Cinco policías imputados por tortura seguida de muerte: la brutal golpiza que terminó con la vida de un hombre en Santa Fe
Cinco policías imputados por tortura seguida de muerte en Santa Fe: golpiza brutal, omisión de auxilio y una muerte que estremece. ¿Qué pasó realmente en el barrio Yapeyú?
Un hecho que estremece a la provincia de Santa Fe: cinco efectivos del Comando Radioeléctrico fueron imputados por el delito de tortura seguida de muerte tras la brutal golpiza que sufrió Mauro Daniel González, un hombre de 35 años que atravesaba una crisis de salud mental. La acusación, presentada por el fiscal Ezequiel Hernández ante la jueza Cecilia Labanca, podría derivar en prisión perpetua para los acusados.
¿Qué pasó en el barrio Yapeyú?
Todo comenzó con un llamado al 911 por un hombre que corría y gritaba en la vía pública. No hubo robo ni agresión armada, sino una persona en plena crisis subjetiva. Según la Fiscalía, los policías no solo omitieron convocar asistencia sanitaria, sino que redujeron violentamente a González, lo golpearon en la calle y continuaron agrediéndolo dentro de la camioneta policial.
Durante el traslado, ignoraron las advertencias de los familiares sobre una reciente cirugía abdominal que había tenido la víctima. Incluso hicieron una parada en una estación de servicio antes de dejarlo inconsciente en un calabozo de la comisaría Octava, sin atención médica. Horas después, Mauro falleció por broncoaspiración de su propio vómito. La autopsia reveló al menos veinte lesiones visibles y una costilla fracturada.
Un dato que conmueve a la fuerza
Si bien las identidades se mantienen en reserva, se supo que entre los imputados hay tres hombres y dos mujeres. La presencia de efectivos femeninos en un caso de tortura seguida de muerte es extraordinariamente poco habitual y sacude a las filas policiales por su brutalidad.
¿Qué dice la ley sobre la tortura seguida de muerte?
Fuentes judiciales explicaron que esta figura no exige probar intención homicida. La ley castiga la tortura cuyo desenlace es la muerte, independientemente de si hubo exceso u omisión de asistencia. Lo central es la existencia de un sufrimiento extremo impuesto por funcionarios públicos. Un médico forense concluyó que González fue sometido a un “sufrimiento máximo”, evaluación clave para sostener la imputación.
La querella sostiene que la muerte no ocurrió en la comisaría, sino que comenzó en la calle y se fue construyendo durante cada decisión del operativo. No habla de episodios aislados, sino de una cadena continua de violencia y abandono.
El horror en primera persona
Una fuente judicial reveló un detalle escalofriante: “Cuando le estaban pegando y apretando a Mauro, en la zona donde se le termina generando la fractura de la costilla, los padres le advirtieron en ese momento de la golpiza que se detengan, que había tenido una cirugía abdominal relativamente reciente, y lo siguieron haciendo y con saña, como que realmente querían hacerlo sufrir gravemente”.
Será la justicia la que determine si las imputaciones se convierten en condenas. Pero que en la Argentina de 2026 un fiscal pueda pronunciar, con fundamentos, las palabras “tortura seguida de muerte” contra integrantes de un comando de seguridad constituye un golpe al mentón de nuestra democracia. Si se confirma la acusación, los policías, de entre 30 y 40 años, podrían recibir prisión perpetua.