Crecida del Paraná: la ciudad está protegida, pero hay un sector que ya sufre las consecuencias

Alicia Azula salió a llevar tranquilidad por la crecida del Paraná y explicó cómo funcionan las defensas que protegen al Gran Resistencia. Pero hay un grupo de familias que quedó afuera del sistema y que ya está sintiendo el avance del agua.

· 5 min de lectura
Crecida del Paraná: la ciudad está protegida, pero hay un sector que ya sufre las consecuencias
Crecida del Paraná: la ciudad está protegida, pero hay un sector que ya sufre las consecuencias

La administradora del Puerto de Barranqueras, Alicia Azula, salió a llevar tranquilidad a los vecinos del Gran Resistencia ante la crecida del río Paraná y aseguró que el área metropolitana está resguardada por un sistema de defensas frontales. Sin embargo, la propia funcionaria reconoció que hay familias que quedan afuera de ese paraguas protector y que ya están padeciendo el avance del agua.

En diálogo con La Radio, Azula explicó cómo funciona el esquema de contención: defensas frontales contra inundaciones y compuertas ubicadas en puntos estratégicos para frenar el ingreso del agua a la ciudad. Mencionó especialmente las estructuras del río Negro y las que protegen los accesos ferroviarios y vehiculares del puerto.

«Quiero decirle a la gente que todo el área metropolitana está protegido de la crecida del río Paraná por las defensas frontales contra inundación», sostuvo la funcionaria.

Azula precisó que las compuertas del río Negro se cierran cuando el nivel del agua llega a los seis metros y que existen otros mecanismos de protección en los accesos al sistema portuario. «Si llegara a exceder el muelle, esa agua no entraría a la ciudad», afirmó.

Los que quedan fuera del sistema

El panorama cambia para quienes viven fuera del perímetro protegido, sobre todo en los sectores ribereños cercanos al Club Náutico y sobre la avenida Maipú. Se trata, en muchos casos, de familias que habitan históricamente la ribera y que mantienen sus embarcaciones y pertenencias junto al agua.

«Esa es la gente que hoy se ve o comienza a verse afectada por la crecida del río», señaló Azula.

Ante el avance del agua, muchas de estas familias se refugian sobre las defensas, donde levantan construcciones precarias para protegerse y poner a salvo sus cosas. «¿Cuál es el protocolo natural de esa gente? Subir a la defensa», describió la administradora.

En ese contexto, planteó uno de los principales desafíos que enfrentan las autoridades: garantizar que, cuando el río baje, las familias regresen a sus lugares de origen y que los asentamientos temporales no se conviertan en permanentes. «El Gobierno tiene que tomar los recaudos para que, cuando baja el río, esa gente vuelva a su lugar de origen, a donde estaba», manifestó.

Azula también se refirió a las viviendas precarias sobre la avenida Gaboto, desde la rotonda de Maipú y Gaboto hacia el puerto, y señaló que la problemática de las familias ribereñas se arrastra desde hace años. Según explicó, algunas personas fueron desplazadas de donde vivían, mientras que otras prefieren quedarse cerca de sus pertenencias por miedo a los robos. «Esa gente tampoco se quiere ir lejos de sus cosas, porque si no le roban», indicó.

La funcionaria reconoció que los refugios suelen construirse con materiales precarios como chapas, plásticos, palmas y madera. También mencionó que en los asentamientos se organizan ollas populares, generalmente coordinadas por referentes barriales o religiosos, para garantizar la alimentación de las familias. «Hay toda una idiosincrasia que no se puede cambiar, que viene así desde hace años», expresó.

Asistencia, salud y seguridad

En cuanto a las medidas de asistencia, Azula aseguró que tanto el municipio como el gobierno provincial trabajan para atender a los afectados. Informó que se hicieron gestiones para usar las instalaciones del Club Honorione como espacio de alojamiento y que se preveía instalar módulos tipo gazebo dentro del predio para recibir a las familias que necesitaran resguardo.

No obstante, reconoció que muchas personas se resisten a abandonar su entorno habitual, por lo que las alternativas de alojamiento deben contemplar las necesidades y decisiones de cada familia.

La funcionaria destacó que la emergencia requiere la intervención coordinada de distintas áreas del Estado, tanto en lo sanitario como en lo referido a la seguridad de los evacuados. En materia de salud, explicó que los centros sanitarios cuentan con atención médica para responder ante posibles complicaciones derivadas de la inundación, entre ellas las picaduras de animales que abandonan sus refugios naturales por el avance del agua. «Vos sabés que el agua también hace que salgan todo tipo de animales», advirtió.

Además, señaló que hay presencia policial en los asentamientos espontáneos sobre las defensas y en los centros de alojamiento, con el objetivo de preservar el orden y brindar seguridad a las familias. «Hay toda una coordinación entre las diferentes áreas: el APA, Desarrollo Humano, Policía y Salud», detalló.

Azula reconoció que las condiciones de vida durante una emergencia hídrica están lejos de ser las ideales, pero remarcó la importancia de contener a quienes deben dejar sus casas temporalmente. «Se trata de poder brindarles una seguridad y un bienestar que, por supuesto, no es como cuando uno vive en su casa y no tiene este tipo de problema», manifestó.

Cómo se prepara el puerto

En otro tramo de la entrevista, Azula explicó cómo se prepara el Puerto de Barranqueras para afrontar una eventual suba del nivel del agua. Señaló que el muelle cuenta con una estructura de protección diseñada para soportar niveles elevados del río: el sobremuelle está protegido hasta los 11 metros, una característica que consideró clave para reducir los riesgos.

Sin embargo, advirtió que uno de los puntos que requiere atención es el sistema de alcantarillas y desagües pluviales, por donde podría ingresar agua desde el riacho Barranqueras. «Sí podemos llegar a tener problemas por las alcantarillas de desagüe», reconoció.

Ante esa posibilidad, explicó que se prevé usar bolsas de arena para cubrir esos sectores y reducir el riesgo de filtraciones. También señaló que, aun cuando deban cerrarse determinadas compuertas, el puerto dispone de accesos para camiones a través de la avenida Gaboto, lo que permitiría mantener las operaciones bajo las condiciones correspondientes.

Más para leer

La UNNE abre un espacio de escucha para estudiantes y trabajadores: ¿de qué se puede hablar ahí?
Sociedad
La FIL Chaco batió su propio récord: la librería que casi duplicó lo vendido el año pasado
Sociedad
Casa por casa en dos barrios de Resistencia: la lista que ya arman por miedo al río
Sociedad
Sáenz Peña ya tiene fecha para su fiesta más convocante: los stands que se agotaron antes del anuncio
Sociedad
Isla del Cerrito, al borde del aislamiento: ya mudieron a decenas de familias y el agua sigue subiendo
Sociedad
Chaco firmó con Naciones Unidas: el plan que ya cambia la pelea contra el consumo
Sociedad