Cobos: la casa que espera a miles de peregrinos y un pedido que no puede esperar
Una familia de Cobos se prepara para recibir a miles de peregrinos que marchan a Salta, pero hay algo que este año puede dejarlos sin fuerzas para cumplir. El pedido que hicieron a los vecinos y el detalle que no esperaban.
La familia Vidaurre lleva dos décadas abriendo las puertas de su vivienda en Cobos, sobre el acceso a la localidad del municipio de Campo Santo, para recibir a los peregrinos que marchan hacia Salta. Este año esperan otra vez a miles de caminantes, que llegarán durante toda la jornada del sábado 12, con un flujo que irá creciendo desde la mañana hacia la noche.
El grueso de los grupos proviene del norte provincial y encuentra en Cobos el último descanso antes de encarar la recta final. La localidad está en el paso de quienes salen desde Metán, Joaquín V. González, Rosario de la Frontera y El Galpón, y también les queda de camino a los peregrinos de Orán, Mosconi, Hipólito Irigoyen y Los Toldos, entre otras localidades norteñas.
La magnitud de la tarea se mide con un dato elocuente: el año pasado asistieron a más de 9.000 peregrinos, una cifra que supera ampliamente los 1.000 habitantes que tiene Cobos. En la casa de los Vidaurre, los caminantes reciben alimentos y también atención para sus dolencias, a cargo de médicos y enfermeros del hospital Joaquín Castellanos de Güemes. A eso se suma la asistencia en seguridad de la policía provincial, Seguridad Vial y la presencia del Ejército Argentino.
"Es mucho trabajo, por suerte contamos con voluntarios que nos ayudan a amasar el pan, preparar el mate y elaborar los alimentos para la cena", contó Victoria Ramos, esposa de don Eusebio Vidaurre, la familia que hace dos décadas sostiene esta tarea solidaria.
Los preparativos incluyen hornos de barro, leña recién cortada, duchas y baños improvisados, grandes mesones y un enorme patio limpio. "Este año nos están poniendo luz en lugares que antes estaban oscuros. Eusebio desde hace una semana que va al monte en busca de leña, la trae al hombro, un gran esfuerzo a pesar de que el médico le dijo que debe estar un poco más quieto, pero eso es imposible y ya tiene 84 años", agregó doña Victoria.
Piden ayuda para la comida
Muchos voluntarios ya se anotaron para amasar el pan y servir a los peregrinos, pero la comida siempre escasea. "Los que llegan primero y hasta antes de las 22 comen lo que podemos prepararles, pero para aquellos que llegan más tarde, por lo general nos quedamos sin comida, por eso si nos pueden colaborar con lo que sea, pollos, arroz, papa, azúcar, yerba o lo que esté a su alcance, será bienvenido", pidió la mujer.
Después de pasar la última noche en Cobos, los peregrinos regresan a la ruta nacional 9 durante la mañana, entre las 5 y las 9 del 13 de septiembre. "Nos levantamos bien temprano para hacerles el mate con bollo; una vez que el último peregrino deja nuestra casa, recién ahí termina nuestro trabajo de asistencia. Nos deja muy cansados pero muy satisfechos por haber servido al Señor y la Virgen del Milagro a través de los peregrinos que marchan a la Catedral", finalizó doña Victoria Ramos.