Cien manos de la meseta y una app que premia al que camina: los tres proyectos que se llevaron el gran premio de Río Negro

Cien artesanas de la meseta patagónica, un contenedor de acero inoxidable y una app que canjea puntos por beneficios: así son los tres proyectos que se quedaron con el capital semilla del programa de Banco Patagonia y Fundación Nobleza Obliga.

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Cien manos de la meseta y una app que premia al que camina: los tres proyectos que se llevaron el gran premio de Río Negro
Cien manos de la meseta y una app que premia al que camina: los tres proyectos que se llevaron el gran premio de Río Negro

El auditorio del Puerto San Carlos, a metros del Centro Cívico de Bariloche, fue el escenario donde se anunciaron los tres emprendimientos ganadores de la edición 2026 del Programa Emprendedoras y Emprendedores de Río Negro, organizado por el Banco Patagonia y la Fundación Nobleza Obliga. “Sauce Patagonia”, de Cipolletti, se quedó con el primer puesto y además recibió una mención especial por su aporte en perspectiva de género.

El segundo lugar fue para “EnvasAR”, un proyecto barilochense que desarrolla soluciones modulares para construir o ampliar espacios productivos en menos de un mes. El tercer puesto lo obtuvo “Flowtur”, una aplicación de turismo responsable también de Bariloche.

Un proceso que arrancó en mayo

La convocatoria fue abierta y voluntaria para emprendedores de toda la provincia. Más de 1.000 proyectos se inscribieron y participaron de un trayecto formativo obligatorio que incluyó 23 cursos online sobre inteligencia artificial aplicada a los negocios, networking colaborativo, innovación, comunicación y negociación, entre otros temas.

“Luego de pasar por un trayecto formativo obligatorio que aporta mucho contenido, se llega a la instancia de semifinales del Nodo Viedma, Alto Valle y Cordillera y ocho representantes alcanzaron la instancia final”, describió Heather Feehan, jefa de Responsabilidad Social del Banco Patagonia. La ejecutiva valoró “el espíritu y el compromiso de los emprendedores que se acompañan, se sostienen e incluso se aconsejan unos a otros”.

Christian Freile, gerente regional cordillera del Banco Patagonia, fue el encargado de romper el suspenso: “¡Ya está tomada la decisión!”, anunció ante una sala en silencio. “Cada año superamos la cantidad de inscriptos y muchos son reincidentes en el programa. Es un orgullo ver la fuerza en el ecosistema emprendedor”, agregó.

Durante la mañana del jueves, los ocho finalistas expusieron sus proyectos ante el jurado, respondieron preguntas y, tras una deliberación de varios minutos, se conocieron los nombres de los ganadores.

Los premios

Los tres seleccionados recibirán capital semilla para fortalecer sus negocios: 2.500.000 pesos para el primer puesto, 1.900.000 para el segundo y 1.100.000 para el tercero. La mención especial por el enfoque de género está dotada con 600.000 pesos.

Mariano Manduca, gerente de Negocios con Sector Público y Universidades del Banco Patagonia, destacó la diversidad de los proyectos presentados: “una diversidad sorprendente de proyectos, desde una aplicación para turistas, otra para hablar inglés, la fertilización a través de drones, alimento líquido para ovinos y bovinos, matras para lo que es el polo”. También subrayó la variedad del jurado, integrado por representantes del gobierno de Río Negro, la Agencia de Desarrollo de Río Negro, la Fundación INVAP y la Universidad de Río Negro, entre otros. “Lo que se analiza es la presentación del producto, el impacto ambiental —varios proyectos tienen el triple impacto—, el grado de profundidad en la cadena de valor y el grado de innovación”, detalló.

Sebastián Mesples, director de la Fundación Nobleza Obliga y coordinador del programa, observó que en 11 años de historia se repiten “olas temáticas”. “Este año hubo mucho de agronegocio, a servicios del campo. Otros años fueron más enfocados al turismo. Notamos también que muchos de los emprendedores que se han anotado vienen con dos o tres años de experiencia y ya han participado en el programa. Se va formando como un ecosistema emprendedor”, analizó.

De la meseta a las canchas de polo

“Sauce Patagonia” nació hace una década en Cipolletti con un desafío: combinar Patagonia, polo argentino, lana de oveja y confección artesanal. La empresa familiar arrancó fabricando indumentaria equina —mantas para caballos, polainas, bolsos, mandiles— y hoy tiene en la matra a su producto estrella. Se trata de una pieza del equipo de montar tejida en telar con lana, que “se usa desde hace cientos de años”, según explicó Marcela Yema, directora del emprendimiento.

El taller y la oficina comercial están en Cipolletti, pero el proyecto trabaja con unas 100 artesanas de la meseta patagónica. “Las matras tienen mucha aceptación, son muy valoradas, sobre todo para la gente que está lejos y a quienes no les resulta tan fácil conseguirlas”, contó Yema, y remarcó que “el polo argentino es el mejor polo del mundo y las miradas están puestas en lo que pasa acá”.

La directora también puso el foco en el interés que despierta el exterior: “La forma de producción artesanal, más sana y evitando las fibras sintéticas en los tejidos, despierta mucho interés en el extranjero. Es una oportunidad que hay que explorar”.

Más allá de las matras, la firma incursionó en artículos de decoración y de indumentaria. Yema describió el trabajo con las tejedoras, muchas ya organizadas en cooperativas o agrupaciones: “Ganas de producir hay, ganas de vender hay. Lo que hay que hacer es juntar los conocimientos, juntar al que sabe vender con el que sabe producir. Ahí aparecen las oportunidades”.

Respecto del volumen de producción, consideró que podría crecer, pero “debe estar acompañado por la demanda del mercado”. “Es un producto premium, sin dudas, porque lleva mucho tiempo hacerlo y mucho conocimiento. El hacerlo no es solamente tejer: hay que hilar la lana, teñirla, limpiarla. Es todo un proceso y son muchas horas de trabajo que, por supuesto, se tienen que reflejar en el precio”, sostuvo. Sobre el premio, adelantó que se invertirá “para adquirir stock y para el área de Comunicación”.

Contenedores que se transforman en plantas de alimentos

Andrés Schwab es ingeniero químico, oriundo de Coronel Suárez, Buenos Aires, y hace cinco años se radicó en Bariloche. También es apicultor y, junto a otros dos ingenieros, fundó “EnvasAR” a partir de una necesidad concreta: encontrar un espacio para envasar su primera producción de miel.

“Necesitábamos un lugar para envasar la primera producción y se nos ocurrió utilizar un contenedor revestido en acero inoxidable”, relató Schwab, de 40 años. Lo que empezó como una solución para consumo propio se convirtió en un proyecto para otros emprendedores que necesitan un espacio “rápido de construir, transportable y modular”. “Básicamente, la idea es que se pueda ir ensamblando para formar una planta de producción de alimentos”, definió.

El capital semilla “permitirá terminar de ajustar algunos parámetros de construcción y salir a buscar clientes que necesiten una solución de un espacio. También brindamos la ingeniería para adaptar cualquier proceso productivo a un espacio reducido, como puede ser un contenedor marítimo”, explicó.

Schwab remarcó el auge de las casas modulares, “pero no de la parte productiva. Por eso, los mismos productores lo ven como una buena alternativa: no hay gastos de construcción, se puede instalar donde el cliente desee, mientras haya agua potable y cloacas. Y es bastante versátil la posibilidad de poder ampliar una planta productiva de forma modular”. Con el premio, el objetivo es lograr “más visibilidad e implementar un plan de marketing” para expandirse en Río Negro y en el país.

Una app que premia al que explora

“Flowtur” es una aplicación de turismo responsable que “premia por explorar”. La idea surgió de Belén Marte, diseñadora barilochense y gestora de Proyectos Tecnológicos, hace exactamente un año. “Noté que había muchas zonas de Bariloche muy saturadas de turismo, sobre todo en temporada alta. Me pregunté por qué si Bariloche tenía tanto para ofrecer, la gente siempre concurría a los mismos lugares”, recordó. Al investigar, se encontró con la misma situación en otras ciudades turísticas del mundo.

Así nació una herramienta para que los viajeros descubran otros puntos y hagan un recorrido “más consciente” por lugares públicos de interés cultural, ferias o edificios del Patrimonio Histórico. “Para ofrecer otra forma de explorar, las personas usuarias suman puntos al recorrer la ciudad y los canjean por beneficios en comercios locales. De esta manera, conocen más lugares, los comercios reciben visitas y la ciudad distribuye mejor el flujo de gente”, describió Marte.

Actualmente, Flowtur está en etapa piloto en Bariloche con más de diez comercios adheridos. La creadora, de 35 años, contó que emplea “inteligencia artificial para construir las funcionalidades” y que el premio se destinará a promocionar la aplicación en redes sociales: “Seguimos mejorando la aplicación y necesitamos promocionarla. A eso destinaremos este premio”.

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