Condenaron a dos policías de Rosario por cobrar coimas y proteger a una banda narco
Dos policías de Rosario fueron condenados a tres años de prisión por cobrar coimas y proteger a una banda narco. ¿Cómo operaban y qué hicieron con el arma robada?
Dos agentes de la brigada motorizada de Rosario recibieron una condena de tres años de prisión efectiva por aceptar sobornos y encubrir a una vendedora de droga del barrio Parque Casas. Marcelo Damián Borovachi y Ricardo Damián Font, ambos de 28 años, están presos desde marzo de 2025.
El juez Facundo Becerra homologó este miércoles en el Centro de Justicia Penal un juicio abreviado acordado entre los fiscales Karina Bartocci y Pablo Socca y la defensa de los imputados. Además de la pena de cárcel, se les impuso una inhabilitación absoluta por seis años.
¿De qué se los acusó?
A Borovachi le atribuyeron seis hechos de falsedad ideológica, cinco de privación ilegítima de la libertad, allanamiento ilegal, amenazas coactivas, seis incumplimientos de los deberes de funcionario público y tres falso testimonios. A Font, en tanto, le imputaron cinco falsedades ideológicas, cuatro privaciones ilegítimas de la libertad, allanamiento ilegal, amenazas coactivas, cinco incumplimientos y dos falsos testimonios.
La causa principal involucró a seis policías de la brigada motorizada, una médica de la fuerza y dos civiles, entre ellos la presunta dealer Sandra Álvarez. Según la fiscalía, los efectivos realizaron procedimientos irregulares para favorecer a Álvarez en la venta de drogas en perjuicio de bandas rivales.
El entramado delictivo
Todo comenzó en julio de 2024, cuando balearon la casa de Álvarez en Castagnino al 1200. Por orden judicial, la vivienda quedó bajo custodia de la brigada motorizada. Allí, la mujer entabló amistad con el suboficial Jesús Soria.
El 18 de noviembre de 2024, Álvarez alertó a los agentes sobre Rubén “Rana” Gusmaroli, quien ofrecía dos pistolas con cartuchos. El suboficial Dylan Pérez se hizo pasar por comprador, y cuatro días después, Gusmaroli cayó en una trampa. Los policías Pérez, Soria, Rodrigo Ramírez y Lucila Bellizzi lo detuvieron junto a otra persona, pero se quedaron con las armas y cobraron una coima de dos millones de pesos para liberarlo.
Según los investigadores, solo aprehendieron a una persona y reportaron el secuestro de una sola pistola. Así, se hicieron de un arma cuyo paradero se desconoce. “Lo dejé libre. Metí en cana al otro. Igual, nos hicimos amiguitos”, le dijo Soria a Álvarez, según consta en la audiencia.
Luego, Soria contactó a Gusmaroli, primero por WhatsApp y luego personalmente, exigiéndole 20 millones de pesos a cambio de no denunciarlo.
Plantaron droga y torturaron a un comprador
El 27 de enero de 2025, en Superí al 2000, la suboficial Bellizzi extrajo nueve envoltorios de cocaína de su chaleco y se los plantó a una mujer de 72 años, abuela de un adolescente que vendía droga para una banda rival. El suboficial Pérez golpeó con un bastón a un comprador ocasional, lo tiró al piso y le pisó las manos para que diera información.
Ambos fueron llevados a la comisaría 10ª, donde la médica policial Mara Romano falsificó un certificado de que no tenían lesiones. Sin embargo, una revisión forense 19 días después confirmó las heridas. “Seguí aguantando que te voy a quebrar las piernas”, amenazó Pérez a la víctima.
La mujer y el hombre estuvieron 17 días detenidos hasta que la Fiscalía logró su libertad y el archivo del legajo.