Cinco mujeres sobrevivieron a ataques machistas en Santa Cruz, pero el peligro acecha en su propia casa
En la mayoría de los casos, el agresor era la pareja o expareja y el ataque ocurrió dentro de la vivienda. Las víctimas que habían pedido ayuda al Estado no encontraron protección.
En los primeros ocho meses del año, cinco mujeres en Santa Cruz lograron salvar sus vidas tras sufrir ataques machistas. La cifra surge del relevamiento del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, que dirige La Casa del Encuentro, y que también registró una víctima fatal en la provincia durante ese período.
A nivel nacional, el informe contabiliza 349 tentativas de femicidio y 169 femicidios y transfemicidios consumados. Aunque las jurisdicciones más pobladas concentran los números absolutos, la estadística santacruceña deja al descubierto una realidad inquietante: el peligro acecha en el ámbito más íntimo.
El riesgo en el ámbito privado
Los datos recolectados en todo el país permiten trazar el perfil del agresor. En el 95% de las tentativas con datos confirmados, el atacante era la pareja (177 casos) o expareja (157) de la víctima. Además, el 67% de los ataques ocurrieron dentro de la vivienda de la mujer, del agresor o en un espacio compartido.
Las modalidades registradas dan cuenta del nivel de ensañamiento: la mayoría de las mujeres sobrevivieron a feroces golpizas (173 casos), amenazas de muerte (95) y heridas con arma blanca (39). También se registraron intentos de incineración (18) y asfixia (13).
Un sistema que no llega a tiempo
Uno de los aspectos más desgarradores es la falla en la contención estatal. En todo el país, 53 de las mujeres que sufrieron tentativas ya habían denunciado a su agresor y 38 tenían una medida cautelar vigente al momento de la agresión. En los femicidios consumados, 21 víctimas habían radicado denuncias previas.
El impacto también alcanza a la infancia: en 96 de las tentativas había niñas, niños y adolescentes presentes durante el ataque, y 116 menores quedaron huérfanos tras perder a sus madres en femicidios.
Frente a este escenario, los cinco casos de sobrevivientes en Santa Cruz exigen no naturalizar las tentativas como hechos menores ni encuadrarlas en simples disputas personales. Detrás de cada medida de restricción incumplida hay un riesgo real, y el desafío institucional es actuar con la celeridad necesaria para que una orden en papel se transforme en protección efectiva.