Con una foto y un código secreto: el desgarrador entierro masivo de los cuerpos sin nombre en La Guaira
¿Qué están haciendo con los cuerpos que nadie reclama? Un sistema de fotos y códigos busca que las familias puedan encontrarlos algún día.
El doble terremoto del 24 de junio dejó más de 3500 muertos en Venezuela. Pero cientos de cuerpos jamás fueron identificados. Ahora, en el cementerio La Esperanza de La Guaira, los entierran con un método que busca garantizar que algún día sus familias puedan encontrarlos.
Las autoridades implementaron un sistema de registro minucioso: cada fosa individual tiene un código único y una ubicación exacta dentro del camposanto. Además, antes del sepelio, tomaron fotografías de cada cadáver. Así lo informó el portal no oficial La Patilla.
¿Cómo es el procedimiento?
Un trabajador del cementerio, que pidió no ser identificado, reveló que entre el sábado 27 de junio y el miércoles 1 de julio llegaron unos 10 camiones con cuerpos. Se estima que al menos 800 personas fueron enterradas allí.
Los ataúdes, con una cruz blanca, se colocan en hileras sobre un terreno en la ladera. Cada tumba tiene una placa con la inscripción “Identificación especial” y la fecha del fallecimiento: 24 de junio de 2026.
Eli Zavala, residente de la zona, contó que al día siguiente de los sismos comenzaron a cavar las tumbas “para que todas esas personas tuvieran sepulturas dignas”. Y agregó: “Los entierros están numeralizados por parcelas y también por el código definido para que los cuerpos no identificados sean localizados por sus familiares”.
Restricción total a la prensa
El acceso al cementerio está prohibido para los medios. La policía municipal exige un permiso de la fuerza armada para llegar al lugar. Desde un caserío vecino, sin embargo, se pueden observar los trabajos: decenas de zanjas y un toldo bajo el que los funcionarios resguardan más cruces.
El último balance oficial del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 reporta 3535 fallecidos y 16.740 heridos. Mientras tanto, cientos de familiares siguen esperando alrededor de los edificios derrumbados, con la esperanza de que voluntarios y funcionarios logren rescatar los cuerpos de sus seres queridos de entre los escombros.
