Cinco causas en 23 años: el preocupante historial del éxtasis en Tucumán que la Justicia no logra cerrar

Una cronología que revela un patrón: expedientes que se acumulan, acusaciones que se diluyen y un mercado que no para de crecer. ¿Qué pasó con cada causa?

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Cinco causas en 23 años: el preocupante historial del éxtasis en Tucumán que la Justicia no logra cerrar

El reciente hallazgo de éxtasis y drogas sintéticas en la provincia no es un hecho aislado. Se trata del quinto expediente de este tipo iniciado en Tucumán durante los últimos 23 años, una secuencia que expone dos características recurrentes: el crecimiento sostenido de este mercado ilegal y las controversias judiciales que acompañaron a casi todas las causas.

El nuevo procedimiento vuelve a poner bajo la lupa un fenómeno que comenzó a visibilizarse a principios de la década del 2000 y que, con el paso del tiempo, se vinculó en reiteradas ocasiones con el circuito de las fiestas electrónicas, los eventos nocturnos y sectores de alto poder adquisitivo.

El primer antecedente: el boliche Nocturno

El primer antecedente se remonta a febrero de 2003. En aquella época, Nocturno era considerado el principal boliche de música electrónica de Tucumán. Sin embargo, también quedó asociado al primer gran expediente por tráfico de drogas sintéticas en la provincia.

La investigación se inició cuando efectivos de la Policía Federal detuvieron a un DJ que transportaba dosis de cocaína. El sospechoso, cuya identidad nunca fue difundida públicamente, alcanzó un acuerdo judicial mediante el cual obtuvo beneficios procesales a cambio de aportar información sobre el funcionamiento de la denominada “ruta del éxtasis” en Tucumán.

Según su versión, la estructura involucraba a personas vinculadas con sectores económicos de relevancia. A partir de esas declaraciones fueron detenidos varios sospechosos relacionados con ese entorno. Sin embargo, luego de más de 16 años de trámite judicial, todos los acusados terminaron siendo absueltos.

2019: el caso del hijo del juez

El segundo expediente de relevancia se desarrolló en abril de 2019, tras una extensa pesquisa encabezada por la División Antidrogas Tucumán de la Policía Federal. Durante los operativos fueron detenidos Aldo Antonio Sosa, Gastón Mercau y una joven relacionista pública cuya identidad nunca fue revelada oficialmente, aunque se conoció que participaba activamente en la organización de eventos electrónicos.

Los investigadores secuestraron distintas sustancias, entre ellas pastillas de éxtasis, y descubrieron además indicios de una presunta actividad paralela vinculada a la elaboración ilegal de aceite de cannabis. El caso cobró notoriedad porque Mercau es hijo del magistrado jujeño Gastón Mercau y nieto de Clara Langhe de Falcone, integrante del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy.

A pesar de la repercusión inicial, nunca trascendieron detalles precisos sobre el desenlace judicial del expediente. Lo único que se confirmó fue que Mercau habría sido trasladado posteriormente a Jujuy por razones humanitarias.

2022: la productora “Calavera no chilla”

Otro de los casos emblemáticos se inició en febrero de 2022 y tuvo como protagonistas a integrantes de la productora de fiestas electrónicas “Calavera no chilla”, una de las más reconocidas del ambiente nocturno tucumano. La investigación comenzó luego de que la Policía secuestrara 189 pastillas de éxtasis durante una serie de allanamientos.

Como resultado de esos procedimientos fueron detenidos Matías Ghazarian, señalado como principal referente de la productora, y Franco Tacla, relacionista público ligado al circuito de eventos nocturnos. Según la hipótesis impulsada por el fiscal federal Carlos Brito, Ghazarian habría adquirido las sustancias para distribuirlas en las fiestas que organizaba. Tacla, en tanto, habría colaborado en la operatoria.

La causa también estuvo atravesada por fuertes controversias judiciales. La Cámara Federal de Apelaciones resolvió dictar la falta de mérito para Ghazarian y ordenó su liberación, mientras que Tacla continuó detenido. A más de dos años del inicio de la investigación, el expediente sigue generando debates por las distintas decisiones procesales adoptadas respecto de los acusados.

El caso más reciente: el after en Tafí Viejo

El caso más cercano antes del actual se registró el 14 de abril del año pasado, cuando efectivos de Drogas Peligrosas de la Policía Federal irrumpieron en un after organizado en una finca de Tafí Viejo. Durante el operativo se incautaron diversas sustancias, entre ellas éxtasis, LSD-25, ketamina, marihuana, cocaína y tusi, también conocido como cocaína rosa.

Aunque las cantidades secuestradas no fueron significativas, resultaron suficientes para dar origen a la primera causa por drogas sintéticas tramitada bajo la legislación provincial de narcomenudeo. La Justicia ordinaria dispuso entonces la detención de César Fernández Fazio y Mariano Valdez.

Posteriormente, ambos fueron procesados por comercialización de estupefacientes. El juez Guido Buldurini entendió que existían elementos suficientes para respaldar la hipótesis presentada por el fiscal José Sanjuán, quien sostuvo que Fernández Fazio lideraba una estructura dedicada a organizar fiestas electrónicas clandestinas con el objetivo de comercializar drogas sintéticas. El expediente se encuentra actualmente próximo a ser elevado a juicio oral.

La investigación posee además un elemento que incrementó su repercusión pública. Entre las actuaciones aparece mencionado Felipe “El Militar” Sosa, imputado por el femicidio de Érika Antonella Álvarez. Su nombre figura dentro de las constancias del expediente, aunque la causa principal continúa enfocada en la presunta comercialización de sustancias sintéticas.

La nueva investigación que actualmente impulsa la Justicia vuelve a reflejar una tendencia que preocupa a las autoridades: la creciente presencia de éxtasis, tusi y otras drogas sintéticas en Tucumán. A diferencia de lo que ocurría dos décadas atrás, cuando estos casos eran excepcionales, los expedientes se volvieron cada vez más frecuentes y complejos. Al mismo tiempo, la mayoría de ellos terminaron rodeados de cuestionamientos, cambios de criterio judicial, absoluciones o controversias procesales que alimentaron el debate sobre el alcance real de estas organizaciones y la dificultad para desarticularlas de manera definitiva.

Con la quinta causa abierta en poco más de dos décadas, la Justicia busca ahora determinar si detrás del reciente secuestro de drogas sintéticas existe una estructura criminal de mayor escala y cuál es su verdadero nivel de inserción dentro del circuito nocturno y recreativo de la provincia.

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