Construyó una cárcel para 5100 presos y ahora el problema no son los presos
Costa Rica inauguró una cárcel de máxima seguridad con capacidad para 5100 presos, inspirada en el modelo Bukele. Pero el propio gobierno admite que su utilidad depende de un Poder Judicial al que acusa de corrupto.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró el Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (CACCO), una megacárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo de Nayib Bukele, con capacidad para 5100 reclusos.
El acto se realizó este miércoles en San Rafael de Alajuela, a unos 17 kilómetros al noroeste de San José, en un complejo penitenciario ya existente. La obra demandó una inversión cercana a los 33 millones de dólares y se construyó desde enero con cooperación técnica salvadoreña.
En el pasillo de uno de los módulos, entre hileras de celdas, Fernández presentó la prisión como la prueba de su "mano dura" contra el crimen organizado, en especial el narcotráfico que disparó la violencia en un país que durante décadas fue uno de los más seguros de América Latina.
Un régimen de una hora de sol y sin objetos personales
Los internos del CACCO tendrán un régimen extremadamente restrictivo: solo una hora de sol por día, prohibición de objetos personales, uniformes naranja y visitas muy limitadas. El ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, explicó que las instalaciones están diseñadas para garantizar el aislamiento de los criminales y trazó similitudes con el CECOT salvadoreño.
La capacidad de la cárcel equivale al 20% de la población carcelaria actual del país. Aguilar anticipó que los primeros traslados se concretarán a finales de octubre.
Un entusiasmo con viaje incluido
Fernández anunció que el viernes viajará a El Salvador para conocer la megacárcel CECOT. "Quiero aprender todo lo que se pueda del modelo penitenciario que devolvió la paz a un pueblo azotado durante décadas por la violencia criminal", afirmó durante la inauguración, de la que participaron los ministros salvadoreños Gustavo Villatoro (Seguridad) y René Merino (Defensa).
"Estamos marcando un antes y un después en Costa Rica en la seguridad penitenciaria y en la seguridad nacional (...). Vamos a ejercer mano dura porque 'el que la hace la paga'", subrayó la mandataria. Y agregó: "El CACCO hará que los delincuentes se enfrenten a un nuevo modelo, un modelo de mano dura. Costa Rica será referente mundial de la seguridad penitenciaria".
La interna con la Justicia que puede dejar la cárcel vacía
La utilidad real de la nueva prisión, la más grande del país, dependerá de que el Poder Judicial dicte más condenas y órdenes de prisión. El oficialismo mantiene una confrontación abierta con el Poder Judicial, al que acusa de negligencia y corrupción. Las autoridades judiciales rechazaron esas acusaciones, denunciaron recortes presupuestarios significativos para este año y 2027, y señalaron rasgos autoritarios del movimiento oficialista que lidera el expresidente Rodrigo Chaves, hoy ministro de la Presidencia y de Hacienda.
El sistema judicial envió a más de 5000 personas a la cárcel en los últimos cinco años, según reconoció Aguilar en septiembre ante diputados. Pero esas resoluciones agravaron el hacinamiento carcelario, que hoy llega al 59%.
Fernández aseguró que respetará los derechos humanos y, en un abierto enfrentamiento con el poder judicial, arremetió contra jueces y fiscales a los que considera blandos con los delincuentes.
El modelo que genera rechazo
La megacárcel de El Salvador es el símbolo de las políticas de Bukele, quien redujo la violencia en su país en medio de cuestionamientos de organismos internacionales por detenciones arbitrarias, restricciones al debido proceso, muertes bajo custodia y una concentración de poder que erosiona los contrapesos democráticos. Un grupo de expertos de la ONU sostuvo que ese modelo derivó en crímenes de lesa humanidad.
Opositores y activistas sociales critican que Costa Rica, con fama internacional de respeto a los derechos humanos, imite ese esquema.
Mano dura también en el plano internacional
La presidenta anunció además que su país se adhiere a la declaratoria estadounidense que designa como organizaciones terroristas al Cártel de Sinaloa, al Cártel Jalisco Nueva Generación, al Cártel de Noreste y a las disidencias de las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Costa Rica fue durante décadas uno de los países más seguros de América Latina, pero en los últimos años sufrió un fuerte aumento de la violencia vinculada al narcotráfico y al crimen organizado. En 2023 registró niveles récord de homicidios, aunque las cifras se estabilizaron desde entonces. Las autoridades atribuyen la mayoría de los asesinatos a disputas entre bandas por rutas y mercados de drogas.
Fernández, quien asumió en mayo, dijo en una reciente entrevista con Reuters que las operaciones terrestres de fuerzas estadounidenses en territorio costarricense "le harían muy bien a la seguridad nacional", aunque por ahora la cooperación de Washington se limita a investigaciones conjuntas, patrullaje en aguas costarricenses y extradiciones.
Agencias Reuters y AFP