Cientos de vecinos formarán un corazón de 700 m² en Bajada Grande: cómo sumarse
¿Te imaginás formar parte de un corazón gigante que solo se ve desde el cielo? En Bajada Grande, 300 vecinos serán los píxeles de una obra única. Conocé cómo sumarte.
Una gigantografía humana de 700 metros cuadrados se desplegará el 15 de agosto en el playón de Los Miradores de Bajada Grande, en Paraná. La imagen, que representará al Inmaculado Corazón de María, solo podrá apreciarse desde el aire, cuando un dron capture la obra colectiva.
La iniciativa forma parte de los festejos por los 50 años de la Procesión Náutica de Bajada Grande, una tradición que comenzó en 1976 y que cada año reúne a miles de fieles.
¿Quién está detrás de esta obra?
El artista Javier Micheloud, especialista en pintura en altura y gigantografías humanas, es el creador de la propuesta. No es su primera experiencia: en 2015 organizó un retrato de Don Bosco con 1.800 personas y también realizó dos obras para la filial Paraná de River Plate.
“Quería hacer algo donde la gente no fuera solamente espectadora, sino protagonista”, explicó Micheloud.
¿Cómo participar?
La convocatoria es el 15 de agosto a las 15, en el playón de Los Miradores. No se necesita inscripción previa ni conocimientos especiales. Cada asistente recibirá una cartulina de color y será ubicado por un equipo de 80 colaboradores.
La imagen inicial será un corazón rojo con rosas, un puñal amarillo y una llama, simbolizando el amor de María. Luego, en un momento coordinado, todos darán vuelta sus cartulinas para formar una bandera argentina celeste y blanca.
“Está invitada toda la ciudad. No solamente quienes participan habitualmente de la parroquia o de la procesión”, subrayó el artista.
Una tradición que cumple medio siglo
La Procesión Náutica de Bajada Grande se realiza cada año en septiembre, con una caravana por el río Paraná, peregrinaciones terrestres, misas y un festival gastronómico. Este año será el 13 de septiembre.
La historia comenzó en 1976, cuando el padre Orlando Mattiassi organizó la primera procesión con la imagen de la Virgen llegando por agua. Desde entonces, la celebración creció hasta convertirse en un emblema de fe y comunidad.
Micheloud resume el espíritu de la intervención: “El verdadero corazón no será el que aparezca dibujado desde el aire, sino el que formen cientos de personas compartiendo un mismo momento”.