Cinco caballos muertos con mutilaciones sin sangre: el misterio que desvela a un productor
Si tenés animales en la Patagonia, esta historia te va a dejar helado: un productor de Río Mayo encontró a sus caballos muertos con un patrón que nadie puede explicar. Sin rastros de sangre, sin depredadores y con un detalle que da escalofríos.
Un productor rural de Río Mayo vive un misterio que no puede resolver: halló a cinco de sus caballos muertos con mutilaciones que no tienen rastros de sangre ni señales de depredadores, y por ahora ninguna explicación científica o veterinaria pudo determinar qué los mató.
El episodio ocurrió hace aproximadamente una semana en un establecimiento ubicado a unos seis kilómetros de esa localidad santacruceña. Su dueño, Francisco Quilodrán, contó que al recorrer el potrero donde mantenía ocho caballos en buen estado notó que faltaban algunos ejemplares. Fue entonces cuando empezó a encontrar los cuerpos: primero uno, y a pocos metros, otro.
En un primer momento pensó en una muerte por enfermedad, clima o accidente, algo común en el ámbito rural. Pero al revisar los animales con detenimiento, la escena cambió por completo. "Me acerqué a una yegua, la toqué con el pie para ver si estaba viva y cuando le miré la cabeza no tenía ojo", relató al periodista Raúl Oliva, de Radio Nacional de Río Mayo. Y agregó: "No había sangre. El hueso estaba blanco y el cuero parecía quemado", en diálogo con Jornada Radio.
Quilodrán aseguró que recorrió los alrededores buscando huellas de vehículos o restos de tejidos, pero no encontró nada. Tampoco vio marcas de puma, zorro u otro animal, algo que su experiencia en el campo le permitiría reconocer. "Uno en el campo se da cuenta cuando un animal muere enfermo o cuando lo ataca algún bicho. He visto animales muertos, pero de esta manera jamás", afirmó.
Otro detalle que lo desconcierta es que los carroñeros no se acercaron a los cadáveres. En esa zona abundan caranchos, zorros y peludos, y es habitual que aparezcan rápidamente cuando un animal muere. Sin embargo, varios días después del hallazgo, los cinco cuerpos seguían casi intactos. "Acá hay cantidad de caranchos. Si uno mata una liebre, se juntan cinco o seis enseguida. Pero a estos caballos no los tocaron", dijo.
El productor también descartó una intoxicación generalizada: los otros caballos siguen sanos y su perro tomó agua de la misma aguada sin problemas. Tampoco encontró orificios de bala ni heridas de arma blanca. Al compartir las imágenes con gente de campo experimentada, nadie supo darle una respuesta. "Pregunté con gente de campo que sabe y nadie me supo responder. Todos quedaron sorprendidos", aseguró.
Luces extrañas en el cielo
La historia sumó un componente todavía más llamativo cuando Quilodrán publicó fotos y videos de los animales en redes sociales. Ahí empezaron a llegarle testimonios de otras personas que dijeron haber visto luces u objetos inusuales en el cielo días antes.
Según contó, trabajadores que circulan por caminos de la zona le aseguraron haber observado una figura que a la distancia parecía un "plato" con una especie de estela, que desapareció cuando intentaron detenerse para verla mejor. Otros mencionaron luces intensas similares a reflectores en zonas rurales.
Incluso una mujer de Camarones se comunicó con él tras ver sus publicaciones y le contó que había encontrado siete yeguas muertas con características similares, aunque ese episodio no habría sido registrado en fotos en ese momento. Por ahora, se trata solo de testimonios y no hay evidencia que relacione esas luces con la muerte de los caballos.
Quilodrán reconoce que esa posible conexión es una interpretación propia ante la falta de respuestas. Consultados sobre si cree que pudo ser algo del cielo, respondió: "La verdad que sí, para mí fueron esos, porque otra explicación no encuentro. No veo rastros y no encuentro pedazos de nada".
Hasta el momento no se realizó una denuncia formal ni existe una determinación veterinaria o científica sobre lo ocurrido. El productor, de 31 años, seguirá controlando al resto de los animales por si aparecen nuevos casos. "Me voy a quedar toda la vida pensando qué pasó. Tengo 31 años y es la primera vez que veo algo así", expresó.