Corrientes apuesta a la madera: el plan que ya llena salas en el interior
Durante años, en el Nordeste argentino, decir "casa de madera" era sinónimo de precariedad. Un programa provincial quiere dar vuelta esa historia y ya lleva varias localidades con salas llenas. ¿Qué sistema prometen?
La construcción en madera cargó durante años con una mala fama difícil de sacudir en el Nordeste argentino. Se la asociaba a viviendas precarias, paneles finos, machimbre de baja calidad y frío en invierno. Ese prejuicio empieza a resquebrajarse.
Desde la Subsecretaría de Industria de Corrientes, junto al arquitecto especialista Eric Kennedy, pusieron en marcha el programa provincial «Madera Correntina». La propuesta incluye una gira de conferencias y actividades de sensibilización que ya reunió salas llenas en Santo Tomé, Paso de los Libres y Goya.
El cronograma sigue en Mercedes, Curuzú Cuatiá, Saladas y Mocoretá, según confirmaron desde el organismo.
«Desmitificar la construcción en madera»
Antonio Barros Perkins, subsecretario de Industria de la provincia, explicó el objetivo de la iniciativa: «Buscamos desmitificar todo lo que rodea a la construcción en madera, haciendo ver que no solo es viable y factible, sino que permite desarrollar diseños de gran calidad técnica y confort ambiental», declaró a EL LIBERTADOR.
El funcionario marcó la diferencia entre el prejuicio de la casilla prefabricada rústica y el sistema estructural Wood Frame, de origen anglosajón y consolidado en Estados Unidos, Canadá y Europa. Según describió, ese método permite terminaciones de alta gama en las que la estructura de madera resulta imperceptible desde afuera.
Durabilidad: la respuesta a las dudas
Frente a las sospechas sobre humedad y plagas, los especialistas sostienen la solidez del material con datos técnicos. Con madera procesada de pino y eucalipto, controles de secado, niveles de humedad calibrados y tratamiento de impregnación química, las estructuras superan holgadamente los 100 años de vida útil con un mantenimiento básico.
Para respaldar esa longevidad, Barros Perkins apeló a una historia familiar. Sus antepasados colonos instalados en el condado de Fluvanna, en Virginia (Estados Unidos), levantaron una casa de madera que resistió en pie la Guerra de Independencia y la Guerra de Secesión. La edificación albergó a ocho generaciones de la familia Perkin hasta su demolición en la década de 1960.