Con El Niño en el radar, los productores jujeños miran el cielo: qué dicen los pronósticos para el NOA
¿Cuánto de El Niño va a llegar realmente a Jujuy? Un especialista explicó qué dicen los pronósticos para el NOA y por qué el suelo puede definir el impacto en el tabaco, la caña y la ganadería de la Puna.
El Niño no golpearía a Jujuy con la misma fuerza que a otras zonas del país. Un especialista en agronomía advirtió que el impacto del fenómeno climático no será parejo en todo el territorio argentino y que el NOA quedaría al margen de los grandes temporales que ya castigan al Litoral y a La Pampa.
El ingeniero Ezequiel Medina habló en Arriba Jujuy, por Canal 4, y repasó cómo podrían comportarse las lluvias en la provincia, qué rol juega el suelo y de qué manera todo esto condiciona a los cultivos que sostienen la economía local.
El NOA, lejos de los grandes temporales
La inquietud más extendida es que se registren lluvias copiosas en pocas horas. Medina, sin embargo, aclaró que las consultas que hizo con especialistas de la Facultad de Ciencias Agrarias indican que el fenómeno no se expresaría igual en cada rincón del país.
"Principalmente acá en el NOA no vamos a tener grandes efectos, como por ejemplo está pasando en el Litoral, en La Pampa, donde está lloviendo más de lo normal", señaló el ingeniero.
Es más: los pronósticos que maneja contemplan la chance de que las precipitaciones queden por debajo de los valores habituales en algunos sectores del norte argentino. Sobre lo caído en octubre, Medina sostuvo que todavía se ubica dentro de los parámetros esperados para esta altura del año.
"Ahora en octubre estamos todavía dentro de lo normal, de lo que se espera que llueva", expresó. Y recordó que en años anteriores los octubres y noviembres fueron mucho más secos, con incendios en distintas zonas. Con ese antecedente, las lluvias actuales pueden ser beneficiosas para los ecosistemas, siempre que el suelo conserve su capacidad de absorber el agua.
El suelo, una esponja que hay que cuidar
El comportamiento del terreno es clave para medir las consecuencias de las precipitaciones. Cuando está en buenas condiciones, retiene el agua y la libera de a poco, lo que ayuda a mantener el caudal de los ríos durante los períodos secos.
"El suelo es como una esponja que se encarga de absorber el agua e ir cediéndola de a poco", describió Medina.
Para que ese mecanismo funcione hace falta una estructura adecuada, con porosidad y aireación. La compactación y el sobrepastoreo reducen la infiltración y favorecen el escurrimiento superficial. En las zonas montañosas de Jujuy el asunto es más delicado: el agua que no se filtra baja rápido por las pendientes y puede aportar a procesos erosivos y aludes.
Por eso el especialista subrayó el papel de los bosques de queñoa en las partes altas de las cuencas, donde la vegetación protege los suelos y facilita la absorción.
"Cuidar los bosques y cuidar principalmente estos bosquecitos también de queñua ayuda a conservar el suelo en esa zona", afirmó.
Tabaco y caña de azúcar, los más expuestos
Las lluvias pueden ser un alivio para los ecosistemas, pero también complican las tareas agrícolas. Medina recordó que dos de los cultivos más importantes para la economía jujeña son el tabaco y la caña de azúcar, y que ambos dependen del estado de los terrenos.
En la caña, las precipitaciones recientes complicaron el ingreso a determinados campos en la etapa final de cosecha. Eso puede traducirse en demoras, mayores complicaciones logísticas y costos extra para los productores.
Con el tabaco pasa algo parecido: cuando la humedad se mantiene, se dificulta el ingreso de maquinaria y quedan frenadas tareas como la fertilización y las aplicaciones agrícolas.
El otro frente de preocupación es la Puna. Una eventual caída de las lluvias en esa zona golpearía a los productores ganaderos, porque la falta de agua reduce las pasturas para llamas, ovejas, cabras y vacas, y complica la alimentación de los animales y la economía de las familias que viven de esa actividad.
El efecto indirecto sobre los precios
Medina también se detuvo en las consecuencias económicas de los fenómenos climáticos que afectan a otras provincias. Las inundaciones pueden obligar a trasladar ganado, generar estrés en los animales y alterar los ciclos reproductivos, con impacto sobre los niveles de producción.
Si la oferta cae y la demanda se mantiene, aparecen presiones sobre los precios de productos como la carne. Así, aunque Jujuy no registre precipitaciones extraordinarias, los consumidores locales podrían sentir de forma indirecta los problemas productivos de otras regiones del país.
Adaptarse, la única receta
El ingeniero remarcó que la adaptación será central frente a escenarios climáticos cada vez más exigentes. En ese sentido, pidió a los productores consultar los pronósticos meteorológicos para organizar las tareas y aprovechar la tecnología disponible.
Un ejemplo concreto: usar drones para las aplicaciones agrícolas cuando las condiciones del suelo impiden que entren los tractores.
"Nos vamos a tener que empezar a adaptar desde la ciencia y desde la tecnología", sostuvo.
Medina también valoró el papel de las universidades y de la investigación científica para entender estos fenómenos y diseñar estrategias que reduzcan sus efectos. Sobre Jujuy, insistió en que no corresponde anticipar lluvias extraordinarias solo por la presencia de El Niño: la prioridad, dijo, pasa por conservar los ecosistemas, proteger los suelos y preparar a los sectores productivos para lo que pueda venir durante la temporada de precipitaciones.