Cesária Évora: la historia detrás de la diva descalza que convirtió a Cabo Verde en leyenda musical

¿Sabías que la reina de la morna actuaba descalza como protesta? Conocé la historia de Cesária Évora, la voz que puso a Cabo Verde en el mapa.

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Cesária Évora: la historia detrás de la diva descalza que convirtió a Cabo Verde en leyenda musical

Si hasta el Mundial no sabías dónde quedaba Cabo Verde, seguro conocés su voz. Cesária Évora, la cantante que siempre actuaba descalza, le dio al mundo un sonido único: la morna. Un lamento dulce que nace del alma de un archipiélago perdido en el Atlántico.

¿Qué es la morna y por qué duele tanto?

La palabra viene del inglés mourn: lamento. Es la canción popular de Cabo Verde, melancólica y hermana del fado portugués. El país se independizó en 1975, pero siglos de colonización dejaron su huella en la lengua: portugués y criollo caboverdiano, la mezcla con lenguas africanas. Esa era la lengua de Cesária.

En el centro de Mindelo, en la isla de Sao Vicente, está su casa, hoy convertida en museo. Allí vivió con su madre, dos hijos, dos nietos y un hermano. Hacía las tareas domésticas como cualquier mujer trabajadora. Pero de noche se transformaba en Miss Perfumado y cantaba en los bares del puerto.

Cesária Évora recibe premio

El salto a la fama después de los 40

Cesária salió de su país por primera vez en 1985, a los 44 años, para actuar en Lisboa. El impacto fue tan grande que no hubo vuelta atrás. Giras mundiales, festivales de jazz, y 300.000 discos vendidos de Miss Perfumado (1992). Su cuarto álbum, ya un clásico, abre con “Sodade”, de Armando Zeferino Soares. Un himno sobre el dolor de estar lejos de casa. Piel de gallina.

Publicó 11 álbumes de estudio y dos en directo. La crítica la llamó “reina de la morna”, pero fue su debut en 1988 el que marcó su identidad: La diva de los pies descalzos. En la tapa aparece de pie, con un vestido holgado, sobre un camino de tierra, descalza.

¿Por qué actuaba siempre descalza?

Ya convertida en la artista más famosa de Cabo Verde, se presentaba en público sin zapatos. Era su protesta contra la desigualdad, su forma de amar a los más pobres y de no dejar que el éxito la alejara de los suyos. Recibía a periodistas en su casa de Mindelo con comidas típicas, mientras fumaba un cigarrillo tras otro. Había dejado atrás su mala relación con el alcohol.

Murió el 17 de diciembre de 2011 en su ciudad natal, a los 70 años. Tres años antes había sufrido un derrame cerebral en un concierto en Melbourne, y la operaron del corazón en París. Pero logró despedirse en su amada isla de San Vicente.

Cesária Évora descalza

Hoy, los hinchas caboverdianos en Buenos Aires la recuerdan. Suena su voz única, la canción que cerraba su primer disco: “Cabo Verde Terra Estimada”. Tierra de paz, tierra de alegría.

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