Con 16 años, arrasó en Santa Fe 2026 con siete medallas y ya apunta a los Juegos Olímpicos

Una nadadora de 16 años subió al podio siete veces en Santa Fe 2026 y hasta repartió los recuerdos de los Juegos entre sus afectos. Pero lo que dijo sobre su próximo gran objetivo es lo que realmente importa.

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Con 16 años, arrasó en Santa Fe 2026 con siete medallas y ya apunta a los Juegos Olímpicos
Con 16 años, arrasó en Santa Fe 2026 con siete medallas y ya apunta a los Juegos Olímpicos

Cecilia Dieleke todavía no cae. A sus 16 años, la nadadora se convirtió en una de las grandes protagonistas de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 al colgarse siete medallas, sumar récords y vivir una experiencia que, según dice, le dejó mucho más que resultados.

En diálogo con UNO 106.3, la joven todavía tenía la competencia a flor de piel. "Estoy muy bien, feliz. Siempre disfrutamos del proyecto", contó, casi sin tiempo para frenar: después de los Juegos retomó los entrenamientos con la cabeza puesta en los próximos compromisos internacionales.

El año venía intenso. Pasó por el Nacional de Buenos Aires, después por los Juegos del Sur de jóvenes en Panamá, más tarde viajó a Estados Unidos para una etapa de entrenamiento y luego llegaron los Pampa Pacific Shoot, donde también le fue bien.

Santa Fe 2026, un capítulo aparte

La primera medalla llegó en los 50 metros espalda, una prueba que terminó siendo mucho más significativa de lo que esperaba. Allí compartió el podio con Andrea Berrino, una referente para ella que disputaba su último torneo.

"Me emocioné mucho porque compartí la prueba con una persona que para mí es muy especial. Es mi ejemplo a seguir", relató Cecilia. En esa misma competencia consiguió un récord de campeonato, algo que tampoco estaba entre sus principales expectativas.

Después vinieron más podios hasta completar las siete medallas. Pero entre tantos premios hubo algunos que tuvieron un valor especial fuera de la pileta. Cecilia todavía no encontró un lugar definitivo para guardarlas todas, aunque ya empezó a repartir parte de los recuerdos que se llevó de los Juegos: a su hermana le entregó una de las medallas y entre familiares y su colegio distribuyó algunas de las plantas que recibieron los atletas.

Hubo un protagonista inesperado: los capibaras. Las mascotas de los Juegos también viajaron con ella. "Un capibara para mi papá", contó entre risas.

Mucho más que medallas

Para Cecilia, uno de los aspectos más valiosos de Santa Fe fue la convivencia con deportistas de otras disciplinas. Destacó la organización y la cercanía entre la Villa y el escenario de competencia: compartir comedor, alojamiento y espacios comunes con atletas de distintos deportes le mostró otra dimensión de una competencia así.

También valoró que grandes eventos deportivos se desarrollen fuera de Buenos Aires. "Está muy bueno porque nosotros ya nos habíamos acostumbrado a competir en las piletas de Buenos Aires", explicó. Para ella, contar con escenarios de primer nivel en otras provincias amplía las posibilidades de los deportistas y acerca este tipo de competencias a distintos puntos del país. La pileta de 50 metros construida para los Juegos fue, dijo, otro de los grandes atractivos.

El objetivo sigue firme

Las siete medallas no cambiaron el gran objetivo que Cecilia tiene marcado. A fines de este año llega uno de los desafíos más importantes de su carrera: los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.

Y no piensa solo en participar. "Mi objetivo principal siguen siendo los Juegos Olímpicos", afirmó. Los Suramericanos, dice, funcionaron como instancia de aprendizaje, sobre todo por la chance de competir junto a deportistas de mayor edad y experiencia.

Más allá de las medallas, se queda con las sensaciones dentro del agua, los tiempos, los pasajes y lo que todavía necesita mejorar. El sueño va más lejos: Cecilia ya mira hacia Los Ángeles 2028, donde espera cumplir otro de sus grandes objetivos, llegar a unos Juegos Olímpicos de mayores.

La rutina detrás de los podios

Detrás de las siete medallas hay una rutina que poco tiene de sencilla para una adolescente de 16 años. Entrena en el agua prácticamente todos los días, con el domingo como descanso salvo que haya una competencia cerca. A eso le suma gimnasio de lunes a viernes.

En los períodos más exigentes, su jornada puede arrancar a las 5.30 de la mañana. A las 7 ya está haciendo trabajo físico y cerca de las 8.30 entra a la pileta, donde se queda hasta las 10.30 o 11. Después llega el estudio y, desde el mediodía, la escuela presencial hasta la tarde. Tres veces por semana vuelve a hacer actividad vinculada al colegio por la tarde. Todo eso forma parte del día a día de una deportista que todavía tiene apenas 16 años.

El respaldo para seguir creciendo

En lo económico, Cecilia cuenta con el respaldo del ENARD y la Secretaría de Deportes, que cubren buena parte de los costos de sus competencias internacionales y además le otorgan una beca dentro del programa de apoyo al alto rendimiento. También tiene el acompañamiento de una marca deportiva que le da el equipamiento para entrenar y competir.

La propia Cecilia reconoce que su situación le permite afrontar el alto rendimiento con cierta tranquilidad, aunque es consciente de que no todos los deportistas tienen las mismas posibilidades. "En mi situación estoy muy bien y estoy agradecida", explicó.

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