Cortaba un árbol y lo que encontró adentro desató una tragedia en Neuquén
Un trabajador de 67 años perdió la vida en Neuquén tras un ataque de avispas carnívoras. ¿Qué escondía el árbol que estaban cortando? Los detalles que estremecen.
Un trabajador de 67 años murió tras ser atacado por un enjambre de avispas carnívoras en Loncopué, Neuquén. El hombre y su compañero cortaban un álamo sin saber que dentro había un panal de ‘chaquetas amarillas’.
Todo ocurrió el martes alrededor de las 15, en un área boscosa sobre la ruta 21, entre Loncopué y El Huecú. Juan Carlos Sandoval y otro trabajador realizaban tareas de corte de leña cuando golpearon el panal oculto en el árbol. Las avispas, furiosas, comenzaron a atacarlos de inmediato.
Los trabajadores intentaron escapar por caminos opuestos. Mientras el compañero logró ocultarse entre unos arbustos, Sandoval corrió hacia una camioneta, pero en el trayecto recibió múltiples picaduras. Ya dentro del vehículo, llamó al 107 para pedir auxilio. Sin embargo, cuando los servicios de emergencia llegaron, ya era tarde: el hombre murió por un shock anafiláctico, una reacción alérgica grave que se desencadena minutos después de la exposición al alérgeno.
El comisario inspector Mariano Jara informó que la muerte ocurrió en un lapso de entre 10 y 15 minutos desde el inicio del ataque. La víctima padecía enfermedades crónicas, según precisó el funcionario. La Fiscalía de Zapala ordenó la entrega del cuerpo a los familiares tras descartar signos de criminalidad.
¿Qué son las chaquetas amarillas?
Las chaquetas amarillas, científicamente Vespula germánica, son avispas carnívoras que abundan en zonas boscosas de la Patagonia. Se vuelven más agresivas durante el otoño, época en la que aumenta su conducta depredadora. Se alimentan de animales muertos, restos de comida e incluso heridas de otros seres vivos. Construyen sus nidos de forma subterránea o en huecos de árboles, lo que las hace difíciles de detectar.
Lo peligroso de su picadura es que está conectada con una glándula de veneno. El veneno puede tardar hasta 48 horas en eliminarse del cuerpo, lo que puede provocar segundas e incluso terceras reacciones alérgicas. Para la Patagonia, esta especie es considerada exótica invasora.

