Colmaron los cerros del Zonda: el ritual que se repite cada vez que llega el TC2000
Llegaron con heladerita, sillas y mate, pero lo que nadie se quiso perder fue lo que pasó cerro arriba. La postal que se repite cada vez que el TC2000 desembarca en San Juan.
Los sanjuaninos volvieron a copar el Autódromo Eduardo Copello-El Zonda para vivir una nueva fecha del TC2000. Y lo hicieron a su manera: con heladerita, sillas, mate en mano y el infaltable asado, los fanáticos se instalaron en los cerros durante toda la jornada del domingo.
La postal se repite cada vez que la categoría desembarca en la provincia. Miles de personas se acercaron al trazado sanjuanino para seguir de cerca la competencia, en una jornada que combinó la pasión por el automovilismo con la costumbre bien cuyana de armar campamento en los alrededores del circuito.
Una fiesta que se vive en los cerros
El movimiento empezó temprano. Familias, grupos de amigos y fanáticos de larga data fueron llegando con sus equipos de mate y todo lo necesario para pasar el día a puro motor. La heladerita, las sillas y la parrilla no faltaron en ninguna posta: el asado se convirtió, una vez más, en el compañero inseparable de la espera entre carrera y carrera.
Desde las alturas del Zonda, el paisaje mezcló el rugir de los motores con el humo de las parrillas y el verde de los cerros. Una postal que los sanjuaninos ya reconocen como propia y que se renueva con cada visita del TC2000 a la provincia.
El autódromo volvió a mostrar por qué es uno de los escenarios preferidos del calendario: la combinación del trazado con el entorno natural y la respuesta del público local le dan a cada fecha un clima difícil de replicar en otras plazas.
Así, entre mate, asado y mucha pasión, los fanáticos vivieron una nueva jornada de TC2000 en San Juan, con los cerros como tribuna natural y una costumbre que se afianza año tras año.