Corrientes despide al "Gato" Macoratti, el goleador que se ganó un lugar en la historia de Boca Unidos
El barrio Cambá Cuá perdió a uno de sus personajes más queridos y el fútbol correntino llora a un goleador histórico. El adiós de un amigo lo despidió con una frase que quedó dando vueltas.
El fútbol de Corrientes se viste de luto. José "Gato" Macoratti, uno de los delanteros más recordados en la historia de Boca Unidos, falleció en las últimas horas y dejó un tendal de recuerdos entre quienes compartieron cancha, vestuario y barrio con él.
Macoratti defendió la camiseta aurirroja desde comienzos de los 80 hasta mediados de los 90. En ese lapso se convirtió en un símbolo del club: no solo por lo que hacía adentro de la cancha, sino también por su calidad humana afuera.
Un apellido ligado a la historia aurirroja
El "Gato" se ganó a fuerza de goles y de carisma el estatus de jugador emblemático de la institución. Compartió una época histórica y el mismo vestuario con otras leyendas de Boca Unidos, entre ellas Walter Chapo, Julio Ayala, Luis Disanti y el "Oso" Hermida.
Su vínculo con el club trascendió su etapa como futbolista. Fue una gloria y también un hincha ferviente, como toda su familia. Los grandes apellidos que le dieron prestigio a la entidad aurirroja hoy lo despiden con dolor.
El adiós de César Muyal: "Se fue el rubio del equipo de los negros"
Entre los homenajes que se multiplicaron tras conocerse la noticia, uno de los más sentidos fue el de César Muyal, quien despidió a su amigo con un posteo cargado de emoción:
"Se fue rápido, tan rápido como era dentro de una cancha de fútbol. Su partida fue un golpe artero al corazón de quienes lo quisimos, tan artero como aquellos ataques sorpresivos con los que dejaba sin reacción a los arqueros rivales."
"Se fue el rubio del equipo de los negros. Se fue un amigo de risa fácil, de voz pausada y tranquila, de esos personajes entrañables que forman parte de la historia de un barrio."
Muyal repasó los apodos que acompañaron a Macoratti en el barrio Cambá Cuá: Fideo, Rummenigge, Elio Roca, Gatillo, Macorelli. O simplemente Joselo, como lo llamaban los muchachos del pasaje Ocanto. "Llámenlo como quieran, porque detrás de cada apodo había una anécdota, una amistad, una historia compartida", escribió.
"Te vamos a extrañar, Gatito. Goleador letal en las canchas, tan letal como esa maldita enfermedad que terminó consumiendo tu séptima vida."
El homenaje también tuvo espacio para el costado más íntimo y barrial del "Gato": "Dicen que los gatos tienen siete vidas, y vos, fiel a tu manera de vivir, las gastaste demasiado rápido. Cómo se fueron consumiendo las seis anteriores, quizás solo lo sepa aquel vaso de vino que tantas veces te acompañó, testigo silencioso de tus historias, tus alegrías y tus andanzas."
"Hoy el viejo Cambá Cuá pierde a uno de sus personajes inolvidables. Se apaga otra luz de aquellas que alumbraron nuestra infancia, nuestra juventud y tantas tardes de fútbol, risas y amistad."
"Te fuiste rápido, Gato, demasiado rápido. Como cuando picabas al vacío buscando el gol. Solo que esta vez no hubo arquero que vencer, ni red que inflar, ni abrazo de gol que celebrar."
"Hasta siempre, querido Gatito. Salud por vos, por tus siete vidas y por todos los recuerdos que nos dejaste."
"Otra luz se apaga en el viejo Cambá Cuá, pero tu recuerdo seguirá encendido en cada rincón del barrio", cerró Muyal.