Creció 18% y salvó al PIB: el sector que no para de sorprender
El campo creció 18,1% y sostuvo el PIB en el primer trimestre de 2026, pero la inversión en maquinaria y equipo se desplomó. ¿Podrá el agro mantener el ritmo sin renovación tecnológica?
Mientras la economía argentina busca su rumbo, un sector volvió a ser el salvavidas. Según el último informe del INDEC, el campo creció un 18,1% interanual en el primer trimestre de 2026 y aportó 1,05 puntos porcentuales al PIB, que subió un 2,3%.
El dato no es menor: el agro, la pesca y la minería volvieron a traccionar con fuerza, mientras la industria y el comercio mostraron números en rojo. Pero hay una señal de alerta que preocupa a los productores.
¿Cuánto creció el PIB y quién lo impulsó?
El Producto Interno Bruto argentino registró un incremento del 2,3% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2025, según el INDEC. La medición desestacionalizada arrojó una mejora del 0,7% respecto al trimestre anterior, quebrando la tendencia de estancamiento.
El sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura fue el gran motor: subió un 18,1% interanual y aportó por sí solo 1,05 puntos porcentuales al crecimiento total. La pesca no se quedó atrás: saltó un 27,5% y sumó otros 0,10 puntos.
Exportaciones en alza, pero la inversión se desploma
Las exportaciones de bienes y servicios reales treparon un 9,8% interanual, convirtiéndose en el componente de la demanda más dinámico. Sin embargo, la formación bruta de capital fijo se derrumbó un 11,6%, una señal de alerta para la renovación tecnológica.
El desglose es preocupante: la compra de maquinaria y equipo cayó un 18,1%, y la inversión en equipos de transporte se hundió un 19,6%. Para el productor agropecuario, esto significa retraso en la renovación de sembradoras, cosechadoras y camiones, clave para competir internacionalmente.
Industria y comercio: los que resisten
Mientras el campo y la pesca brillan, la industria manufacturera bajó un 1,7% interanual y el comercio retrocedió un 0,3%. La dualidad es clara: el motor primario funciona a pleno, pero los sectores urbanos acusan el golpe de la coyuntura.
El desafío para los próximos meses será transformar este impulso inicial en una expansión sustentable. No alcanza solo con los granos y las exportaciones; se necesitan incentivos claros para reactivar la inversión, agregar valor en origen y generar empleo genuino.