Compran material, lo esconden y a la hora ya no está: el loteo de Neuquén donde construir se volvió imposible
En el loteo de la meseta neuquina hay obras frenadas y materiales que desaparecen en minutos: hasta el nicho de gas se llevan. Los vecinos ya tienen un pedido armado para la comisaría, pero lo que piden no es lo que imaginás.
En el Loteo Casimiro Gómez, sobre la meseta y a metros de la Autovía Norte de Neuquén capital, hay obras que quedaron congeladas. No es por falta de plata ni de ganas: los vecinos dejaron de construir porque les roban todo lo que llevan, desde un disyuntor hasta el nicho de gas.
Los hechos empezaron a comienzos de año, cuando se entregaron los terrenos. Desde entonces, los robos se repiten con una frecuencia que desanima a cualquiera. Por eso el grupo de propietarios prepara una presentación en la Comisaría 18° para pedir que la Policía haga al menos un patrullaje diario por el sector.
"La conexión de la luz la tuve que hacer dos veces"
Nadia fue una de las primeras en arrancar su casa propia en el loteo. Contó en Radio 7 que el proyecto se truncó por los robos y que, al sumarse al grupo de WhatsApp de los vecinos, entendió que no era la única: todos estaban en la misma situación.
"Construir se volvió imposible. Primero me robaron el disyuntor, después la térmica y, finalmente, arrancaron todos los cables. La conexión de la luz la tuve que hacer dos veces. Se hace muy difícil porque trabajo todo el día y todo el esfuerzo que se pone en eso se lo llevan. Empecé a comprar material de a poquito, pero están siempre vigilando. En una hora se lo llevan", relató con bronca.
La mujer aseguró que los robos no se limitan a su terreno. "De otras construcciones se han llevado ladrillos, ventanas e incluso tablas de madera que uno piensa que quizá no tienen valor. Uno instaló la puerta para irse a vivir y al día siguiente ya no estaba más", detalló.
La sospecha de que los ladrones son de la zona
Para Nadia, quienes entran a las obras conocen el movimiento del barrio. "No puede ser que se lleven hasta el nicho de gas. Nos están vigilando todo el tiempo, cuándo nos vamos y qué llevamos. Están cerca. En el pilar de luz hemos puesto hasta cemento para que no se roben nada, pero arrancan todo. No sabemos cómo hacer para seguir construyendo", afirmó.
Los vecinos viven reponiendo lo que ya habían comprado y no pueden pagar a alguien que cuide las obras: la plata que juntan va directo a material. Tampoco sirven las medidas de seguridad ni el esfuerzo por esconder las cosas, porque los ladrones encuentran la vuelta.
El pedido a la Comisaría 18°
Ante la consulta sobre un plan de acción, Nadia explicó que la idea es redactar una nota entre todos y presentarla en la comisaría. "Queremos que realicen al menos un rondín al día en el barrio, que vean que la Policía está presente", sostuvo.Y cerró: "No se puede construir, es imposible, ya no podemos más. Hablo desde el enojo total porque trabajo todo el día y todo el esfuerzo y la plata invertida te la arrebatan en una hora. Son muchos los que tuvieron que frenar sus proyectos".