Confesó y quedó libre: el fallo que dejó a todos helados en Tucumán
Confesó haber abusado y matado a una nena de cuatro años, pero un tecnicismo judicial lo dejó en libertad. ¿Cómo es posible?
En julio de 2020, la desaparición de Rocío Milagros Rojas, de cuatro años, conmovió a toda la provincia. Lo que parecía una historia de terror terminó de la peor manera: este lunes, el hombre que había confesado el crimen quedó en libertad.
Hernán Edgardo Caro, junto a su pareja Carolina Graneros, fue acusado de quemar viva a la pequeña tras someterla a abusos y maltratos. En 2024, Caro admitió su culpa ante un juez y aceptó la prisión perpetua. Pero tres días después se declaró inocente, fue condenado igual y ahora la Justicia le dio la razón.
¿Cómo es posible que un confeso asesino quede libre?
La clave está en un tecnicismo judicial. Caro confesó en el marco de un acuerdo de juicio abreviado que el juez rechazó. Al ir a juicio oral, esa confesión no pudo ser utilizada. Los jueces del Tribunal de Impugnación, al no encontrar pruebas directas que lo vincularan al lugar del hecho, aplicaron el principio de duda razonable y lo absolvieron.
“Le tuve que decir yo a mi representada que este hombre quedaba en libertad. No sabía cómo hacerlo”, dijo el abogado de la madre, Humberto Castaldo, calificando el fallo como un nuevo golpe a las víctimas.
La falsa desaparición y el horror detrás
Carolina Graneros, madrina de Rocío, se llevó a la niña y a su hermano a vivir con ella y Caro al barrio Chabela de Lules. A pesar de las denuncias de la madre biológica, la Justicia nunca intervino. El 2 de julio de 2020, Graneros denunció la desaparición de la pequeña. Fue su propia hija quien reveló la verdad: Rocío estaba muerta, sus restos reducidos a cenizas.
La fiscalía encontró una muela de leche y fragmentos de hueso con ADN intacto. Las investigaciones revelaron que la niña había sido abusada por Caro, se descompuso y la pareja la llevó en moto a un descampado, donde la prendieron fuego en un pozo. Luego, Graneros esparció las cenizas en un río seco.
Inocente y culpable: las contradicciones del caso
Graneros siempre sostuvo su inocencia, alegando que intentó salvar a la niña pero Caro la obligó a encender las llamas. En el juicio oral, ambos fueron condenados a perpetua. Sin embargo, mientras la condena de Graneros quedó firme, la de Caro fue revocada.
Los jueces del Tribunal de Impugnación consideraron que no había ADN de Caro en las herramientas ni en el lugar, y que los testigos que lo incriminaban tenían intereses personales. Así, aplicaron el principio in dubio pro reo y lo absolvieron, ignorando por completo su confesión previa.
Preguntas que quedan en el aire
Si Caro es inocente, ¿por qué confesó? ¿Cómo pudo Graneros sola llevar a la niña desvanecida en moto? ¿Por qué todos los vecinos lo ubican en la casa esa noche? La sentencia dejó más dudas que certezas, y la madre de Rocío clama por justicia.