Cobrás, pagás y a los pocos días no te queda nada: qué reveló el informe que mira el Congreso
El informe que mira el Congreso muestra a los argentinos pagando cuotas con un sueldo que se termina antes de fin de mes: qué encontró la encuesta sobre la deuda de los hogares y qué espera la gente que haga el Estado. Los números completos, en la nota.
Más de la mitad de los argentinos recurrió a algún tipo de deuda en los últimos seis meses y dos de cada tres reclaman que el Estado intervenga frente a la morosidad, en pleno debate parlamentario sobre cómo tratar las deudas de las familias. El dato surge del Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora.
El relevamiento precisó que el 56,2% de la población tomó deuda en ese período. Entre quienes se financiaron, el 55,1% lo hizo para cubrir gastos esenciales como alimentos y salud, y un 21,3% necesitó crédito para pagar tarifas y servicios. Solo el 11,8% destinó el financiamiento a bienes durables.
El sueldo que se termina antes de fin de mes
La razón detrás de ese comportamiento está en las cuentas del hogar: al 65,3% de los consultados los ingresos se le agotan a más tardar el día 20 de cada mes. Apenas el 24,2% llega a fin de mes con el dinero disponible y solo el 9,8% logra ahorrar algo.
Zentrix advirtió en su análisis que ese patrón es “compatible con un crédito que financia las últimas semanas del mes y que, al pagarse, resta ingreso al mes siguiente”. Es decir, la cuota que se paga hoy deja menos margen para el mes que viene y alimenta la necesidad de volver a endeudarse.
Qué espera la gente del Estado
La discusión sobre la morosidad encuentra una mayoría a favor de que el Estado haga algo, aunque con matices sobre el alcance. El 36,1% considera que se trata de un problema de toda la sociedad y que el Estado debería hacerse cargo; un 30,9% lo ve como una cuestión entre privados, pero igual cree necesaria una intervención oficial. El 29,1% restante opina que el Estado no debería intervenir.
Entre los que piden una respuesta estatal, el 61,3% prefiere que se regulen el otorgamiento y las condiciones de los créditos, el 23,6% se inclina por una refinanciación a través del Banco Central y apenas el 7,5% cree que las deudas deberían condonarse por ley.
“Es una demanda de reglas más que de rescate”, resumió la consultora, que vinculó las dificultades para afrontar los vencimientos con necesidades recurrentes de financiamiento y no solo con situaciones excepcionales.
La deuda golpea más fuerte en los sectores populares
El uso del crédito no es igual en todos los estratos. El 68,1% de la clase baja tomó deuda en los últimos seis meses, contra el 47,1% de la clase media y el 36,5% de la clase alta.
Los motivos también cambian según los ingresos: entre los sectores de menores recursos que se endeudaron, el 65,5% lo hizo para cubrir alimentos y gastos de salud. En los sectores de mayores recursos, en cambio, el 63,4% usó los préstamos para comprar bienes durables.
La clase media muestra una particularidad: el 29% de los que tomaron deuda lo hizo para pagar tarifas y servicios, la proporción más alta de los tres grupos (18,2% en la clase baja y 4,7% en la alta).
La presión sobre los ingresos también es desigual. En los hogares de menores recursos, el 59,6% se queda sin dinero a más tardar el día 15 del mes y el 83,3% no pasa del día 20. Solo el 0,9% consigue ahorrar, lo que deja a esas familias sin colchón para gastos imprevistos.
Los jóvenes, otro grupo en alerta
Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 72% se queda sin dinero a más tardar el día 20 y el 60,9% tomó deuda en los últimos seis meses. En ese grupo, apenas el 3% logra ahorrar.
El deterioro de la capacidad de compra se refleja además en la percepción sobre los salarios: el 81,8% de los consultados considera que sus ingresos no le ganan a la inflación, una proporción que se mantiene por encima del 81% desde marzo.
Con ingresos que se agotan antes de fin de mes y cuotas que se acumulan, el endeudamiento se vuelve un problema estructural para miles de hogares y explica por qué el papel del Estado frente a las condiciones del financiamiento se instaló en la agenda del Congreso.