Compró una Ranger 0 km, sintió que tiraba para un lado y lo que pasó después terminó en los tribunales
Pagó más de $21 millones por una camioneta 0 km y desde el primer viaje sintió que el volante lo traicionaba. Volvió al taller una y otra vez, le prometieron que estaba arreglada, pero la falla seguía ahí. La historia no terminó bien para las empresas.
Un hombre pagó más de $21 millones por una camioneta nueva, pero desde el primer viaje notó algo raro en el volante. Tras meses de talleres y reclamos, la Justicia tomó una decisión con el arma en la mano">Justicia tomó una decisión que cambia el final de la historia.
Jeremías Ezequiel Hernández retiró su Ford Ranger DC XLS 3.0 V6 4x4 automática, modelo 2023, el 5 de octubre de 2023. La compra había sido por $21.064.119,20. Según relató en la demanda, el problema apareció casi de inmediato: la camioneta se iba sola hacia la izquierda y él tenía que corregir el volante todo el tiempo para no cruzarse de carril.
Lo que siguió fue una seguidilla de visitas al taller oficial. Le tocaron el sistema de dirección, le cambiaron piezas, le aseguraron más de una vez que el desperfecto estaba resuelto. Pero al subirse y probarla, el comprador comprobaba que la camioneta seguía tirando para el mismo lado.
De la concesionaria a la Justicia
En enero de 2024, mientras las gestiones continuaban, Balcarce Autos le facilitó una Ford Ranger de reemplazo para que pudiera movilizarse. La solución provisoria no destrabó el conflicto.
Hernández recurrió primero a Defensa del Consumidor de Balcarce. Al no obtener una respuesta definitiva, el 1 de octubre de 2024 presentó una demanda contra Ford Argentina y contra la concesionaria.
Qué argumentaron las empresas
Las dos firmas rechazaron la responsabilidad que se les atribuía. Balcarce Autos afirmó que había hecho las reparaciones que correspondían, con repuestos originales y sin cobrarle nada al cliente, y que además le había dado una camioneta sustituta.
La concesionaria también sostuvo que había ofrecido llevar la unidad a la planta del fabricante para un análisis más profundo, pero que el propietario no autorizó ese procedimiento.
Ford Argentina, por su parte, cuestionó que se hubiera comprobado un defecto de fabricación y argumentó que, en todo caso, los desperfectos se habían reparado dentro del marco de la garantía. Las empresas incluso discutieron entre ellas qué obligaciones le correspondían a cada una.
El juzgado no les dio la razón en ese punto: consideró que tanto el fabricante como el concesionario integran la cadena de comercialización y deben responder por el incumplimiento de la garantía.
La pericia que fue clave
Un ingeniero mecánico examinó el vehículo en mayo de 2025 y confirmó que la camioneta seguía desviándose hacia la izquierda, al punto de que había que corregir la trayectoria de forma permanente para andar en línea recta.
El especialista no logró determinar con exactitud qué componente generaba la falla, pero descartó que fuera producto del desgaste normal por uso.
El juez Patricio Gustavo Groppo, del Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 14 de Mar del Plata, puso el foco en un dato: la camioneta había entrado al taller por primera vez apenas un mes después de la compra, con solo 3.374 kilómetros en el odómetro. Y los intentos de reparación posteriores nunca dieron resultado.
Para el magistrado, la propuesta de mandar el vehículo a la fábrica llegó demasiado tarde, cuando ya se habían acumulado varios ingresos al taller y los reclamos previos habían fracasado.
Qué resolvió la Justicia
El fallo hizo lugar parcialmente a los reclamos económicos del comprador y ordenó que Ford Argentina y Balcarce Autos le entreguen una Ford Ranger de idénticas características, transferida a su nombre y con los gastos de entrega y patentamiento a cargo de ambas empresas.
Además, las condenó a pagar $9.135.935 más intereses por la privación de uso del vehículo durante el período previo a la entrega de la camioneta sustituta.
El juez rechazó, en cambio, los pedidos de daño moral y daño punitivo, al entender que no se habían acreditado los requisitos necesarios para otorgar esas compensaciones.
La sentencia se apoyó en la Ley de Defensa del Consumidor, que habilita a exigir la sustitución de un producto cuando las reparaciones hechas bajo garantía no logran solucionar sus defectos. En concreto, el comprador no estaba obligado a seguir aceptando nuevas pruebas sobre una camioneta que, años después de la compra, seguía presentando el mismo problema.