Con la voz quebrada, rompió el silencio en el juicio por Mercedes Kvedaras
José Figueroa pidió disculpas a su familia y a los Kvedaras en el cierre de la etapa testimonial del juicio por la muerte de Mercedes Kvedaras.
El aire en la sala de grandes juicios se sentía cargado de una tensión que se venía acumulando desde el inicio del debate. En el cierre de la etapa testimonial, el tribunal integrado por los magistrados Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans escuchó el testimonio de nueve testigos citados por la defensa. Pero el momento definitivo llegó cuando José Figueroa rompió el silencio.
Visiblemente afectado, Figueroa se dirigió a los sobrevivientes: “No es una declaración, sino un pedido de disculpas. Quiero hacer llegar principalmente a mis hijitos… Les fallé, les prometí que nunca les iba a fallar como papá, pero les fallé y hoy están solitos”, comenzó diciendo el imputado con la voz entrecortada.
“Rezo mucho por ellos para que puedan sanar. Rezo también mucho por la familia Kvedaras. Les pido disculpas de todo corazón, lo lamento tanto”, continuó. Figueroa dedicó palabras a Francisco, hermano de Mercedes: “A Fran y a Agus les agradezco por asumir tamaña responsabilidad de criar a mis tres chiquitos”.
¿Qué dijo sobre Mercedes?
“Lo que me pasó, lo que me tocó vivir… Siempre pienso, ¿por qué? ¿Por qué me pasó esto? No lo entiendo. Mer no se lo merecía. Mi familia no se merecía terminar así. La familia Kevedaras no se merecía”, se lamentó. Con respecto a Mercedes, manifestó: “Fue una muy buena madre, fue una buena mujer. Me cuesta mucho creer que no esté allá afuera”.
Figueroa manifestó que no iba a hablar de los hechos ya que “no tenía más para decir”, más que lo manifestado en su primera testimonial. Sin embargo, respondió a los dichos de la hermana de la víctima: “La escuché a Poli decir que yo tengo que pagar y quiero decirle que sí estoy pagando… Acá estoy haciéndome responsable y desde el primer momento me hice responsable de lo que había pasado”.
“Yo estoy pagando, pero yo soy el que tengo que pagar, no mi familia”, manifestó. Para finalizar, volvió a dirigirse a los Kvedaras: “Vivimos muchos momentos muy lindos, con cada uno de ellos. Me sentí hermano, me sentí hijo y me sentí nieto. Así que me llevó los mejores recuerdos de ellos. Y que Dios nos ayude a todos”. Al finalizar, Figueroa regresó a su asiento y quebró en llanto de manera incontenible. La etapa de pruebas ha concluido; ahora, solo quedan los alegatos y el veredicto final.