Criada frente al Batallón 121: la partera imputada por robo de bebés y el testimonio que la complica
Tenía poco más de diez años y veía llegar militares a su casa a cualquier hora. A los 15, su madre adoptiva le confesó algo que cambiaría todo. Hoy, a los 58, Silvina Garrido denuncia lo que sospecha desde entonces.
Una mujer de 88 años que se desempeñó como partera en el hospital Roque Sáenz Peña durante la última dictadura militar fue imputada la semana pasada por robo y venta de bebés. La causa avanzó a partir de una denuncia que tiene un peso particular: la hizo su propia hija adoptiva, Silvina Garrido, hoy de 58 años.
"Con mi ADN se va a comprobar que ella se apropió de mí", afirmó Silvina, que es querellante en el expediente. La imputación alcanza a Dolly Viale de Garrido por supresión y alteración de la identidad de una mujer nacida en 1970.
Silvina tenía poco más de diez años cuando empezó a ver movimientos extraños en su casa de Lamadrid y Leiva, frente al Batallón 121. "Los militares venían a cualquier hora a tocar el timbre para que ella asistiera a partos de algunas detenidas o futuras desaparecidas", recordó. Con los años, esa escena se volvió una certeza: "Venían a buscarla para que ella le realizara los partos a mujeres secuestradas en el Batallón 121".
El quiebre llegó a los 15. La entonces partera le dijo: "Yo no te tuve en mi panza, pero te tengo en mi corazón". Hoy Silvina responde con dureza: "No sé si tiene corazón esta señora". Desde entonces sospecha que esa adopción escondía un trasfondo oscuro.
La casa de los partos y las embarazadas que desaparecían
Según su testimonio, por la casa de su infancia pasaron "más de diez embarazadas" que trabajaban allí. "Después, a la hora del parto, se iban, desaparecían y no las volvíamos a ver más", sostuvo. Para Silvina, eran las mismas mujeres que llegaban respondiendo avisos del diario que ofrecían casa, comida y trabajo. Y sospecha que esos hijos pueden haber terminado apropiados.
"Ella siempre estuvo muy protegida por los militares", aseguró. "Colaboraba a cambio de que la protegieran o la dejaran hacer sus delitos de manera tranquila".
La investigación no se limita a su caso. La Justicia imputó a Viale de Garrido por la supresión y alteración de identidad de una mujer nacida en 1970, pero también investiga cinco casos entre 1968 y 1980 y busca determinar si existió un método sistemático de robo y venta de recién nacidos.
Silvina cree que a algunas madres les pudieron haber dicho que sus hijos habían nacido muertos, cuando en realidad habrían sido entregados a otras familias. También apuntó a Silvia Viale, hermana de Dolly y compañera en el hospital Roque Sáenz Peña, como posible interviniente en la confección de partidas de nacimiento falsas.
"Para ella los bebés eran un número"
Consultada por Telefé Rosario, Silvina fue tajante sobre su vínculo con la imputada: "No tengo relación ni quiero tenerla, no la quiero ver nunca más. Para hacer lo que hacía tenés que tener la sangre muy fría". Y agregó que la Justicia no debe esperar "nada de ella, porque para ella los bebés eran un número, un signo pesos".
Mientras la causa avanza, Silvina sigue buscando a su familia biológica, aunque no tiene ningún dato concreto. "Si no me dijo la verdad a mí, mucho menos al resto", cerró.
La fiscal federal Soledad García, de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, está al frente del expediente.