Cerró tras casi un siglo el asilo de ancianos de Castex: la faja de clausura que precipitó todo
Durante casi un siglo contuvieron a los abuelos de Castex. Cuando el municipio mandó poner una faja de clausura en la puerta principal, todo cambió: la decisión que tomaron las dirigentes y el destino que ahora espera al histórico edificio.
La Asociación Damas de Beneficencia de Eduardo Castex, una entidad que funcionó durante casi cien años en la localidad pampeana, quedó formalmente disuelta. Sus últimas dirigentes, María Angélica Rebollo, Elisa Suppo y Gloria Rippi, se acercaron al edificio conocido popularmente como "Asilo de Ancianos" para cumplir con el trámite de cierre.
"Este fue el último paso después de muchos años de trabajo y duele mucho todo esto. Cerrar la institución es dar vuelta la hoja de una parte de nuestra vida", expresó Rebollo, que trabajó 44 años en la ONG.
De sala de primeros auxilios a hogar de ancianos
La entidad nació el 1 de mayo de 1926 en la Escuela 44. En sus comienzos se dedicó a la atención de niños, con entrega de ropa y alimentos, y funcionó también como Sala de Primeros Auxilios.
Sin sede propia, sus integrantes lanzaron una campaña para reunir fondos. En 1937 adquirieron el "Hotel de los Nervi", que ocuparon hasta la actualidad. Con la apertura del Hospital "Pablo F. Lacoste", la institución se reconvirtió en Hogar de Ancianos y alojó solidariamente a miles de adultos mayores.
El principio del fin
Según relató Rebollo, el declive comenzó en 2017, cuando se jubiló todo el personal: la mucama, los caseros y la cocinera. Ante la dificultad para contratar reemplazos, la comisión decidió ceder el edificio en comodato a un geriátrico privado.
"Ahí bajamos la guardia porque dejamos de concurrir diariamente a ver los abuelos y visitábamos el edificio cada tanto. Ese proceso fue difícil de atravesar, porque como era privado, ya no podíamos opinar sobre la atención de los abuelos que se encontraban internados", contó.
Luego se detectaron irregularidades en el funcionamiento de ese geriátrico y el municipio clausuró las instalaciones. Para la dirigente, la medida fue injusta: el ingreso del edificio nunca se cedió al geriátrico y correspondía a la asociación. El acceso al geriátrico era por una puerta lateral, mientras que en el ingreso estaban las oficinas de la institución.
"Cuando se hizo la clausura pusieron la faja en la puerta principal que correspondía a la institución, y eso nos dolió muchísimo… porque ver una faja de clausura en la puerta de nuestra institución fue durísimo", recordó.
Sin diálogo con el municipio
Rebollo aseguró que la entidad no tuvo contacto con las autoridades municipales para buscar una continuidad mixta que permitiera alojar a adultos mayores sin recursos. "Con el municipio nunca tuvimos contacto. Nunca nos contactaron, ni cuando clausuraron las instalaciones, ni nada", afirmó.
El único contacto reciente fue con la intendenta Mónica Curutchet, a quien le mostraron el estatuto de disolución. Allí se establece que el patrimonio pasa al municipio para que lo destine a otras instituciones. "No tuvimos diálogo ni cuando se produjo el allanamiento, ni durante la clausura. Nunca nos contactaron", insistió.
El futuro del edificio y el interés de Racing Club
La disolución despertó el interés de los dirigentes de Racing Club y de la Asociación Soles por acceder a la titularidad del viejo Hotel Nervi, ubicado sobre la calle Italia, entre Raúl B. Díaz y España.
El estatuto de la entidad dispone que el edificio y un terreno en el cruce de Italia y Raúl B. Díaz deben ser traspasados al municipio, que a su vez resolverá su otorgamiento a otra institución intermedia.
Rebollo contó que la última comisión directiva había resuelto la distribución del patrimonio "rapidísimo". La idea original era dejar el edificio para Racing Club, porque allí se fundó el club en 1922, y vender los dos terrenos de la esquina para donar el dinero al Hospital Pablo F. Lacoste.
"Sucede que cuando fuimos a Personerías Jurídicas nos dijeron que no podíamos ceder o vender el patrimonio, sino que tenía que entregarse al municipio para que lo cedan a otras instituciones. Así que disolvimos la comisión para que el municipio decida lo que va a hacer", concluyó.
Durante décadas, la entidad se sostuvo con el trabajo de vecinas comprometidas que dedicaban horas de sus días a atender a personas que, en muchos casos, no tenían familiares. "No nos podemos quejar porque el municipio nos ayudaba en lo que necesitábamos y la Cospec Ltda también siempre nos apoyó mucho", recordó Rebollo.
Las integrantes permanecieron décadas en la comisión directiva. "Éramos una familia", explicó la dirigente, que recordó las reuniones en casas particulares hasta que el entonces intendente Edmundo Cinquina cedió la sala de reuniones del municipio.