Compran licencias de conducir truchas y las usan en Río Gallegos: cómo las detectan
En los controles de Río Gallegos aparecen licencias que los conductores compran y mandan a pedir. El director de Tránsito contó cómo las detectan y qué pasa con los vehículos secuestrados.
El director de Tránsito de Río Gallegos, Gabriel Álvarez, reveló que durante los controles vehiculares detectaron una cantidad importante de licencias de conducir apócrifas que los conductores compran o encargan, muchas veces en Buenos Aires. La situación se registra desde el año pasado y ya derivó en secuestros de vehículos y causas en el Juzgado de Faltas.
Álvarez, que asumió hace poco al frente del área, pasó por los estudios de Tiempo FM 97.5 y habló en el programa Planeta sobre el trabajo cotidiano de los inspectores, las infracciones más comunes y los operativos en los barrios. “Tengo un equipo de trabajo muy bueno, estamos comprometidos y vamos a tratar de ponerle la mejor para hacer un buen trabajo”, dijo sobre esta nueva etapa.
Licencias truchas: el delito que crece
El funcionario señaló que la falta de licencia es una de las faltas que más aparecen en los operativos. Pero hay un dato que preocupa: “Hay mucha gente que no tiene la licencia y hemos detectado bastantes licencias apócrifas, que las compran, las mandan a pedir”, advirtió.
Según contó, algunos conductores admitieron haber obtenido esos documentos en Buenos Aires o en otras jurisdicciones. Ante la sospecha, los inspectores retienen la licencia y secuestran el vehículo de manera preventiva. “Las retenemos y se hace el secuestro preventivo del vehículo también”, precisó.
El procedimiento no termina ahí: se labra el acta, se convoca a personal policial para identificar al conductor —porque no se puede saber con certeza qué datos del documento son reales— y el caso se remite al juzgado con un informe. “No es que queda ahí nomás, estás cometiendo un delito”, subrayó Álvarez.
Además de las licencias falsas, el director de Tránsito mencionó otras infracciones frecuentes: la falta de seguro y la conducción en estado de ebriedad. “El tema del alcohol es tremendo”, afirmó, y agregó que después del segundo semestre del año aumentaron significativamente las actas.
Controles en la calle: apoyos y resistencias
Álvarez reconoció que una parte de la población valora los operativos por la seguridad vial, pero otra reacciona con enojo cuando la controlan. “Es importante que estemos en la calle, nos piden que estemos en la calle, estamos haciendo un trabajo en los barrios y nos piden hacer controles, pero está la otra parte que le molesta el control”, explicó.
Los inspectores —el área cuenta con 74— también enfrentan situaciones complicadas: personas ofuscadas que los amenazan, les escupen, se niegan a bajar del vehículo o no quieren identificarse. En esos casos, dijo, recurren a la Policía. “Nosotros como inspectores pasamos un montón de situaciones complicadas también”, manifestó.
Escuelas y motos: las deudas pendientes
Consultado sobre la cobertura en las inmediaciones de las escuelas, Álvarez admitió dificultades: “Es bastante complicado el tema de cubrir escuelas por, obviamente, la falta de personal y son muchas escuelas”. El área también debe atender la semaforización y tareas vinculadas a la pavimentación.
Para el próximo año tiene un plan: fortalecer la división motorizada. “Vamos a tratar, en este tiempo que nos queda, de equipar bien esa parte que va a ser fundamental por el tema de las escuelas”, adelantó. Mientras tanto, algunas instituciones cuentan con inspectores y con la Guardia Urbana, cuyos integrantes fueron capacitados en educación vial.
Otro foco de preocupación son los motociclistas. La semana anterior secuestraron 12 motos. “Se viene secuestrando bastante por falta de papeles, las arman, tiene que venir Policía”, explicó. También advirtió sobre maniobras peligrosas, como subir a las veredas o circular en contramano. “Es lamentable porque ellos no tienen noción de lo que es un accidente de tránsito”, afirmó.
Fugas: registrar la patente y no perseguir
Álvarez recordó el caso “Coquito” Oyarzo y contó que, desde que asumió como jefe de turno nocturno, buscó cambiar la forma de actuar para que no se repita. “Mi enfoque siempre fue cambiar eso, siempre totalmente fue cambiar eso, que no vuelva a pasar”, sostuvo.
Hoy, cuando un conductor se da a la fuga, los inspectores anotan la patente y labran la infracción, sin iniciar una persecución. “Lamentablemente a esa persona no la podemos seguir”, afirmó. Las actuaciones se remiten al Juzgado de Faltas, que puede pedir el secuestro del vehículo. Además, el Centro de Monitoreo aporta los videos para sumar pruebas. “Cada vez que hay una situación como esa nosotros hacemos un pedido al Centro de Monitoreo para que nos agilice el video para que lo podamos mandar a juzgado. Entonces, va todo ahí cómo fue el procedimiento”, cerró.