Cogoteó al árbitro y la foto lo delató: “Me sacaron del cajón la prueba”
Quiso negarlo, pero la imagen de El Gráfico estaba sobre la mesa. La sanción que recibió fue una de las más duras del fútbol argentino.
Carlos Horacio Salinas, el tucumano que pasó a la historia como el "Loco" por su carácter explosivo, protagonizó en 1978 una de las escenas más recordadas del fútbol argentino. Durante un partido entre Boca y Huracán, el mediocampista "cogoteó" al árbitro Abel Gnecco y tuvo que ser separado por varios futbolistas. La sanción fue durísima: 25 fechas de suspensión.
Salinas nació el 20 de febrero de 1956 en San Miguel de Tucumán y creció en el barrio La Ciudadela, a cuatro cuadras de la cancha de San Martín. Era el menor de siete hermanos y provenía de una familia humilde. En su provincia lo llamaban "Semilla" o "Semillita", un apodo que lo acompañó incluso después de alcanzar la fama. Él mismo contó que, cuando regresó a Tucumán para trasladar la antorcha en los festejos del centenario de Boca, sus conocidos lo vieron pasar y comentaron: "Ahí va el Semilla con un cortado".
Fuera de la provincia, el sobrenombre que se impuso fue el de "Loco", por su manera atrevida de jugar y sus reacciones temperamentales. La máxima expresión de ese carácter ocurrió el 5 de noviembre de 1978, en el empate 1 a 1 entre Boca y Huracán, por la primera fecha del Campeonato Nacional.
Boca venía de consagrarse campeón de la Copa Intercontinental y se preparaba para las finales de la Copa Libertadores contra Deportivo Cali. Durante el partido, Gnecco lo amonestó por una infracción y poco después lo expulsó. Salinas perdió el control, se abalanzó sobre el juez y lo tomó del cuello. Las fotos muestran la secuencia, con futbolistas de ambos equipos intentando contenerlo.
Años después, en una entrevista con Diego Borinsky, Salinas dio su versión: "Ese fue Abel Gnecco, que era un hijo de puta. Entraba a la cancha y te insultaba. Ese día, apenas entró a la cancha, ya me dijo: 'Escuchame, Salinas, no me transmitas el partido, ¿entendés?'. Tenía ganas de echarme antes de empezar". Según el tucumano, el conflicto empezó desde el ingreso de los equipos y explotó cuando le mostró la roja: "Me cobró foul por una amarilla y enseguida la roja por tirarme a los pies y me puse loco. Menos mal que estaban Brindisi y Babington, que me sacaron…". El periodista le respondió: "¡¿Menos mal?! Si lo agarraste del cogote…".
Citado por el Tribunal de Disciplina, Salinas intentó negar la agresión, pero los miembros del organismo tenían guardada una foto de El Gráfico que lo mostraba con las manos en el cuello del árbitro. "Cuando fui a declarar dije que no lo había agarrado, pero ahí me sacaron del cajón la foto. Me mataron", reconoció. Frente a la prueba, intentó justificarse con humor: "Bueno, es que le quería tomar el talle de la camisa".
La explicación no evitó una sanción histórica: 25 fechas de suspensión y seis meses sin jugar en los torneos locales, uno de los castigos más extensos del fútbol argentino por una acción dentro de la cancha. "Listo: 25 fechas, seis meses sin jugar. Al menos pude jugar en la Libertadores", recordó. La sanción solo aplicaba a competencias de la AFA, por eso pudo disputar las finales de la Copa Libertadores de 1978, en las que Boca se consagró bicampeón de América frente a Deportivo Cali.
Su regreso tras el castigo duró poco: volvió a ser expulsado y recibió otras 11 fechas. "Encima, al poco tiempo me echó Nitti y me dieron 11 fechas más, me tenían alquilado. 'Escuchame, tucumano, vamos a tener que hacer un contrato por partidos jugados', me dijo Armando", relató sobre la advertencia del entonces presidente de Boca, Alberto J. Armando.
Salinas jugó en Boca entre 1978 y 1980, con 129 partidos y 18 goles. Fue campeón de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental, pero sus llegadas tarde, expulsiones y reacciones temperamentales complicaron su continuidad. En un amistoso en Montevideo, llegó a quitarse un botín para arrojárselo a un hincha que lo insultaba.
Su talento nunca estuvo en discusión. Había llegado a Boca tras pasar por River y Chacarita, y fue pieza clave del equipo de Juan Carlos "Toto" Lorenzo. En 1978 marcó uno de los goles en la victoria 3 a 0 sobre Borussia Mönchengladbach en Alemania, que le dio a Boca su primera Copa Intercontinental. También convirtió ante River y Deportivo Cali en el camino a la Libertadores.
En Tucumán siempre fue el "Semilla" de La Ciudadela; para el resto del país, el "Loco" Salinas: el mediocampista que gambeteaba rivales, convertía goles decisivos en finales internacionales y, en segundos, perdía el control hasta protagonizar una escena inolvidable. Aquel día contra Huracán, "cogoteó" a Gnecco, negó la agresión y terminó con 25 fechas cuando una fotografía dejó al descubierto su máxima locura.