Cipolletti ya no mira de afuera: el edificio que cambió la cultura de la ciudad
Cipolletti dejó de depender de Neuquén para ver buen arte: el edificio que se construyó durante más de una década hoy mueve cerca de 100 eventos por mes y forma a cientos de vecinos. Pero hay un número que explica por qué se volvió único en la región.
La ciudad que durante años tuvo que cruzar el puente para ver un buen espectáculo hoy tiene su propio escenario. El Complejo Cultural Cipolletti, inaugurado en 2018 sobre calle Fernández Oro, se convirtió en el punto de encuentro obligado para el arte local y regional.
La obra se empezó a construir más de una década antes y llegó para responder a un reclamo que la comunidad arrastraba desde hacía tiempo: dejar de viajar a Neuquén o ver pasar hacia Roca las propuestas más buscadas. Cuando el Gobierno provincial celebró los 115 años de la ciudad, habló de "un nuevo telón a la cultura", y no exageraba.
Un gigante de más de 3200 metros cuadrados
La memoria es traicionera. Hoy cuesta recordar qué había en ese terreno donde se eleva un edificio de más de 3200 metros cuadrados, con sala de cine, sala teatral, confitería, espacio para exposiciones y varias virtudes más.
Parece que el panorama actual hubiera sido siempre así, pero no lo fue. Por eso los artistas que hoy ejercen y enseñan, con años de trayectoria encima, valoran el rol de este espacio que recibe tanto a cipoleños como a turistas e invitados que llegan a la ciudad.
El ritmo y el aprovechamiento de semejante oportunidad tampoco fueron inmediatos. Con el tiempo, el complejo se convirtió en un espacio emblemático que jerarquiza cada propuesta y que integra un corredor cultural más amplio: la zona ferroviaria, el Museo, la Casa del Escritor, la Escuela de Música.
Ese proceso de refuncionalización avanza sobre un predio con historia propia, donde se gestó el origen del paraje Lucinda o la estación Limay, los nombres que tuvo la ciudad en los inicios de su vida institucional.
Una agenda que no para
La respuesta a la necesidad de impulsar el talento local llegó a través de una programación que fue ampliándose con espectáculos teatrales, música, cine, exposiciones, festivales y propuestas para públicos de todas las edades. El CCC dejó de ser solamente el escenario de grandes presentaciones para transformarse en una plataforma capaz de reunir expresiones culturales muy diversas.
Mariana Prgich, directora general a cargo del área en la gestión municipal, remarcó a Río Negro la relevancia que esta realidad tomó en la región. Según destacó, alcanzar este nivel de propuestas convierte a Cipolletti en un espacio único comparado con otras localidades.
La planificación excede la simple cartelera de espectáculos: se moldea con meses de anticipación, a través de ciclos de eventos ya tradicionales integrados a la agenda habitual de los cipoleños. Los espacios de formación también hacen lo propio, con más de 70 docentes de gran nivel y 120 talleres abiertos a quienes quieran participar.
Abrir las puertas a distintos sectores de la comunidad fue clave en ese proceso de maduración. El municipio impulsó actividades gratuitas o con entradas accesibles, además de visitas de establecimientos educativos. Así, el edificio dejó de ser solo una sala a la que se concurre para ver un espectáculo y se convirtió en un espacio de participación cultural y de integración con los barrios.
Escala local, nacional y regional
Con esta idea en mente, ya no se trata solamente de contar espectadores en determinados espectáculos, sino de medir la cantidad y continuidad de la actividad que genera el edificio. Una agenda cercana a los 100 eventos mensuales implica una circulación permanente de artistas, técnicos, productores, estudiantes, instituciones y público.
En ese recorrido, el complejo fue adquiriendo una característica propia: la capacidad de combinar grandes espectáculos con actividades de escala local. Una misma infraestructura puede recibir una producción nacional, albergar una muestra artística, proyectar una película, desarrollar una actividad educativa o funcionar como sede de un encuentro profesional.
La ubicación de Cipolletti dentro de la región es otra ventaja. La cercanía con Neuquén capital y con otras localidades del Alto Valle facilita la llegada de público regional. Para un espectáculo de gran convocatoria, un festival o una feria, el radio de atracción no se limita necesariamente a los habitantes de la ciudad.
Convocatorias de gran escala, como la Feria del Libro o el Festival de Cine, muestran cómo el complejo funciona como un multiplicador. Una actividad allí puede convertirse en un acontecimiento de escala ciudadana y, al mismo tiempo, proyectarse hacia localidades cercanas.
Desde su inauguración en 2018, el Complejo Cultural pasó de ser una obra esperada a lograr el ritmo que la ciudad necesitaba para encauzar su fuerte veta expresiva en múltiples disciplinas. Junto al Centro de Exposiciones Roberto Abel y las Escuelas Municipales, se complementan para alentar a nuevos exponentes.