Contra el cáncer de mama, en San Ignacio reman: la historia de las mujeres que se sostienen en el río
En San Ignacio, un grupo de mujeres que atravesaron el cáncer de mama se junta a remar los sábados: el agua les devuelve algo que la enfermedad les quitó. Lo que hacen arriba de las piraguas, y el sueño que todavía no pueden cumplir, en la nota.
Detrás de cada diagnóstico de cáncer de mama hay una historia atravesada por miedos, incertidumbres y cambios que van más allá de los tratamientos médicos. En ese camino, encontrar personas que comprendan lo que se está viviendo puede convertirse en un sostén fundamental. Con esa mirada nació en 2019 la Fundación Azaleas del Paraná, en San Ignacio, un espacio que reúne a mujeres con distintas experiencias vinculadas a la enfermedad y que, mediante el trabajo conjunto, busca generar nuevas oportunidades de encuentro, escucha y ayuda mutua.
“Nos motivó entender que detrás de cada diagnóstico hay una mujer, una familia, miedos, incertidumbres y muchas emociones que necesitan ser escuchadas. Cada una de nosotras aporta conocimiento, esfuerzo y tiempo, y tenemos la convicción de que juntas vamos a llegar a más mujeres y generar un mayor impacto en la comunidad”, expresó Miriam Vera, una de las fundadoras y tesorera de la Fundación.
Cómo se organizan
La organización cuenta con un consejo de administración integrado por seis personas, entre quienes se distribuyen los cargos de presidencia, secretaría, tesorería y vocalías. A ellas se suman numerosas colaboradoras, algunas con antecedentes de cáncer de mama y otras que atravesaron intervenciones quirúrgicas mamarias sin haber recibido un diagnóstico oncológico. Esta diversidad de experiencias permite mantener un espacio abierto a distintas realidades.
“Nosotras damos charlas, andamos por distintos municipios, trabajamos con las escuelas y también hacemos de nexo para conseguir turnos. Trabajamos con el hospital Samic de Oberá y generalmente nos presta el transporte la Municipalidad de San Ignacio”, detalló Vera.
El remo como terapia
Entre las propuestas que llevan adelante también se encuentra la práctica del remo, una disciplina incorporada a partir de investigaciones realizadas en Canadá por el médico deportólogo McKenzie. La actividad se difundió posteriormente en Argentina como una alternativa de ejercicio para mujeres operadas por cáncer de mama, particularmente aquellas que atravesaron la extirpación de ganglios linfáticos. Su implementación habitual se realiza mediante embarcaciones conocidas como botes dragón.
“Él explicaba que el remo hace de drenaje linfático natural en las pacientes operadas de cáncer, a las cuales les extirpan los ganglios linfáticos, y estas pacientes necesitan hacer un drenaje. Este remo se hace en un bote dragón que es acompañado por diez a veinte palistas. Nosotras no contamos con ese bote, entonces lo realizamos en nuestros kayaks, en nuestras piraguas”.
Historias que se cruzan en el agua
Entre las mujeres que forman parte del grupo hay historias atravesadas por el cáncer de mama. Una de ellas es Rocío, su presidenta, quien ya enfrentó la enfermedad y actualmente vuelve a transitarla. En los días en que no tenía fuerzas para remar, una compañera la llevaba en la embarcación. Ese gesto es uno de los recuerdos que comparte al hablar del cariño y la cercanía que encontró en las demás.
“Tenemos otra persona, que es Paulina, la cual recibe su alta médica en estos días. Ella cuenta que al encontrar el grupo se sintió muy acompañada, ya que podía contar lo que sentía. Desde la empatía, compartir las experiencias ayuda a entender que no estamos solas y que es posible encontrar nuevas fuerzas, incluso en momentos difíciles”.
Acompañamiento integral
Cada mujer llega con una historia diferente, con sus propios tiempos y necesidades. Por eso, la propuesta busca ofrecer una ayuda integral que contemple las particularidades de cada proceso, desde la orientación hasta la posibilidad de encontrar respuestas ante distintas dificultades.
“A veces necesitan de alguien que las escuche, las abrace, les pregunte cómo están y que las acompañe. Entre nosotras se generó un vínculo muy especial porque aprendemos también a comprender los silencios, los temores y las emociones. Creemos que el acompañamiento emocional es una parte muy importante del proceso”.
Cómo sumarse
Quienes deseen acercarse pueden hacerlo durante las jornadas de remo que habitualmente se realizan los sábados en Paso Carreta.
Aunque cuentan con un terreno, todavía no tienen recursos para construir un espacio propio. “Nos gustaría ampliar nuestras actividades de prevención y concientización. Nuestro mayor sueño es llegar a tener el bote dragón para seguir creciendo y ayudando”.
En 2022 organizaron el Encuentro Nacional Rosa, con más de 260 pacientes oncológicas. También viajaron a Córdoba, Mar del Plata y Bariloche, aunque este año no pudieron participar por cuestiones económicas. “No somos perfectas, pero juntas hacemos un gran equipo. Después de las tormentas más difíciles siempre existe la posibilidad de volver a florecer. Agradecemos a nuestras familias, esposos e hijos por el acompañamiento”.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo por Mercado Pago (fundacion.azaleas.mp) o Banco Nación (0110284240028413324612). También pueden contactarlas a través de Instagram (@azaleas.del.parana).