Chiche Gelblung, el maestro que convirtió anécdotas en leyendas, murió a los 82 años
Más de medio millón de ejemplares semanales vendía la revista que dirigía. Pero su verdadera marca fue otra: la escuela que formó a una generación de periodistas. Chiche Gelblung murió a los 82 años.
Samuel "Chiche" Gelblung, uno de los periodistas más influyentes de la Argentina, falleció a los 82 años. Su muerte marca el fin de una era en el periodismo nacional, donde dejó su huella en revistas como Gente y La Semana, y en la televisión con Polémica en el Bar.
Gelblung no solo informaba: creaba escuela. Su estilo único, que mezclaba audacia, ironía y una capacidad innata para encontrar la nota donde otros no veían nada, lo convirtió en una figura ineludible del oficio.
El creador de la "escuela Gelblung"
Su gran éxito fue la revista Gente, que dirigió durante años y que llegó a vender más de medio millón de ejemplares semanales, un récord que el tiempo volvió imbatible. En sus páginas, formó a una generación de periodistas que luego darían testimonio de los años más oscuros del país.
Gelblung implementó en la Argentina los preceptos del "nuevo periodismo" estadounidense, adaptándolos a un contexto local de censura y represión. Su famosa frase "nunca dejes que la verdad te impida hacer una buena nota" fue malinterpretada por algunos, pero para él significaba que un dato duro no debía obstaculizar el giro literario o la metáfora exacta.
Su paso por La Semana, en plena dictadura, también dejó marcas: una tapa con una Biblia y un calefón, síntesis de la realidad argentina, se convirtió en un ícono de la época.
El hombre detrás del mito
Más allá de los títulos y los reconocimientos, como el Martín Fierro de Oro que recibió en 2022, Gelblung era un personaje fascinante. Comía papel, inventaba mitos y desafiaba las convenciones. Enviaba a sus redactores a cubrir guerras o a entrevistar toros, convencido de que hasta los árboles podían hablar si había un buen periodista detrás.
Su timidez, que escondía detrás de un histrionismo mediático, era quizás su rasgo más secreto. Pero quienes lo conocieron de cerca destacan su calidez y su generosidad con los jóvenes.
Gelblung también incursionó en el mundo audiovisual, participando en Polémica en el Bar y en otros ciclos donde su verba punzante e irónica seguía vigente. Incluso a los 78 años, viajó a cubrir la guerra en Ucrania para Crónica, demostrando que su pasión por el periodismo no conocía límites.
Con su partida, se va una manera de entender el oficio, hecha de intuición, coraje y una profunda vocación por contar historias. Su legado perdurará en las generaciones que formó y en las páginas de las revistas que marcaron una época.