Colón dominó pero no liquidó: las cifras que explican el batacazo ante el último
¿Dominar y no ganar? Colón tuvo la pelota, remató más y atacó el doble, pero cayó ante el último. Las cifras que exponen su peor crisis.
El Sabalero perdió el invicto como local ante Chaco For Ever, el peor equipo de la Primera Nacional, y dejó a Ezequiel Medrán al borde del despido. Las estadísticas cuentan una historia de dominio estéril que terminó en un golpe durísimo para el club santafesino.
La derrota en el Brigadier López no fue una más. Por la forma y por el rival, provocó una fuerte reacción en la dirigencia, que ya evalúa el futuro del entrenador. Cuando los números fríos se ponen sobre la mesa, la realidad no mejora: Colón tuvo la pelota, remató más y atacó el doble, pero falló en lo único que importa.
¿Qué dicen las estadísticas?
Colón controló el 62% de la posesión contra el 38% de Chaco For Ever. Remató 16 veces al arco, frente a las 10 del rival, y generó siete tiros de esquina contra cuatro. Sin embargo, la eficacia ofensiva fue un problema mayúsculo.
De esos 16 remates, apenas cinco fueron entre los tres palos (31%). Chaco For Ever, con menos llegadas, metió cuatro de sus diez disparos al arco (40%). La diferencia estuvo ahí: Colón manejó el partido, pero no supo convertir.
El dato de los ataques es revelador: el Sabalero realizó 310 acciones ofensivas, casi el doble que las 165 del conjunto chaqueño. Aun así, no pudo romper el cero. Necesitó mucho para generar poco, mientras que su rival fue práctico y aprovechó al máximo sus oportunidades.
El talón de Aquiles: la pelota parada
Los siete córners ejecutados no sirvieron para cambiar la historia. Colón volvió a mostrar problemas para capitalizar la pelota parada, un déficit que arrastra desde hace varios partidos. Ni siquiera el dominio territorial se tradujo en peligro real.
El contexto agrava aún más la caída. No fue ante un rival directo ni uno de los animadores del torneo. Fue ante el último de la tabla, un equipo golpeado que encontró en Santa Fe tres puntos impensados.
Los números no muestran un partido dominado por Chaco For Ever, pero tampoco un Colón avasallante. Exponen lo que viene sucediendo desde hace fechas: un equipo que tiene la pelota, insinúa más de lo que concreta y sufre una preocupante falta de eficacia en los metros finales. La continuidad de Medrán pende de un hilo.