Confesó haber descuartizado a su marido con sus hijos carniceros: sin fecha de juicio y libre
Confesó haber descuartizado a su marido con ayuda de sus hijos carniceros, pero cuatro años después sigue libre y sin fecha de juicio. ¿Qué pasó con la causa?
Hace cuatro años, el asesinato de Daniel Tomás Silvero en Villa Fiorito estremeció al conurbano. Su pareja, Laura Marcela Campos, confesó que lo mató y descuartizó con ayuda de sus dos hijos, ambos carniceros. Sin embargo, el juicio aún no tiene fecha y los tres acusados están en libertad.
“Campos confesó el crimen. Es increíble que aún siga libre”, cuestionó Verónica Rodríguez Gabriolo, abogada de la familia de la víctima, en diálogo con TN. “Tenemos los videos, las testimoniales y su declaración, que además dice que sus hijos colaboraron. Los tres están imputados y libres”, agregó.
El hallazgo de los restos
La última vez que vieron a Silvero con vida fue el 1° de junio de 2022, cuando una cámara lo registró llegando a la casa que compartía con Campos en Villa Fiorito. Ocho días después, una de sus hijas denunció su desaparición tras recibir un mensaje sospechoso, con errores de ortografía, en el que anunciaba que se mudaría. La joven desconfió porque Silvero había dejado una carta advirtiendo que, si le pasaba algo, lo buscaran en su casa.
La investigación se aceleró cuando la Policía encontró dos piernas en una bolsa de residuos en un basural de Necol y Darwin. Poco después, Campos confesó en la comisaría 5ta. y llevó a los efectivos hasta la cabeza de la víctima, dentro de un balde de cemento en un arroyo, y otros restos esparcidos.
Confesión y versiones enfrentadas
“Yo fui, el día del partido Argentina e Italia (en la Finalissima), le pegué con un palo, lo corté con una sierra, lo puse en bolsas y lo tiré”, declaró Campos, según consta en la causa. Detalló: “Caminé mucho. Una parte tiré en el arroyo, a 20 cuadras de mi casa. Otra en el basurero de La Haya y Hornos, y otra en General Conesa, entre Marcella y Barcelona”. También dijo: “No tendría que haberlo matado, pero no sé cómo pueden existir personas así, tan perversas. A mí me enfermó la cabeza”.
La defensa de Campos sostiene que actuó en un contexto de violencia de género y que temía por su hija, a quien Silvero intentaba abusar. Pero la querella lo niega: “No hubo denuncias previas. Testimonios indican que él no era violento y que ella lo celaba permanentemente”, señaló Gabriolo. Una compañera de la feria donde trabajaban contó que Campos le arrojó agua caliente a Silvero por hablar con otra mujer.
Sin avances judiciales
El pedido de elevación a juicio se presentó en 2024 y se reiteró en 2025. “Lo único que falta es ganas de elevarlo. Cada vez que reclamamos, incorporan nuevos elementos probatorios que justifican a la imputada”, criticó la abogada. La fiscal Marcela Juan sostuvo que Campos y sus hijos eran víctimas de violencia, criterio que la jueza Laura Ninni usó para concederles la libertad. Están imputados por “homicidio agravado por el vínculo y por el concurso premeditado de dos o más personas”.
La indignación de la familia
Miriam, hermana de Silvero, dijo a Crónica: “Hoy cualquier mujer puede matar a su marido porque no existe la Justicia. Todos los hombres corren peligro”. Aseguró que su hermano sufría violencia de género y que vecinos escuchaban los gritos de Campos. Además, circuló el rumor macabro de que Campos habría usado restos para hacer empanadas y venderlas en la feria, algo nunca comprobado.
Cuatro años después, con confesión y pruebas, el caso sigue sin juicio y los tres acusados en libertad.