo que vive cada familia. “No es fácil, porque muchas veces del otro lado siempre está el que juzga, el que señala, sin saber todo lo que hay detrás de esa mamá”, advirtió.
Hay madres que deben reclamar una prestación, solicitar ayuda o buscar una respuesta, pero que no quieren quedar reducidas al diagnóstico de sus hijos. “No podemos ir a tocar puertas y a cada rato decir: ‘Tengo mi hijito con discapacidad’”, sostuvo.
También mencionó que algunas familias prefieren preservar la intimidad de sus hijos. “Hay mamás que dicen: ‘No le puedo decir a todo el mundo que mi hijito tiene autismo’, y es difícil eso”, explicó.
Por eso, en este Día de la Madre, Roxana dejó un mensaje de fuerza y esperanza: “Que no se rindan, que no es fácil, pero que sí se puede salir adelante”.
La historia de Roxana no está hecha solamente de dificultades. También está formada por el trabajo, los proyectos, la solidaridad de otras mujeres y la decisión de seguir buscando caminos. Es la historia de una madre que eligió emprender para acompañar a sus hijos, que construye su casa de a poco y que transforma cada jornada en una nueva oportunidad para avanzar. Una mujer que, aun en los momentos de mayor cansancio, sostiene la misma convicción: no bajar los brazos.