Construcciones clandestinas: el riesgo que Mendoza no puede ignorar ante un terremoto
Un especialista en estructuras advierte sobre el peligro de las obras sin control y explica cómo reducir la vulnerabilidad ante un sismo. ¿Qué recomendaciones clave dio?
Mendoza convive con un alto peligro sísmico, una condición natural que no puede modificarse. Sin embargo, el nivel de riesgo al que están expuestas las personas sí puede reducirse. Así lo explicó el ingeniero civil Daniel Quiroga, profesor del área de Estructuras de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo y director de la consultora 3D Ingeniería, durante una entrevista en el programa Victoria, de 8 a 11, de Radio Post.
El especialista remarcó que la provincia fue pionera en el desarrollo de criterios de construcción antisísmica debido a las características de la región. En ese sentido, señaló que los movimientos de la corteza terrestre forman parte de un proceso natural permanente y que la clave no está en vivir con miedo, sino en contar con herramientas de prevención. "Ocuparnos y no preocuparnos", planteó como una de las ideas centrales de la charla.
El peligro existe, pero el riesgo puede reducirse
Quiroga explicó que no debe confundirse peligro sísmico con riesgo sísmico. El primero es una condición natural de la zona, mientras que el segundo surge de la combinación entre ese peligro y la vulnerabilidad de las construcciones.
Por eso, dos viviendas ubicadas en un mismo sector pueden presentar niveles de riesgo diferentes. Una obra realizada bajo reglamentos, con controles profesionales y materiales adecuados puede tener una vulnerabilidad mucho menor que una construcción ejecutada sin supervisión. "Lo único que podemos hacer para bajar el riesgo es bajar la vulnerabilidad", sostuvo el ingeniero.
En ese punto, puso especial atención sobre las construcciones clandestinas, un problema que genera preocupación debido a la cantidad de obras que se realizan sin las presentaciones correspondientes ante los municipios. Según explicó, cuando una construcción no es auditada ni controlada por profesionales, se pierde certeza sobre su comportamiento frente a un terremoto.
El problema de las construcciones antiguas
Durante la entrevista también se abordó la situación de las viviendas antiguas y de sectores urbanos como la Cuarta Sección de Ciudad de Mendoza, donde existen construcciones de diferentes épocas y materiales.
Quiroga recordó que uno de los primeros reglamentos de construcción antisísmica de Mendoza comenzó a aplicarse en 1970 y que las normas fueron actualizándose posteriormente, incluso después del terremoto de 1985. Actualmente, señaló, se trabaja en una renovación de las normas que será incorporada al código unificado.
El ingeniero también mencionó las construcciones de adobe, algunas de las cuales resultaron particularmente afectadas durante el terremoto de 1985. En zonas urbanas, además, aparece otro concepto relevante: la exposición. Una estructura vulnerable no solamente puede sufrir daños, sino también afectar a las construcciones que se encuentran alrededor.
En estos casos, los municipios tienen facultades para intervenir cuando existe un problema que puede comprometer la seguridad pública. Quiroga recomendó denunciar situaciones que puedan representar un peligro, incluso cuando se trate de construcciones linderas, ya que una obra realizada sin control puede terminar afectando a otras viviendas.
El suelo también forma parte de la estructura
Otro de los aspectos destacados fue la importancia de realizar estudios de suelo antes de construir. Quiroga explicó que el terreno funciona como parte del sistema estructural sobre el cual se apoya una edificación y que sus características pueden variar considerablemente de un lugar a otro.
Esto cobra especial importancia en sectores del piedemonte y en zonas donde se realizaron rellenos. Una vivienda ubicada sobre el terreno original puede presentar condiciones diferentes a otra construida sobre un sector que fue rellenado.
Según explicó, actualmente el estudio de suelo es obligatorio para construcciones de más de 300 metros cuadrados, mientras que para superficies menores es recomendado. Para el especialista, el costo del análisis resulta reducido frente a la información que aporta y puede incluso permitir optimizar la estructura y generar un ahorro durante la construcción.
Qué hacer durante un sismo
Ante la posibilidad de un movimiento sísmico, Quiroga insistió en la necesidad de establecer previamente lugares seguros en cada espacio donde las personas desarrollan sus actividades. No alcanza con saber qué hacer en la vivienda o en la escuela: también deberían existir planes de contingencia en oficinas, universidades y otros lugares de trabajo.
La recomendación que destacó durante la entrevista fue agacharse, cubrirse y agarrarse hasta que termine el movimiento. En un edificio, explicó, no hay que salir corriendo durante el sismo, ya que pueden desprenderse elementos, romperse vidrios o producirse otros riesgos.
Una vez finalizado el movimiento, recién entonces se debe evaluar la evacuación. Quiroga recordó especialmente el terremoto de 1985, cuando se produjo un corte total de energía, y remarcó que durante un sismo no es recomendable utilizar los ascensores.
Un encuentro para hablar sobre Mendoza y los terremotos
Durante la entrevista, el ingeniero anunció además el encuentro "Mendoza sísmica: la ingeniería frente al riesgo", organizado desde el ámbito de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo.
La actividad será el miércoles 2 de septiembre a las 17, en el edificio de Gobierno de la Facultad de Ingeniería, y tendrá un formato de conversación destinado al público general, estudiantes y profesionales.
Quiroga explicó que participarán especialistas vinculados al peligro sísmico, el diseño y la modelación estructural, los ensayos de materiales y el análisis de vulnerabilidad y riesgo. El objetivo será abordar conceptos relacionados con los terremotos de manera accesible y generar un espacio para responder preguntas.
La propuesta busca poner el foco en la prevención sísmica y en las herramientas disponibles para disminuir la vulnerabilidad. Para Quiroga, Mendoza no puede evitar que ocurra un terremoto, pero sí puede trabajar para que sus construcciones sean más seguras y para que la población sepa cómo actuar cuando llegue el momento.