Corrientes corre contra el reloj: solo tiene 18 días para blindar la costa antes de que el río vuelva a crecer
Paso de la Patria arrastra años de reparaciones de emergencia y ahora el río le da apenas 18 días para defenderse. El intendente reclama por la obra que nunca llega, mientras las familias ribereñas ya tienen un centro de evacuación listo.
El gobernador Juan Pablo Valdés se puso al frente de la supervisión técnica en el terreno y aceleró las obras preventivas en el litoral correntino. El motivo: El Niño desordenó la agenda de gestión y obligó a mover maquinaria pesada antes de que el Paraná recupere altura.
Con un río inestable —igual que el Uruguay— y napas saturadas en el Interior, la estrategia oficial apunta a ganar tiempo. La avanzada arrancó en Paso de la Patria, donde el mandatario combinó el despliegue de equipos viales con asistencia social directa para las familias ribereñas.
En la recorrida por la villa turística lo acompañaron el intendente local, Oscar García; el director de Defensa Civil y coordinador del Comando Operativo de Emergencias (COE), Bruno Lovison, y el presidente de Vialidad Provincial, Luis Cardoso.
Una ventana que no se puede desaprovechar
El diagnóstico de los técnicos fue contundente: hay un margen operativo de entre 16 y 18 días de bajante temporaria. Ese lapso es clave para recomponer la defensa costera que cedió en el último pico de la creciente y retomar un tramo de infraestructura que había quedado inconcluso tras una licitación frenada.
La intervención en Paso de la Patria se dividió en dos etapas acordadas con el municipio para no desaprovechar ni un equipo. El primer frente busca cerrar un anillo de contención y consolidar el terraplén en el radio de mayor densidad poblacional. Una vez asegurado ese perímetro, las cuadrillas se moverán hacia el sector histórico del excasino y la franja de balnearios.
Las tareas no llegan a la línea de playa propiamente dicha, pero el objetivo es claro: resguardar las barrancas y las viviendas particulares de la erosión fluvial. A eso se suma el engrosamiento del terraplén sobre el arroyo Huajó, un curso interno que complica cuando el río principal crece y tapona su desembocadura.
Valdés explicó que la meta inmediata es recibir un eventual nuevo pico del Paraná con la planta urbana mucho más protegida.
Evacuación lista y reclamo por la obra definitiva
El movimiento de suelo no es lo único que se activó. El esquema de contingencia provincial mantiene la red de contención comunitaria: equipos de los ministerios de Salud y Desarrollo Social, junto con el Instituto de Vivienda de Corrientes (Invico), relevan los barrios bajos junto al Municipio.
Como medida precautoria, se acondicionaron las instalaciones de la Escuela Primer Teniente de la Fuerza Aérea Miguel Ángel Giménez, que ya funciona como centro de evacuación listo para recibir familias si el monitoreo meteorológico e hidrológico del COE anticipa un desborde.
El intendente García valoró el despliegue de recursos provinciales en un contexto que definió como complejo y prolongado para las finanzas y la infraestructura comunal. Y aprovechó para insistir en algo que considera pendiente: reflotar el proyecto de la defensa costera definitiva, una obra de ingeniería mayor que permitiría a Paso de la Patria dejar de depender de reparaciones de emergencia frente a cada ciclo húmedo extraordinario.
El bypass que busca salvar a San Luis del Palmar
Mientras se sostienen las costas sobre el Paraná, el Gobierno provincial ejecuta en paralelo una intervención tierra adentro para resolver los históricos anegamientos de San Luis del Palmar y morigerar el escurrimiento hacia la ciudad de Corrientes.
Valdés recorrió los frentes de obra en esa localidad y en el paraje La Palmira, dentro del departamento de Itatí, donde se construye un sistema de derivación conocido como «bypass» hídrico.
El problema de fondo son los desbordes del Riachuelo, un cauce que sufre taponamientos severos aguas arriba del puente de la Ruta Nacional N° 5. Para descomprimir ese cuello de botella, el plan diseñado en diciembre junto a los intendentes locales contempla la limpieza y readecuación del cauce en dos tramos de 5.000 metros cada uno, preservando la arboleda nativa de las márgenes para no alterar el ecosistema.
La pieza central de ingeniería está en La Palmira, sobre la cuenca media del Riachuelo. Allí, Vialidad Provincial excava un canal derivador que ya alcanzó su primer hito en el cruce con la ruta 12. Ese conducto artificial captará el excedente de agua de lluvia de la cuenca media para volcarlo directamente hacia el río Paraná, evitando que toda la masa hídrica baje por gravedad hacia el casco urbano de San Luis del Palmar.
El intendente sanluiseño, Reni Buján, calificó las tareas como una megaobra largamente esperada por los pobladores y productores ganaderos que durante décadas sufrieron pérdidas por el estancamiento de las aguas.