Con Neuquén de aliado, Mendoza mueve los hilos para destrabar la Ruta 40 Sur
La Ruta 40 Sur vuelve al centro de la escena: Mendoza y Neuquén apuran gestiones para que la obra no quede otra vez en la nada. La inclusión en el Presupuesto 2027 es solo el primer paso, y hay una alternativa que podría cambiar el juego para los que transitan esa ruta.
El Gobierno de Mendoza redobla la presión para conseguir los fondos que permitan completar la Ruta Nacional 40 Sur, el tramo que une el sur mendocino con Neuquén y que lleva más de una década esperando. La obra fue incluida en el Presupuesto 2027, pero desde Casa de Gobierno no descartan salir a buscar financiamiento externo para no quedar rehenes de futuras disputas por los recursos.
El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, y el gobernador neuquino Rolando Figueroa anunciaron días atrás que el Ejecutivo nacional incorporó al proyecto de Presupuesto del próximo año los 82 kilómetros pendientes en Bardas Blancas, en Malargüe. La movida no es menor: esa conexión es clave para el desarrollo productivo y minero de la zona.
Este viernes, ambos funcionarios se reunieron en Casa de Gobierno y volvieron a mostrar sintonía. Mema explicó que trabajan en conjunto para coordinar gestiones y demostrarle a la Nación la importancia de terminar una obra que el sur mendocino reclama desde hace años.
La apuesta por fondos externos
La inclusión en el Presupuesto fue celebrada, pero no alcanza. Para evitar que la obra vuelva a quedar en la nada por falta de partidas, Mendoza evalúa atraer el interés de organismos internacionales. El anzuelo es el potencial económico de la región: los avances en la perforación de pozos en la Vaca Muerta mendocina y la inversión proyectada de YPF por unos 4.500 millones de dólares en el sur provincial, que dispararían la circulación por esa ruta.
“Tenemos una visión común. Primero que nada, potenciar el sector privado, generar condiciones de inversión en nuestras provincias. Segundo, acompañar con infraestructura, que es lo que venimos haciendo”, destacó Mema. Y sumó: “Tanto la provincia de Neuquén como la provincia de Mendoza están haciendo mil kilómetros de rutas. Nosotros nos hemos hecho cargo incluso de rutas nacionales y ya venimos haciendo 448 kilómetros entre las rutas provinciales y las nacionales”.
El ministro también destacó el rol de Figueroa: “Ha sido extremadamente generoso en acompañarnos a luchar por los recursos que nos corresponden, por ejemplo, para poder terminar la ruta 40. Esos 82 kilómetros que nos quedan entre Malargüe y Neuquén. Y queremos hacer lo mismo también con la ruta 40 al norte. Porque también tenemos el desarrollo minero en esa zona”.
Figueroa, por su parte, aclaró su posición: “Soy gobernador de Neuquén, eso primero hay que dejarlo muy claro, con lo cual, las rutas que me interesan son las que están en la provincia de Neuquén (…) Sí consideramos que tenemos que integrarnos de una buena manera. Nosotros en el pasado hemos hecho la Ruta 40 con fondos propios y después el Gobierno nacional nos reintegró esos fondos, y siempre quedó del lado del sur mendocino la obra sin poder concluirse”.
“Ahora existe una voluntad, y de hecho estamos trabajando en este sentido con el Gobierno, tratando de demostrarle cuál es la importancia de integrar el sur mendocino con la provincia de Neuquén. Consideramos que nosotros podemos remar para que, ojalá, exista el financiamiento, para poder edificar esa ruta, y por supuesto que va a fluir de otra manera el tránsito”, añadió el mandatario neuquino.
Las declaraciones se dieron después de una reunión con representantes de CPROMEC, el Clúster de Proveedores para la Minería y Energía de Cuyo, que busca integrar las capacidades productivas de las empresas regionales para responder a las demandas de la gran minería y el sector energético. Del encuentro participaron también el intendente de Guaymallén y presidente del clúster, Marcos Calvente; el vicepresidente de la entidad, Julio Totero, y referentes del sector privado.
Una obra que lleva más de una década en el olvido
La Ruta 40 Sur conecta el sur de Mendoza con el norte neuquino y es una de las principales puertas de entrada a la Patagonia. Se trata de unos 80 kilómetros de traza con sectores de ripio y serias dificultades para circular: el viaje puede demandar hasta dos horas por el mal estado del camino.
La obra arrancó en 2009, pero quedó paralizada en 2012 por conflictos contractuales y judiciales con las empresas adjudicatarias. El proyecto original se dividió en dos tramos: Barrancas–La Pasarela y La Pasarela–Bardas Blancas. La firma OPS S.A.C.I. había ganado la licitación, aunque nunca logró completar los trabajos en plazo.
En 2017, Vialidad Nacional le transfirió a José J. Chediack S.A.I.C.A. la ejecución del tramo La Pasarela–Bardas Blancas, que llegó a un 60% de avance. Sin embargo, la quiebra de OPS y sus coletazos contractuales volvieron a poner en riesgo la continuidad del proyecto. Ahora, con el respaldo de Neuquén y el interés económico de la zona como bandera, Mendoza intenta que la historia no se repita.