Cordeyro: los fiscales abrieron su teléfono y encontraron la conversación que lo atormentaba

Dejó a su hija en el colegio, manejó 39 minutos hasta San Lorenzo y caminó solo hacia el cerro. Un año después, los fiscales abrieron lo que quedó de su teléfono y encontraron qué lo obsesionaba.

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Cordeyro: los fiscales abrieron su teléfono y encontraron la conversación que lo atormentaba
Cordeyro: los fiscales abrieron su teléfono y encontraron la conversación que lo atormentaba

Un año después de que el cuerpo del excomisario Vicente Cordeyro apareciera en el cerro Elefante, los fiscales Daniel Espilocín y Santiago López Soto cerraron la investigación y sostienen que su muerte fue producto de una conducta autolesiva, sin intervención de terceros. La pesquisa también debía esclarecer el incendio registrado en ese paraje de San Lorenzo.

En diálogo con El Tribuno —entrevista que compartieron con Ramiro Ramos Ossorio—, los funcionarios explicaron qué pruebas sostienen la conclusión, cómo respondieron a las dudas de la familia y por qué el trámite demandó doce meses. También abordaron los cuestionamientos a las imágenes de las cámaras, a las pericias y al vínculo de Cordeyro con la causa por el homicidio de Jimena Salas.

La autopsia y el recorrido en soledad

Para López Soto, el primer elemento determinante es la autopsia médico-legal, que fijó la causa de la muerte. A eso se suman las declaraciones testimoniales, las pericias y el análisis de todo lo recolectado en el lugar. "Se logró determinar que Cordeyro llegó solo", afirmó, y remarcó que no apareció ningún indicio de que alguien lo haya abordado durante el trayecto que hizo desde la mañana hasta el cerro.

Las cámaras públicas y privadas registraron ese recorrido. El fiscal también ponderó su condición de personal policial y su capacidad para repeler un ataque, además de que la investigación no detectó amenazas externas. La autopsia, según detalló, no mostró lesiones defensivas compatibles con una agresión.

El fuego, la botella y los 75 metros

En paralelo al fallecimiento, los investigadores debieron analizar el incendio. Los bomberos de la Policía de Salta concluyeron en un informe presentado a la Fiscalía que fue intencional, y luego la División de Incendios de la Policía Federal complementó ese dictamen.

Descartada la participación de un tercero en una pelea o agresión, y considerando los elementos que habrían iniciado el fuego —entre ellos una botella que Cordeyro habría llevado voluntariamente—, los fiscales infieren que él mismo lo provocó. "Fue el autor de su propio deceso y del hecho que originó el incendio", sintetizó López Soto.

El fuego comenzó en una parte más alta del terreno. Allí se hallaron después el celular y objetos personales en gran parte incinerados, con restos de botones y cierres que permiten inferir que se trataba del bolso que llevaba. El cuerpo apareció 75 metros más abajo, con rastros distribuidos entre el primer foco y el sitio del hallazgo. La pericia de Bomberos estimó casi 4,5 hectáreas afectadas, aunque en la zona donde estaba el cuerpo el fuego no causó una gran afectación.

La ropa adherida y la secuencia del hecho

La hipótesis fiscal sostiene que Cordeyro inició el fuego y que eso dañó las prendas que vestía: parte de ellas quedó adherida al cuerpo por acción de las llamas, según verificó el Gabinete de Ingeniería Química Forense. Eso permite inferir que al momento de generarse el fuego sí tenía ropa puesta. La reconstrucción ubica primero el incendio y luego el ahorcamiento, a 75 metros del lugar donde había comenzado el fuego.

Soga, cuchillos y sangre: las coincidencias

Espilocín subrayó que la autopsia determinó que la muerte se produjo por ahorcadura y que un médico designado por la familia participó de la pericia, conclusión corroborada por los estudios de anatomía patológica.

La soga secuestrada en el lugar se comparó con otra encontrada en su domicilio: coincidían morfológicamente y en sus características, según el análisis del Departamento de Criminalística con microscopio. Los estudios genéticos detectaron sangre de Cordeyro en la soga y en sus zapatillas, transferencia que se explica por las lesiones de las quemaduras en las manos.

En la escena también aparecieron cuchillos que coincidían con un juego de su casa. Se cotejaron marcas y características. Un cuchillo tipo sierrita afectado por el fuego coincidía en el color del mango, el tamaño de la hoja, los dientes y la marca con los que tenía en su domicilio.

La trazabilidad de la botella

La reconstrucción integral permitió determinar que primero inició el fuego con un acelerante, alcohol. A través del seguimiento y la trazabilidad de la etiqueta hallada en el lugar se estableció que la había comprado aproximadamente 20 días antes en un supermercado cercano a su casa.

El recorrido que captaron las cámaras

Los registros fílmicos permitieron reconstruir el trayecto desde que dejó a su hija en un colegio céntrico hasta el sitio donde se encontró su vehículo, en inmediaciones de las calles Güemes y Mitre, en San Lorenzo. Las imágenes lo muestran solo y sin ser abordado por nadie. El viaje desde el centro hasta San Lorenzo, por el camino de Lesser, le demandó unos 39 minutos, un recorrido que coincide con las celdas y antenas que ubicaron su teléfono.

También se relevaron cámaras particulares que reconstruyeron su caminata. Esas imágenes fueron exhibidas a los familiares al inicio de la investigación: reconocieron que era Vicente Cordeyro y destacaron que llevaba una mochila con detalles naranjas que faltaba en su domicilio. En el lugar del hecho se encontraron restos de esa mochila, específicamente los cierres de color naranja.

Más tarde, al menos de manera pública, los familiares dijeron que no era la persona que se veía en las cámaras. El Gabinete de Informática del CIF mejoró las imágenes, tanto las que lo captaron caminando como las del vehículo: se determinó que conducía él, con la misma ropa con la que se lo veía a pie, y que iba solo, sin nadie en el asiento del acompañante ni en el de atrás. También se optimizaron las imágenes del video que lo captó yendo al cerro Elefante.

A eso se suma la declaración de una persona que dijo habérselo cruzado de frente. Pudo reconocerlo porque para entonces circulaban sus fotografías durante la búsqueda. Se comunicó con la Policía y contó que lo había cruzado solo, camino al cerro.

El teléfono y las alertas del incendio

Las alertas por el incendio coinciden, con diferencia de minutos, con la última actividad registrada del tráfico de datos de su celular. La primera alerta se dio a las 12.16; la última actividad del aparato habría sido a las 12.09 o 12.10, según recordó Espilocín. Quien hizo el primer aviso dijo específicamente que estaba viendo a una sola persona iniciando fuego. El resto de quienes llamaron al 911 advirtió el fuego por el ruido de las llamas. Ninguno manifestó haber escuchado peleas o discusiones que permitieran inferir la participación de otra persona.

La autopsia psicológica y el juicio por Salas

La autopsia psicológica se realizó con participación de los familiares, incluida una perito de parte. Intervinieron una psicóloga designada por ellos, una psicóloga de la Defensa Pública y el psicólogo del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. Los peritos del CIF y de la Defensa coincidieron en señalar como factor de preocupación el inicio y el desarrollo del juicio por el homicidio de Jimena Salas, que tenía como uno de los imputados a un familiar político suyo. La psicóloga que intervino por los familiares, hasta la fecha, no presentó conclusiones propias.

Ese factor coincide con la información recuperada de la nube asociada a su teléfono. Del aparato no se pudo rescatar nada porque estaba quemado: lo analizaron el CIF y un laboratorio de ingeniería forense de Buenos Aires, y ambos determinaron que los daños hacían irrecuperables los datos. Con autorización judicial se duplicó la tarjeta SIM, lo que permitió recuperar información de la nube hasta el 19 de septiembre de 2025, la última fecha en la que había hecho una copia de seguridad.

Entre esos datos aparecieron numerosas búsquedas sobre el proceso penal por el homicidio de Salas y conversaciones con familiares, allegados y personal policial sobre el desarrollo del juicio. Hay un intercambio con una persona que fue jefe de la Policía de la Provincia en el que hablaban de la contundencia de la prueba genética que incriminaba a uno de los imputados. También se advirtieron comunicaciones y llamadas referidas a ese proceso.

Críticas al Ministerio Público y el dato de Facebook

Espilocín aclaró que no hubo una intervención formal de Cordeyro en la causa, pero sí una preocupación por criticar las decisiones del Ministerio Público Fiscal y por atacar esa prueba genética, a pesar de que había reconocido su contundencia en otras conversaciones. Mencionó además sus numerosas participaciones en programas de televisión y radio criticando la teoría del Ministerio Público Fiscal.

Los datos de la nube también permitieron establecer que su perfil de Facebook estaba asociado a un celular con el que se tomaron fotografías del domicilio y del auto que utilizaban los señores Saavedra. Para los fiscales, eso permite concluir que fue quien aportó esa línea de investigación: los metadatos indican que las imágenes se tomaron con un teléfono vinculado a su perfil. El investigador al que Cordeyro le aportó esa información reconoció expresamente, en una declaración, que fue él quien la proporcionó.

Por qué la investigación demandó un año

López Soto explicó que la pesquisa fue extensa porque abordó dos hechos, el incendio y el fallecimiento, y exigió una reconstrucción integral. No participó solo el Cuerpo de Investigaciones Fiscales: también intervinieron Gendarmería y el Gabinete de Criminalística de la Defensa Pública, es decir, tres organismos distintos. En la autopsia psicológica intervinieron profesionales del CIF, del Gabinete de la Defensa y una perito propuesta por la familia.

A partir de una resolución de la Procuración General de la Provincia se solicitó la colaboración de Gendarmería Nacional y de la Policía Federal, a través de la División de Investigaciones de Incendios. Todo ese cúmulo probatorio requirió un análisis exhaustivo. La Fiscalía atendió las críticas de la familia y les brindó acceso a la información: se dio lugar a cada pedido de pericias, declaraciones testimoniales y puntos periciales, lo que también extendió los plazos.

Las opiniones sobre seguridad y el descarte de riesgos

Espilocín señaló que la familia insistía en las opiniones que Cordeyro vertía sobre temas de seguridad. La investigación, sobre todo a partir de los datos recuperados de su teléfono, determinó que no formaba parte, formal ni informalmente, de ninguna investigación en curso, y mucho menos de una que pudiera exponerlo a un riesgo. Vertía numerosas críticas sobre investigaciones, autoridades actuales de la fuerza policial y del Ministerio de Seguridad. Los fiscales descartaron que hubiera integrado alguna pesquisa que lo hubiera puesto en peligro concreto.

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