Compró un auto usado en San Martín y a los siete días ya estaba en el taller: la Justicia no le creyó a la agencia
Pagó $1,5 millones por un usado en San Martín y a los siete días ya estaba en el taller. La agencia se plantó con un argumento que la pericia terminó desarmando: lo que resolvió el juez.
Un vecino de San Martín pagó $1,5 millones por un Volkswagen Voyage 2012 en una agencia de autos usados. A la semana, el vehículo dejó de andar por una falla grave en la caja de cambios automática y arrancó un largo litigio que terminó con un fallo millonario contra la concesionaria.
El comprador llevó el auto a un taller especializado apenas notó el problema. Ahí le confirmaron el desperfecto y le pasaron un presupuesto de reparación. Con ese papel en mano volvió a la agencia para reclamar, pero la respuesta que recibió lo dejó sin garantía.
El argumento de la agencia para no hacerse cargo
La empresa rechazó el reclamo con una explicación técnica: sostuvo que el dueño le había colocado un equipo de GNC al Voyage, lo que —según su lectura— anulaba automáticamente la garantía del vehículo.
El hombre no aceptó esa postura y decidió demandar. En el expediente se hizo una pericia mecánica clave, que determinó que el sistema de GNC no tenía ninguna relación con la rotura de la caja automática. El juez, además, consideró que había pruebas suficientes para acreditar la compra.
Qué dice la ley que inclinó la balanza
El fallo se apoyó en la Ley de Defensa del Consumidor, que fija una garantía legal mínima de tres meses para los autos usados que venden los proveedores. Para el magistrado, la concesionaria debía haber atendido el reclamo desde el primer momento.
Por eso ordenó una indemnización de $13 millones, más intereses, que se reparte en tres rubros:
- $8 millones por el valor actualizado de la reparación del vehículo.
- $3 millones por la privación de uso del auto durante más de tres años.
- $2 millones por daño moral.
A eso se suma que la sentencia puso sobre la concesionaria también las costas del proceso judicial.
Los dos pedidos que el juez rechazó
No todo salió como pedía el comprador. El magistrado desestimó las compensaciones por desvalorización del vehículo y por daño psicológico, al entender que esos perjuicios no habían quedado acreditados en la causa.