Compró la casa de al lado, se mudó y encontró un problema que llevaba 10 años escondido: ahora cobra una fortuna

La casa parecía impecable: recién pintada y a metros de su viejo domicilio. Pero detrás de esa fachada había un deterioro que llevaba una década acumulándose y que terminó con el vendedor condenado a pagar una cifra millonaria.

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Compró la casa de al lado, se mudó y encontró un problema que llevaba 10 años escondido: ahora cobra una fortuna
Compró la casa de al lado, se mudó y encontró un problema que llevaba 10 años escondido: ahora cobra una fortuna

Una mujer que buscaba una casa más amplia en San Isidro terminó envuelta en un litigio que se prolongó durante años. Compró la propiedad en 2018 por US$650.000, según la escritura, y se mudó. Poco después empezó a notar que la vivienda tenía filtraciones en los techos, cañerías deterioradas y una calefacción que no funcionaba, entre otros desperfectos que le complicaron la vida cotidiana.

La operación se había cerrado a través de una inmobiliaria. La casa estaba a unos 50 metros de su antigua vivienda, lo que parecía una mudanza cómoda hacia un lugar en mejores condiciones. No lo fue.

La Justicia Civil y Comercial de San Isidro comprobó que la vivienda tenía vicios ocultos que ya existían antes de la compra y condenó al vendedor a pagar más de $203 millones.

Los problemas que aparecieron después de instalarse

Los primeros desperfectos surgieron poco después de la mudanza. Además de las filtraciones, las cañerías en mal estado y la calefacción fuera de servicio, se detectaron fallas en el jacuzzi, la pileta, la pared medianera y el portón del garaje.

La compradora reclamó en varias oportunidades para que el vendedor se hiciera cargo de las reparaciones. En febrero de 2019 le envió una carta documento y, como no obtuvo respuesta, volvió a intimarlo formalmente en noviembre de 2020.

Un mes después declaró resuelto el contrato e inició una mediación judicial, pero las partes no llegaron a un acuerdo. El vendedor sostuvo que el plazo legal para reclamar por los defectos de la propiedad ya había vencido.

El juez Mariano Bonanni rechazó ese planteo. Consideró que los defectos ocultos pueden aparecer a medida que se usa la vivienda y que la compradora había reclamado a medida que descubría los problemas. También tuvo en cuenta mensajes de WhatsApp y correos electrónicos que quedaron acreditados en el expediente.

La pericia que cambió el eje del juicio

Una de las pruebas centrales fue el informe de un ingeniero civil que inspeccionó la propiedad y documentó los desperfectos con fotografías. Según su evaluación, la mayoría de los daños se habían originado al menos 10 años antes de la compra, en un contexto de falta de mantenimiento.

El especialista señaló que el deterioro alcanzaba gran parte de los elementos constructivos, incluidos los muros, los pisos y los techos. También estimó que las reparaciones necesarias costaban más de $202 millones.

Los testimonios incorporados al expediente reforzaron esa conclusión. Una de las personas que conoció la casa poco después de la mudanza declaró que, aunque parecía estar en buenas condiciones porque había sido recién pintada, algunos problemas eran visibles para alguien con conocimientos técnicos. Entre ellos, mencionó la falta de tejas y cables eléctricos colgando.

Qué resolvió la Justicia y cuánto deberá pagar el vendedor

En su sentencia del 10 de marzo, el juez reconoció que los vicios ocultos estaban probados y que el vendedor debía responder por ellos. Sin embargo, rechazó el pedido de anular la compraventa, porque la mujer seguía viviendo en la propiedad y varias reparaciones ya se habían realizado.

En cambio, ordenó pagar el costo de los arreglos efectuados y de los que todavía faltaban, por un monto superior a los $202 millones. A esa suma agregó $1 millón por daño moral, al considerar el sufrimiento y las dificultades que implicó convivir durante años con una casa deteriorada y afrontar reparaciones sin recibir respuestas del vendedor.

El fallo también rechazó otros reclamos, como el lucro cesante y los daños que la mujer atribuyó a la caída de tejas sobre su automóvil, porque no se consideraron suficientemente acreditados. Además, el demandado deberá afrontar las costas del juicio. Los intereses se calcularán desde la intimación formal de noviembre de 2020, según las pautas establecidas en la sentencia.

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