Condenaron a la mujer que fingió ser una nena de 12 años para estafar a familias durante una década
No la delató una cámara ni un llamado: fue una búsqueda en internet la que terminó con años de engaños. La historia de la mujer que se hizo pasar por una nena para estafar a familias enteras.
Amanda Maria Souza de Oliveira, de casi 40 años, fue condenada en Brasil por hacerse pasar durante más de una década por una niña de 12 años en situación de vulnerabilidad. La Justicia de Santa Catarina la sentenció por fraude y usurpación de identidad, pero su defensa ya anunció que apelará.
El caso salió a la luz en junio de este año, cuando una familia de Joinville, en el sur de Brasil, descubrió que la supuesta adolescente que habían recibido para criar como a una hija era en realidad una mujer adulta. La noticia conmocionó al país, ya que la mujer habría sostenido este sistema de engaños por más de una década.
La familia que la recibió como a una hija
Amanda fue detenida el 2 de junio en Joinville, en el norte de Santa Catarina, donde vivía desde hacía aproximadamente 14 meses con una familia que la conocía como "Gabriele". Se había presentado como una adolescente de 12 años que decía haber atravesado una vida de supuestos abusos, abandono y problemas de salud.
Para justificar su apariencia física, Amanda sostenía que "había sido obligada a consumir hormonas" durante su infancia. Además, afirmaba tener autismo y reproducía conductas que, según la investigación, reforzaban el personaje: hablaba y actuaba como una menor y usaba objetos asociados a la niñez.
La familia no solo le dio alojamiento. Durante más de un año se hizo cargo de su alimentación, medicamentos y otros gastos. Amanda tuvo una habitación decorada especialmente para ella, juguetes y una fiesta de cumpleaños. Los familiares también intentaron inscribirla en la escuela, pero cada vez que el proceso avanzaba, la mujer recurría a maniobras para evitar que su identidad fuera verificada oficialmente.
La Policía Civil de Santa Catarina sostuvo que Souza de Oliveira había conseguido establecer un fuerte vínculo afectivo con quienes la rodeaban y llegó a hablar de un "secuestro emocional" de la familia.
Una búsqueda en internet que terminó con la farsa
El engaño comenzó a derrumbarse cuando una tía de la pareja que había alojado a Amanda empezó a desconfiar de su historia. La mujer buscó información en internet y encontró noticias sobre casos similares ocurridos en otras ciudades brasileñas. Las coincidencias en las fotos y en el método utilizado llevaron a sospechar que la supuesta adolescente era la misma persona mencionada en investigaciones anteriores.
La denuncia ante la policía permitió reconstruir la verdadera identidad de "Gabriele". Amanda fue detenida en la casa donde vivía y, durante su declaración, admitió haber utilizado nombres y edades falsas. Los investigadores también analizaron un celular incautado y reunieron testimonios de las víctimas y de distintos testigos.
"Me manipuló": el antecedente en Río de Janeiro
El engaño de Joinville no fue el primero. En 2023, una nutricionista llamada Renata Magalhães y una amiga la habían recibido en Río de Janeiro después de que se presentara con otra identidad, "Maria Eduarda". En aquella oportunidad, Amanda dijo tener 12 años y aseguró que había escapado de una red de explotación sexual vinculada a su propia familia.
Renata, que trabajaba con chicos, decidió ayudarla. Junto a su amiga, se hizo cargo de la supuesta adolescente durante un mes y 15 días, y estimó haber gastado entre 4000 y 5000 reales brasileños (unos $1.500.000). Llegó incluso a pensar en adoptarla, pero al intentar reunir la documentación necesaria comenzaron las dudas. La nutricionista empezó a sacarle fotos sin que Amanda lo advirtiera y se las envió a una amiga que trabajaba como investigadora de la Policía Civil.
La policía identificó a la supuesta adolescente y citó a ambas con la excusa de avanzar en los papeles de adopción. Cuando llegaron a la comisaría, Renata descubrió que la chica a la que había cuidado como a una hija era en realidad una mujer adulta con antecedentes por hechos similares. "Me manipuló", resumió en diálogo con O Globo al recordar el tiempo que pasó cuidando a Amanda.
Una estrategia repetida en distintos estados
El modus operandi de Souza de Oliveira se extiende desde hace más de una década. Las investigaciones brasileñas reconstruyeron casos en los que se presentaba con nombres diferentes y modificaba algunos detalles de su historia para conseguir ayuda. En distintas oportunidades dijo llamarse Gabrielly, Maria Eduarda, Gabriele, Ana Clara o Emily. También varió su edad, aunque solía ubicarse entre los 11 y los 13 años.
En Paraná, una de las personas engañadas llegó a tatuarse en la muñeca el nombre falso utilizado por Amanda después de haber construido con ella un fuerte vínculo durante meses. En ese caso, la mujer se había presentado como "Emily", una adolescente de 13 años que supuestamente estaba atravesando un tratamiento contra la leucemia. En Goiás, las autoridades también investigaron un episodio en el que se presentó como una joven que necesitaba ayuda tras haber sufrido supuestos abusos.
La investigación en Rio Grande do Sul permitió conocer algunos de los episodios más llamativos de su recorrido. Allí se presentó como una chica llamada Gabrielly da Silva Ferreira y pasó por familias, iglesias, hospitales y servicios públicos de protección. En 2021, su comportamiento comenzó a generar sospechas cuando se mostró agresiva con otro chico que vivía en una de las casas donde había sido alojada. Según la investigación, viajaba entre ciudades y llegó a trasladarse haciendo "dedo" con camioneros. En Rio Grande do Sul permaneció seis meses detenida por una causa de fraude, aunque esa condena posteriormente fue anulada.
La condena
Los antecedentes psiquiátricos de Amanda aparecen en una causa iniciada en Rio Grande do Sul en 2022, donde fue evaluada por distintos profesionales. En esos informes fueron mencionados diagnósticos de trastorno facticio, pseudología fantástica y trastorno límite de la personalidad. Una pericia realizada durante ese proceso concluyó que, al momento de los hechos investigados, era parcialmente incapaz de comprender la ilegalidad de su conducta.
Amanda estuvo seis meses detenida en Rio Grande do Sul por fraude, pero el proceso quedó suspendido después de que las autoridades dejaran de localizarla. Su nueva detención en Santa Catarina permitió retomar esa causa. En paralelo, fue sometida a una nueva evaluación de salud mental el 26 de junio de este año, en el avance de la investigación de Santa Catarina. La defensa presentó además una pericia propia y sostuvo que existían diferencias entre ambos informes, aunque los diagnósticos no fueron difundidos por secreto de sumario.
Finalmente, el 20 de agosto, la Justicia de Santa Catarina condenó a Amanda por fraude y usurpación de identidad. La pena fue de 1 año, 6 meses y 10 días de prisión por uno de los delitos y 4 meses y 18 días por el otro, con régimen inicial semiabierto. La defensa rechazó la sentencia y anunció que apelará ante tribunales superiores para intentar revertirla.