Comprar en la feria de Palpalá: el problema que nadie quiere mirar
La feria de Palpalá no solo pelea contra la inflación. Lo que encontraron los feriantes en el predio del barrio 18 de Noviembre los tiene hartos, y el reclamo apunta directo al municipio.
Los feriantes del predio del barrio 18 de Noviembre, en Palpalá, no solo pelean contra la inflación. También denuncian falta de controles municipales, inseguridad y una competencia que consideran desleal por parte de la feria mayorista de Antártida Argentina.
La advertencia la hizo Jimena, comerciante de frutas y verduras, quien atiende un puesto en el tradicional espacio. Según contó, los precios subieron en las últimas semanas por una combinación de factores logísticos y el recambio de estación. "Hay mercaderías que ya terminan su estación, ya no se encuentran, traen de más lejos y es lógico que suba... Después en baja no hay nada porque se mueve el gasoil, se mueve todo. El gasoil se mueve y todo es transporte", explicó.
Lo que sube y lo que todavía se consigue
Algunos productos de verdulería mantienen precios accesibles con ofertas puntuales. La papa y la cebolla, por ejemplo, se ofrecen a 2 kilos por 3.000 pesos. En cambio, el tomate, el zapallo y el pimiento pegaron un salto fuerte por el fin de temporada y el encarecimiento de los fletes.
En frutas, la situación no es mejor. Los feriantes advirtieron que la llegada de los meses de calor y las fiestas de fin de año suelen acelerar los aumentos, porque la mayoría de esos productos llegan de otras regiones o son importados.
Inseguridad y abandono: "Como siempre, a la de Dios"
Más allá de la economía, los trabajadores del predio describieron un panorama de vulnerabilidad diaria. Aseguran que el lugar no recibe mantenimiento básico ni respuestas efectivas del municipio.
"Como siempre, a la de Dios. Últimamente hubo roces, han quemado carpas, han robado chapas... La seguridad viene en la mañana, están un rato, pero nosotros pedimos seguridad en la hora pico, que es cuando aparecen los chorros y a la gente también le roban", denunció Jimena. También mencionó problemas crónicos con la iluminación y baños clausurados.
Los feriantes criticaron además las trabas burocráticas para hacer mejoras por cuenta propia. Desde el municipio les responden que las instalaciones son de dominio público, lo que les impide avanzar con refacciones.
La pelea con la feria mayorista
Uno de los reclamos centrales apunta a la feria mayorista de Antártida Argentina. Los comerciantes sostienen que ese espacio incumple su rol original y compite de manera directa con los puestos minoristas, lo que golpea las ventas locales.
"Se hizo una feria mayorista, pero ¿qué pasa? No está cumpliendo la función... No solo la verdura, ahora es todos los rubros allá, entonces es una competencia re desleal. En todos lados convive una minorista y una mayorista con normas estrictas, acá es el único lugar donde no se protege a su gente", enfatizó la comerciante. Y recordó que todo lo que recaudan los feriantes locales vuelve a la economía de la zona, a diferencia de lo que ocurre con los vendedores externos.